En las Islas Canarias, más cerca de Marruecos que de la España peninsular, se alza una mansión en la que se han hospedado reyes y presidentes.
Este lugar es llamado La Mareta y tiene una historia más que interesante.
En los primeros días de agosto, el sitio fue muy pronunciado en los medios de comunicación, pues allí él se encuentra vacacionando Pedro Sánchez, actual presidente español.
Una obra encargada en Medio Oriente: así es La Mareta, la lujosa residencia de reyes y presidentes
La historia del palacio de La Mareta, ubicado en Lanzarote, comenzó a finales de la década de los setenta, pero muy lejos de España. Desde Jordania, el rey Huséin encargó su construcción, aunque él nunca llegó a alojarse allí.
En 1989, el monarca jordano cedió la propiedad al rey Juan Carlos I. A partir de ese momento, la finca pasó a formar parte de Patrimonio Nacional y se convirtió en una de las residencias a disposición de la Jefatura del Estado español.
La Mareta fue un regalo de Huséin a Juan Carlos I. Foto: Wikipedia
La construcción original se atribuye al arquitecto Fernando Higueras, mientras que el artista local César Manrique diseñó e impulsó la adaptación del espacio al paisaje lanzaroteño.
La arquitectura incluye paredes blancas, numerosos balcones y una estética colonial perfectamente integrada en el paisaje volcánico de Lanzarote.
El lugar ocupa 40.000 metros cuadrados y está compuesto por diez bungalós de una y dos plantas, además de la vivienda principal. Esta última dispone de dos dormitorios, piscina propia y varias terrazas desde las que se pueden contemplar los atardeceres sobre el Atlántico. También posee un gimnasio, canchas de básquet, un lago y hasta un helipuerto.
Cuando Felipe VI y Letizia todavía eran príncipes y Juan Carlos I ocupaba el trono, la familia solía alternar sus estancias en Palma con algunos días en este complejo canario. La princesa Leonor y la infanta Sofía también la conocieron.
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Vista aérea de La Mareta
En cuanto a presidentes, José María Aznar fue el primero que utilizó La Mareta, en 1997. Años después también se alojó allí José Luis Rodríguez Zapatero.
En diciembre de 2015, Felipe VI decidió poner La Mareta “al servicio de los intereses turísticos de España".
"Tras la firma de este acuerdo, Patrimonio Nacional facilita la utilización de la Residencia Real para la promoción y la defensa de los intereses turísticos de nuestro país. Se podrá usar para el establecimiento o refuerzo de lazos bilaterales o multilaterales con otros países u organizaciones en materia turística”, comunicó entonces el Gobierno.
Desde 2018, cuando llegó a la Presidencia, Pedro Sánchez estableció esta villa como su residencia vacacional. Allí suele disfrutar de unos días de desconexión y descanso junto a su familia.
¿Cómo se limpia La Mareta?
Mantener La Mareta exige mucho más que limpiar la casa principal. El contrato destinado a este servicio comprende una superficie total de 2.743 metros cuadrados e incluye prácticamente todos los espacios del recinto.
La empresa adjudicataria debe encargarse de la zona de la pileta, las instalaciones deportivas, el lago, los jardines, el helipuerto, el gimnasio y los bungalós reservados para invitados y personal de servicio.
El contrato de limpieza de La Mareta es de 123.834,22 euros. Foto: Google Maps
Cada área necesita unos cuidados concretos y una frecuencia de mantenimiento diferente. Entre las labores que se establecen en el contrato figura la limpieza de los aparatos de gimnasia y de sus accesorios, así como la desinfección de la sauna. También se contempla el mantenimiento del lago y de la piscina de invitados, dos de los elementos más singulares de la residencia.
Las tareas alcanzan además las instalaciones deportivas: entre ellas se especifica la limpieza de las canastas de básquet, uno de los deportes que practica Pedro Sánchez. Asimismo, el trabajo incluye el lavado y planchado de las prendas de cama y baño. La empresa debe retirar la ropa sucia y entregarla limpia mediante un servicio de lavandería que funciona, en la práctica, como el de un hotel.
El cuidado de La Mareta se organiza en función de la frecuencia que necesita cada espacio. Hay trabajos que deben realizarse diariamente, como el barrido general, el fregado de los suelos y la limpieza de los aseos. Otros se llevan a cabo una vez por semana, como la atención a las grandes cristaleras de la residencia.
También existen tareas semestrales o anuales que requieren una intervención más profunda. Entre ellas se encuentran la limpieza de los focos de iluminación y la desinfección mecánica de las alfombras y moquetas.
El resultado debe ser que La Mareta permanezca preparada para recibir a sus ocupantes en cualquier momento. Una labor minuciosa y poco visible que permite conservar una propiedad expuesta continuamente al salitre, el viento y las condiciones propias de su privilegiada ubicación frente al mar.
A finales de 2025, Patrimonio Nacional prorrogó el contrato de limpieza de la residencia hasta 2027. Según el expediente, la ampliación durante doce meses fue adjudicada por 123.834,22 euros, impuestos incluidos, a Capross, empresa que ya había obtenido el servicio en 2024.
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