Sharon Stone tenía 43 años cuando una hemorragia cerebral interrumpió su carrera en septiembre de 2001, y tras sobrevivir a un ictus dijo: “Me reencarné en mi propio cuerpo; morir es una experiencia que te abre los ojos”.
La celebridad venía de una década marcada por Bajos instintos y Casino, pero pasó de los rodajes a una recuperación en la que leer y memorizar dejaron de ser acciones automáticas.
El alta no cerró el episodio. La actriz atravesó alteraciones en la visión y la audición, convulsiones, fatiga y problemas de equilibrio mientras los grandes estudios dejaban de ofrecerle los papeles de antes.
Sharon Stone habló de su experiencia tras el ictus
“Morir es una experiencia que te abre los ojos. No todos tienen la posibilidad de reencarnarse en su propio cuerpo y continuar el camino. A mí me ocurrió”, contó Stone en una entrevista con Corriere della Sera.
La frase remite a una hemorragia cerebral que se prolongó durante nueve días. La actriz explicó que aquella experiencia modificó su forma de observar el tiempo y la llevó a concentrarse en el presente.
Los médicos detectaron la rotura de una arteria después de una segunda angiografía. Para detener el sangrado introdujeron un catéter y liberaron espirales dentro del vaso dañado, un procedimiento conocido como embolización endovascular.
Sharon Stone sufrió una hemorragia cerebral que se prolongó durante nueve días. (Foto: REUTERS/Sarah Meyssonnier).
Stone contó que la hemorragia alteró su percepción. Veía patrones de colores, los objetos parecían estirados y durante un par de años no pudo leer con normalidad.
Sharon Stone: nueve días de hemorragia y años para recuperar autonomía
La salida del hospital fue apenas el comienzo. Stone perdió el 18% de su masa corporal en nueve días y recordó que en 2001 no recibió un programa organizado de rehabilitación después del alta.
Durante los años siguientes tuvo alteraciones visuales y auditivas, convulsiones periódicas, cansancio constante y dificultades de fuerza, equilibrio y resistencia. Leer un guion y memorizar diálogos se volvieron tareas mucho más lentas.
El ictus hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe y provoca sangrado. La presión sobre el tejido puede causar daño permanente, discapacidad o muerte.
Stone perdió el 18% de su masa corporal en nueve días. (Foto: EFE/TERESA SUAREZ).
La enfermedad también coincidió con pérdidas económicas. Stone aseguró que desaparecieron los 18 millones de dólares que había ahorrado y que objetos como el teléfono y la heladera terminaron registrados a nombre de otras personas.
En los años posteriores atravesó el divorcio de Phil Bronstein y perdió la custodia principal de su hijo Roan. Al mismo tiempo, las ofertas de trabajo se redujeron.
El contraste era fuerte. En 1996 había sido nominada al Oscar como mejor actriz por Casino, donde interpretó a Ginger McKenna bajo la dirección de Martin Scorsese.
La pintura, el cine y una vida sin “reinventarse”
Durante la pandemia, una amiga le envió un kit de pintura por números. Stone se cansó de respetar las líneas, armó un taller en su casa y comenzó a trabajar con acrílicos sobre telas de gran formato.
En 2023 presentó Welcome to My Garden en la C. Parker Gallery de Connecticut. La exposición reunió 19 obras, entre ellas Bossa Nova, Amelia y There Is a Breach in the Atmosphere.
La pintura no significó abandonar la actuación. Stone explicó que sus problemas de salud habían ralentizado la carrera y que el lienzo le ofrecía otra forma de trabajo.
La enfermedad de Sharon Stone también coincidió con pérdidas económicas.
En julio de 2026 participó en Roma de un encuentro sobre inteligencia artificial y desarme nuclear junto a premios Nobel, exjefes de Estado y especialistas.
Allí sostuvo que la tecnología debe servir a la humanidad, y no al revés. Después volvió al episodio de 2001: hoy intenta permanecer en el presente porque ya conoce la posibilidad concreta de que todo cambie otra vez.
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