Cada vez vivimos más, es una realidad. Y, por supuesto, el propósito es hacerlo con la mayor calidad posible.
En España, por ejemplo, hay 10 millones de personas de más de 65 años, de los que casi 3 sobrepasan la barrera de los 80.
La cosa no para ahí, y las proyecciones del INE (Instituto Nacional de Estadística) para 2045 son que haya cerca de 19,5 millones de mayores de 65 años, según recoge el informe "Un perfil de los mayores en España 2025", elaborado por el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).
Los avances médicos y la mejoría en las condiciones de vida han sido los dos factores que más han contribuido a alcanzar una mayor longevidad, y ahora el mensaje para no perder años de vida de calidad incluye llevar una vida activa física y social.
En este escenario, los tratamientos de cirugía plástica son cada vez más habituales, confirma la Sociedad de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), y los mayores de 60 años no escapan a esta tendencia: el 6,5% de cirugías plásticas y estéticas se hace en ese colectivo.
“El edadismo debe ser algo que desaparezca de la mente de los cirujanos y de los médicos”
En el pasado, muchos cuestionaban la necesidad de hacerse una operación estética pasada la edad media de la vida. Ahora la realidad es bien distinta, como pone de manifiesto que más del 10% de este tipo de intervenciones se haga en personas de entre 45 y 60 años.
“El edadismo debe ser algo que desaparezca de la mente de los cirujanos y de los médicos”, subraya en diálogo con La Vanguardia el doctor Bernardo Hontanilla, director del Departamento de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de la Clínica Universidad de Navarra.
Bernardo Hontanilla es cirujano plástico. Foto: La Vanguardia
En sus cerca de 30 años de actividad profesional, el cirujano ha asistido a la expansión de su especialidad en diferentes campos médicos y sociales.
Y también vislumbra un futuro de la cirugía plástica y reparadora en el que los miembros biónicos y la ingeniería tisular suplirán a los tejidos humanos dañados. “Tal vez nosotros no lo veamos, pero que será una realidad es seguro”, sostiene.
Bernardo Hontanilla es uno de los grandes especialistas en la cirugía de la parálisis facial y el primer médico en ocupar el sillón destinado a Cirugía Plástica de la Academia Nacional de Medicina (RANM), un hito que considera “de gran honor” porque “es importante que la Cirugía Plástica tenga rango académico”.
Esta afirmación encierra su deseo de desterrar la idea de "superficialidad" que a menudo arrastran estos tratamientos y la creencia de que son procedimientos vetados en la madurez.
"La edad no es ningún problema, pero no solo para la cirugía plástica, sino para cualquier tipo de especialidad médica"
-En los últimos años, la cirugía plástica se ha convertido en una de las especialidades más atractivas para los médicos jóvenes. ¿También era así cuando usted la eligió?
-Cuando yo empecé, la cirugía plástica era más reconstructiva y, aunque también tenía un componente estético importante, este no era el atractivo para los que la escogíamos. Esto ha cambiado muchísimo, porque el ámbito de la estética es muy lucrativo y hay médicos que escogen cirugía plástica por este motivo.
-De su perfil profesional destaca el interés por los tratamientos para rehabilitar funciones.
-Sí, sobre todo la reconstrucción funcional. El paradigma es la cirugía de la parálisis facial, en la que a personas que no pueden mover la cara se les hacen trasplantes musculares y transferencias nerviosas para que puedan volver a moverla; a este tipo también pertenece la cirugía de plexo braquial, para que los pacientes puedan mover de nuevo el miembro superior.
Y las grandes resecciones mandibulares también requieren cirugía reconstructiva con la que colocamos hueso de peroné vascularizado para hacer una nueva mandíbula a la que, incluso, ponemos implantes dentales para que el paciente pueda volver a masticar. Ahora se hacen cosas con microcirugía y supermicrocirugía que antes eran imposibles.
-Usted es experto en la cirugía para recuperar funcionalidad en parálisis facial provocada por enfermedades. ¿También se puede hacer para recuperar función después, por ejemplo, de un ictus?
-Es distinto. La etiología de una parálisis facial es multicausal (por ejemplo, por un tumor cerebral), mientras que un trombo cerebral es algo agudo que tiene unas consecuencias devastadoras no solo para el grupo muscular facial, sino también para una zona amplia del cuerpo.
El tratamiento rápido puede salvar vidas y lo que menos importa en ese momento crítico es la parálisis facial, ya que lo principal es que el cerebro esté perfectamente perfundido. También hay que prestar atención al movimiento del brazo, de la pierna, etc. Sin duda, hay que hacer un tratamiento precoz y rápido para evitar secuelas importantísimas más allá de la parálisis facial.
-Entonces, en parálisis facial a consecuencia de un tumor cerebral, ¿se puede intervenir con éxito?
-Sí. De hecho, en este tipo de tumores (neurinomas del acústico, carcinomas adenoides quísticos de parótidas, etc.), los neurocirujanos o los otorrinos que deben retirar necesariamente el nervio facial porque está afectado nos llaman a los cirujanos plásticos para que hagamos la reconstrucción inmediata, mediante injertos de nervio, en el mismo momento de la retirada del tumor.
Para Hontanilla, la edad no es problema a la hora de una cirugía plástica. Foto: La Vanguardia
-¿La edad es un obstáculo para hacer técnicas de cirugía plástica y reconstructiva?
-En absoluto, la edad no es ningún problema, pero no solo para la cirugía plástica, sino para cualquier tipo de especialidad médica. Hay personas que con 90 años están muy sanas y otras que con 60 están mal y en las que hay que hacer ciertas cosas. La edad, de por sí, no es ninguna contraindicación para hacer, al menos, procedimientos de cirugía plástica.
-Hasta hace poco tiempo, la edad era un límite para ser donante o receptor de órganos y para hacer determinados procedimientos. Esto ha cambiado mucho.
-Ha cambiado muchísimo. Los criterios se están revisando continuamente y a veces uno se sorprende al comprobar de dónde vienen contraindicaciones basándose en la edad sin que exista un argumento científico sólido que lo sustente. El edadismo debe desaparecer de la mente de los cirujanos y de todos los médicos en cuanto a criterio de tratamiento.
-¿Las nuevas tecnologías y conocimientos quirúrgicos han influido en este cambio?
-Sí. Las cirugías cada vez son menos traumáticas, más endoscópicas y se manipula menos al paciente. Las anestesias son muy seguras, como también es cada vez más seguro el manejo de las enfermedades, y mayor es la esperanza de vida. Hay una cantidad de criterios que han hecho que el mundo de la medicina haya cambiado a la hora de indicar técnicas o contraindicarlas.
-También ahora llegamos a edades más avanzadas en mejores condiciones físicas.
-Sin dudas la salud corporal ha mejorado, cada vez nos cuidamos más y y la esperanza de vida en España es muy alta. Esto ha cambiado con respecto a hace unos años y seguirá cambiando.
-A partir de una edad, pongamos que los 60 años, ¿es más compleja la recuperación que en una persona joven?
-La regeneración nerviosa en un niño de 10 años no es la misma que en una persona de 70, sin duda, pero sigue habiendo regeneración. ¿Cuándo indicamos técnicas dinámicas frente a otras técnicas estáticas que no requieren ni trasplantes musculares ni de nervio?
Depende de diferentes factores, como los procedimientos previos que se hayan hecho y de la situación médica basal (yo no tendría ningún problema en hacer unas técnicas dinámicas en una persona de 70 años sana, pero en una persona más joven, con una diabetes descompensada, con diversas enfermedades, igual no tiene sentido).
Volvemos a la cuestión de si la edad es un problema. La respuesta es no, pero es verdad que la regeneración nerviosa no es igual en una persona de 70 años que en un niño de 10. Tampoco lo es en cuanto a la plasticidad cerebral, para que el cerebro ordene función a los nuevos nervios implantados.
-Otro de sus puntos fuertes es la reconstrucción mamaria, una intervención cada vez más habitual por cuestiones estéticas y por cáncer de mama. ¿La edad supone algún límite?
-La reconstrucción mamaria autóloga (utilizando la propia grasa abdominal) se hace con técnicas microquirúrgicas que requieren tiempo de quirófano prolongado (más de 5 horas), un postoperatorio mayor y exige una vigilancia después de la cirugía más estrecha que otras técnicas, como la colocación de implantes mamarios. Pero el resultado es más natural.
¿Cuándo hacemos unas técnicas u otras? Nuevamente, depende de las condiciones de la paciente y no de su edad.
No hay ningún problema para hacer técnicas microquirúrgicas en una persona sana de 70 años y, al contrario, no tiene sentido hacerla en una persona de 50 años con mala salud o pronóstico o que va a recibir radioterapia (pero si el tratamiento es con protonterapia, sí podemos hacer reconstrucción inmediata con colgajos autólogos, incluso con materiales protésicos).
"Hay personas que quieren cambiar, pero su problema no está en el físico, sino que puede estar en el ámbito psicológico"
-Hablando de lo estético, ¿las personas de edad avanzada demandan retoques y cirugías estéticas?
-Sí, las más solicitadas son las blefaroplastias (quitar el exceso cutáneo en los párpados), el lifting facial, elevar las mamas y las liposucciones abdominales.
Los adultos mayores también demandan retoques estéticos. Foto Shutterstock
-Con los años, las orejas y la nariz crecen…
-No es así exactamente. Lo que sucede es que, en el lóbulo, la parte de proteína de colágeno se va sustituyendo por elastina de manera que los tejidos ceden más, caen y parecen más grandes. En la nariz sucede lo mismo y la punta nasal está menos proyectada, tiende a caer y parece que es más larga. Realmente no es que crezca, sino que se cae.
-Verse envejecido puede afectar anímicamente. ¿Los cirujanos plásticos valoran mucho el aspecto psicológico?
-Muchísimo, y si un cirujano plástico no lo valora, es que no es un buen cirujano plástico. En nuestras consultas nos enfrentamos a diferentes escenarios; el primero es el de personas que tienen un defecto concreto, objetivo y que justifica algún tipo de sufrimiento y en las que la cirugía tiene un beneficio psicológico claro.
Otra situación es la de personas que son consumidoras de cirugía estética y hay que saber verlas porque pueden tener un problema de autoestima de fondo importante.
Nosotros no hacemos milagros, mejoramos lo que podemos y visualizamos el futuro de lo que vamos a hacer, pero también hay que visualizar que hay personas que quieren cambiar, pero su problema no está en el físico, sino que puede estar en el ámbito psicológico.
-Esto es crucial.
-Por supuesto, hay que verlo y a veces hay que negarse a realizar la intervención. Se estima que al 40% de los pacientes que vienen a consulta no hay que operarlos, por muchos motivos, y uno de ellos es por desvirtualización de la realidad; no ven las cosas de forma objetiva y nunca van a estar contentas con el resultado. Hay que saber identificarlos y a veces negarse a operarles.
El último caso es el de las personas que saben que una cosa es así, pero no lo soportan; son los neuróticos, que viven en la realidad, pero no la aceptan, y hay que ver la motivación que tienen para operarse, porque puede ser legítima y objetiva, pero también por razones variopintas. Si uno es una persona honrada y con ética profesional, muchas veces podría negarse a operar.
-¿Cuesta mucho negarse a operar, decir no?
-Es una pregunta importante. A mí no me cuesta, pero porque tengo mi forma de actuar y muchos años de oficio. Creo que a algunos cirujanos les cuesta (no son muchos) y veo, a veces con indignación y tristeza, personas que han sido operadas y no lo deberían haber sido.
Puede que le haya operado un cirujano que lo que pretende es lucrarse con problemas de otras personas. La mayoría de los cirujanos son honrados y no les debería costar decir no cuando hay que hacerlo. Si cuesta, es mal signo.
-Hay películas que proyectan una eterna juventud de los protagonistas. ¿Hay quienes llegan a la consulta pidiendo tratamientos como los que se ven en la ficción?
-Curiosamente, hay personas que piensan que nunca van a morir y en ellas están calando mensajes de que en un determinado momento podremos manipular todo a nuestro antojo.
Son ideas que calan en la conciencia de gente que o no tiene mucha cultura o que tiene una esperanza desproporcionada en la ciencia y en la técnica y acude a nuestras consultas con peticiones que son irreales. No son muchas, pero las hay.
-¿Qué futuro vislumbra en el campo de la cirugía plástica y reparadora?
-Esta cirugía irá de la mano de la ingeniería tisular; no será dentro de 10 años ni probablemente dentro de 50, pero en el futuro se extraerán células de un paciente y se expandirán en el laboratorio para crear un órgano y trasplantarlo.
La práctica actual de trasplantar órganos de cadáver tendrá los días contados, aunque probablemente nosotros no lo vamos a ver. Por otra parte, las prótesis biónicas que simulan una actividad de movimientos increíble también serán una realidad. La transición biológica entre la ingeniería y la biología se está consiguiendo y realmente hay unos prototipos admirables.
-¿Y la IA qué tiene que ver en todo esto?
-Yo creo que va a ayudar muchísimo a la medicina, y en contra de lo que piensa la gente, creo que va a ayudar en el sentido de humanizarla, porque va a dejar más tiempo al médico para hablar con los pacientes y esas conversaciones las convertirá en un informe. Además, la velocidad de recopilación y análisis de información es mucho mayor que la que hace cualquier médico.
La IA no va a hacer prototipos; eso requiere de un ingeniero trabajando con un médico, pero siempre va a ser un instrumento.
Va a ayudar muchísimo en el campo de la medicina; no va a suplir nunca al médico y contribuirá a que el trato con el enfermo sea más humano porque evitará actividades que consumen tiempo y se hacen inhumanas, debido a que estamos delante del paciente haciendo preguntas y a la vez escribiendo con interrupciones. Eso será más fluido, con un trato cara a cara. Por eso digo que se va a humanizar más.
-Y se acelerarán más los procesos…
-Sí, se acelerarán diagnósticos, procesos, etc., pero no va a sustituir al médico. El hombre está hecho para el hombre y necesita un trato humano, necesita sentirse querido y el médico, en la sociedad, es un gran valor en este sentido. Por eso, una máquina nunca va a suplir lo que el médico da y que todos queremos: que nos escuchen y sentirnos queridos.
-Es el primer académico en ocupar el sillón de cirugía plástica y reparadora. ¿Cómo se vive ser pionero en una institución con tanto arraigo como la Academia de Medina y representando a una disciplina que hasta hace pocos años se consideraba de menos importancia vital?
-Para mí es un gran honor y es importante que la Academia haya considerado que la cirugía plástica tenga rango académico. De hecho, se quiere que todas las especialidades médicas participen de la vida académica y se está consiguiendo. Ocupar este sillón es representar al grupo profesional al que yo pertenezco, y en el que tenemos una actitud académica importante.
Me gustaría que se viera que no somos cirujanos que nos dedicamos exclusivamente a la estética para ganar dinero; hay unos grandísimos profesionales y España es un gran país de cirujanos plásticos que se esfuerzan y hacen microcirugía y grandes reconstrucciones, y tenemos que estar orgullosos.
Me compete a mí defenderlo y decirlo en ese foro, defenderlo. Por otro lado, en la Academia estoy aprendiendo muchísimo de grandes figuras del ámbito de la medicina, y todos aportamos a la discusión científica pública.
-Se habla mucho de la jubilación. Hay especialidades que pueden ser compatibles con las limitaciones físicas que va imponiendo la edad, pero en la suya hay que tener una buena visión, un pulso muy firme. ¿Cree que el cuerpo puede aguantar más allá de los 70 años operando?
-Le contesto con la misma respuesta a si hay que dejar de tratar a gente a partir de una edad. Aquí tampoco hay una edad; es verdad que hay procedimientos —los microquirúrgicos— que son muy largos y, quizá, haya que tener una determinada edad para realizarlos, pero depende de cada uno.
Algunos se pueden sentir muy jóvenes con 70 años, y me lo creo, y otros con 60 años dejan de hacer microcirugía. Depende de cada uno, pero sí hay facultades que se pueden mermar con la edad. Desde luego, con más de 80 años, grandes cirugías de 8 horas yo creo que no, pero si hay alguien que en conciencia crea que puede hacerlas, pues adelante.
-¿Cuál es su cirugía favorita?
-Me gusta mucho operar la parálisis facial. Disfruto haciendo trasplantes musculares y de nervios y las malformaciones vasculares infantiles. Hay cirugías en estética que me gustan mucho, como la rinoplastia. ¡Disfruto mucho operando!
-¿Ha tenido experiencia como paciente en cirugía plástica?
-Cortando los setos de mi casa, me hice un corte importante de la piel, sin afectación tendinosa, y me tuvieron que operar en el dedo. Durante la cirugía estuve mirando y le estoy muy agradecido al cirujano porque el resultado ha sido fenomenal.
Ángeles Gómez, La Vanguardia.
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