Sergio Fustero lleva más de 30 años como albañil y dirige una empresa de reformas en Zaragoza. Empezó trabajando para otros, aprendió el oficio dentro de la obra y, con el tiempo, se dedicó por su cuenta a renovar pisos, cocinas y baños.
La situación expone un problema que se repite en la construcción española. Las empresas siguen recibiendo pedidos, pero cada vez cuesta más encontrar albañiles jóvenes que quieran aprender y permanecer varios años en el sector.
"Trabajo no falta, lo que escasea son los trabajadores", expresa Sergio Fustero sobre el contexto laboral que se vive en el mundo de la construcción en España.
Cómo es una jornada laboral de albañil en España, según Sergio Fustero
La jornada comienza temprano, pero no se extiende hasta la noche. Sergio cuenta que su equipo entra a las 8 y termina a las 16, con un horario continuo que deja libre buena parte de la tarde.
“Nosotros enganchamos a las 8.00 y a las 16.00 nos vamos a casa”, explicó. Después de tres décadas entre reformas y obras, considera que el trabajo ofrece condiciones mejores de las que muchos imaginan.
El salario también forma parte de su argumento. "No se gana mal, al revés. Tengo dos operarios y cobran bastante bien, unos 1.800 euros", contó Sergio.
Sergio, albañil en España: "No se vive mal, horario de 8.00 a 16.00 y unos 1.800 euros netos".
El trabajo en reformas exige bastante más que levantar una pared. Un albañil debe retirar revestimientos, preparar superficies, colocar azulejos, nivelar pisos y resolver los problemas que aparecen cuando se abre una vivienda antigua.
Por eso, Sergio no busca únicamente personas disponibles. Necesita operarios que puedan entrar a una cocina o un baño y avanzar sin que otro trabajador tenga que controlar cada movimiento.
Tiene trabajo, pero no encuentra albañiles suficientes
En algunos momentos tiene que “hacerse el tonto” y no atender el teléfono. Aceptar otra reforma podría obligarlo a retrasar las que ya están en marcha o prometer fechas que después no podrá cumplir.
La falta de mano de obra en la construcción española también aparece en los datos sobre la edad de los trabajadores. En 2007, los albañiles mayores de 45 años representaban cerca del 30%; ahora son el 65%.
Tiene trabajo, pero no encuentra albañiles suficientes.
Los menores de 30 siguieron el recorrido contrario. Dos décadas atrás eran alrededor de uno de cada cinco albañiles, mientras que actualmente no llegan a uno de cada veinte.
El problema no consiste solamente en cubrir un puesto vacante. Quien empieza necesita tiempo para reconocer materiales, utilizar herramientas y aprender a trabajar sin provocar desniveles, filtraciones o daños en una vivienda.
En una empresa pequeña, esa formación ocurre mientras los encargos continúan. El trabajador experimentado debe frenar su tarea, explicar cada paso y revisar el resultado antes de seguir con la obra.
Por qué los jóvenes no entran al oficio
Sergio comenzó en una época en la que muchos adolescentes se incorporaban como aprendices a los 16 o 17 años. Entraban sin conocer todas las tareas y avanzaban al lado de albañiles con más experiencia.
Primero preparaban mezclas, movían materiales y ordenaban herramientas. Después empezaban a levantar paredes, colocar revestimientos y asumir trabajos que requerían mayor precisión.
Ese recorrido, según Sergio, se volvió más complicado. “Encima de que hay poca gente que quiera aprender el oficio, si te ponen 20.000 trabas, pues qué quieres”, cuestionó. Además, también cree que una parte de los jóvenes perdió interés por los empleos manuales. "Están mejor con el móvil, con TikTok. Nadie se quiere manchar las manos", lamenta.
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