El 6 de agosto de 2018, el filósofo japonés Daisaku Ikeda puso el punto final a la última entrega de La nueva revolución humana, la novela que escribió durante más de veinticinco años y que se convirtió en la obra central de su pensamiento humanista.
El cierre de esa extensa saga parece condensarse en una de las frases más emblemáticas de Ikeda, reproducida en el prólogo de La revolución humana y en numerosas publicaciones oficiales de la Soka Gakkai International: «Una gran revolución humana en un solo individuo contribuirá a transformar el destino de una nación y, además, hará posible transformar el destino de toda la humanidad».
La coincidencia entre la finalización de la obra y el aniversario del bombardeo atómico en Hiroshima no fue un hecho menor. Por el contrario, reforzó el mensaje que atraviesa toda la producción intelectual de Ikeda: la convicción de que las grandes transformaciones sociales y la construcción de una paz duradera comienzan con el cambio interior de cada persona.
Qué significa la revolución humana en la obra de Daisaku Ikeda
Para Ikeda, la revolución humana no representa un momento de inspiración ni una transformación repentina. Se trata de un proceso continuo de crecimiento personal que comienza cuando una persona logra superar aquello que le provoca sufrimiento y, a partir de ese cambio interior, modifica su manera de actuar y de relacionarse con los demás.
La obra de 42 volúmenes que sostuvo esa idea.
El punto de partida puede parecer pequeño: dejar de responder con violencia, asumir una responsabilidad que durante años se evitó o romper con una forma de relacionarse que parecía imposible de cambiar.
Es esa transformación personal, sostenida en el tiempo, la que puede inspirar a otras personas que atraviesan dificultades similares. A través del ejemplo, el cambio deja de ser una experiencia exclusivamente individual para convertirse en un proceso capaz de multiplicarse, trascender a la persona e impactar positivamente en la comunidad.
El fundamento de un ideal de vida
La idea está profundamente vinculada al budismo de Nichiren y a la convicción de que toda persona conserva la capacidad de cambiar y transformar su vida, independientemente de su edad, su origen o las circunstancias que atraviese.
Ikeda desarrolló este principio a lo largo de su novela mediante personajes, viajes y experiencias cotidianas, construyendo una narración centrada en personas comunes que buscan transformar su propia vida mientras participan activamente en un movimiento de cambio social.
Daisaku Ikeda junto a su maestro Josei Toda. Foto: Archivo
La revolución humana tampoco implica eliminar el miedo, el dolor o los conflictos. Lo que cambia es la manera de afrontarlos. Una persona puede seguir atravesando dificultades y aprender a dejar de responder siempre de la misma forma. Es en esa transformación de la conducta donde Ikeda sitúa el verdadero crecimiento humano.
Esta concepción también explica por qué vinculó el desarrollo individual con la construcción de la paz. Para Ikeda, la paz no comienza en las instituciones ni en los acuerdos entre Estados, sino en la forma en que cada persona se relaciona con los demás, especialmente cuando surgen diferencias o conflictos.
En la Soka Gakkai, esa transformación individual proyectada hacia la sociedad se expresa en el concepto de kosen-rufu, que alude al esfuerzo colectivo por promover una cultura de paz, respeto por la dignidad de la vida y convivencia basada en los principios del budismo de Nichiren.
La obra que sostuvo esa idea
La revolución humana se concentró en Josei Toda, segundo presidente de la Soka Gakkai, y en la reconstrucción de la organización después de la guerra.
Josei Toda, filósofo japonés. Foto: Archivo
La historia termina en mayo de 1960, cuando Ikeda asumió como tercer presidente de la organización. La nueva revolución humana retoma el relato el 2 de octubre, con su primer viaje al exterior.
En la novela el filósofo aparece como Shin’ichi Yamamoto. Tenía 32 años cuando partió hacia Estados Unidos, Canadá y Brasil para ampliar el movimiento fuera de Japón.
La cronología de la Soka Gakkai registra 30 volúmenes, 6.469 entregas y unas 15.000 páginas manuscritas. Ikeda había escrito al comienzo que terminar la serie sería uno de los mayores desafíos de su vida.
La última entrega se publicó el 8 de septiembre de 2018. Ese día se cumplían 61 años de la declaración de Josei Toda por la abolición de las armas nucleares, pronunciada en Yokohama ante unos 50.000 jóvenes.
Las dos obras quedaron unidas por el legado de Tsunesaburo Makiguchi, Josei Toda y Daisaku Ikeda, los tres primeros presidentes de la Soka Gakkai, pero también por una misma pregunta: ¿hasta qué punto puede transformarse una sociedad cuando una sola persona decide ponerse de pie, enfrentar su propio sufrimiento y emprender su revolución humana en favor del bien común?
Todavia no hay comentarios aprobados.