Aunque los encuentros con osos siguen siendo poco frecuentes, su presencia en distintas zonas de montaña hace que cada vez más excursionistas se pregunten qué hacer si aparece un oso en la montaña.
Los expertos aseguran que estos animales son esquivos y, en la enorme mayoría de los casos, optan por alejarse antes de que una persona llegue siquiera a verlos. Sin embargo, al tratarse de fauna silvestre, insisten en seguir una serie de reglas para evitar el peor error en un encuentro cercano.
Las recomendaciones fueron difundidas en la provincia italiana de Trento, donde la presencia de osos forma parte del paisaje de montaña. Allí recuerdan que estos animales conservan un comportamiento imprevisible y que una reacción equivocada por parte de una persona puede aumentar el peligro, especialmente cuando el encuentro ocurre a muy poca distancia.
Los expertos aseguran que estos animales son esquivos. (Foto: Pexels).
Las medidas para reducir el riesgo antes de un encuentro
- Hacer ruido mientras se camina para evitar sorprender al animal.
- Mantener a los perros siempre con correa.
- No dejar comida ni residuos en la montaña.
- No acercarse al oso para fotografiarlo o seguirlo.
- Retroceder lentamente si se produce un encuentro y evitar correr.
Cómo actuar si se produce un avistamiento
Si el excursionista observa un oso a cierta distancia, la recomendación es mantener la calma y retirarse lentamente, sin correr ni hacer movimientos bruscos. Si el animal se acerca al sendero, lo más prudente es esperar a que continúe su camino antes de seguir la marcha.
Los especialistas también aconsejan no quedarse cerca para observarlo o sacarle fotografías y nunca seguirlo, ni siquiera desde un vehículo. Uno de los escenarios de mayor riesgo ocurre cuando una osa está acompañada por sus crías, ya que puede reaccionar de manera agresiva si interpreta que existe una amenaza para los cachorros.
Si el encuentro ocurre a pocos metros y el oso ya advirtió la presencia de la persona, lo indicado es retroceder despacio sin perderlo de vista. No hay que correr ni gritar.
En caso de que el animal se incorpore sobre sus patas traseras, los expertos aclaran que ese gesto no implica necesariamente una actitud agresiva, sino que suele utilizarlo para observar mejor el entorno. En esa situación aconsejan permanecer tranquilos y hablar con voz calma, sin elevar el tono.
Qué hacer ante una reacción agresiva
Los especialistas explican que un oso puede emitir resoplidos, gruñidos o golpear el suelo con las patas como señales de advertencia. Si eso sucede, la recomendación sigue siendo retirarse lentamente, sin darle la espalda y evitando cualquier intento de escapar corriendo.
También advierten sobre los llamados "falsos ataques", en los que el animal corre hacia una persona para intimidarla, pero sin intención de establecer contacto físico. Frente a esa situación, aconsejan permanecer inmóvil y no gritar.
Si llegara a producirse un contacto, indican acostarse boca abajo y proteger la nuca con las manos, sin intentar defenderse. Solo cuando exista la certeza de que el oso se alejó debe incorporarse la persona y, apenas sea posible, avisar a las autoridades a través del servicio de emergencias.
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