El nombre de Ferran Torres está en boca de todos, ya que el futbolista español marcó el gol por el que su selección se consagró campeona del Mundial 2026.
A pesar de su popularidad y de que se desempeña en el Fútbol Club Barcelona, el delantero tiene una vida tranquila en un lugar del norte de España.
Se trata de un sitio muy atractivo tanto por su belleza como por su valor cultural.
Playa e historia: así es la exclusiva zona de Gavà
A media hora de la ciudad de Barcelona, hay un tramo de costa con menos gente que cualquier playa metropolitana.
En él se refugian, sobre todo en las vacaciones de verano, varios futbolistas españoles que quieren descansar. El Paseo Marítimo de Gavà Mar, ubicado en el litoral catalán, ofrece parcelas grandes, discreción y tranquilidad. Sin embargo, reducirlo a "zona residencial de futbolistas" sería injusto para un lugar que, literalmente, guarda joyas bajo tierra.
Las playas de Gavá son muy tranquilas. Foto: Ayuntamiento de Gavá
Este paseo, de dos kilómetros, es muy especial. En 1995 ganó el Premio FAD de Arquitectura Exterior, un reconocimiento que en su día se le dio por algo poco habitual en la costa catalana de los noventa: respetar el sistema de dunas y pinos, en lugar de arrasarlo para poner hamacas.
El resultado, tres décadas después, es un bosque de pinos de 400 metros de ancho que llega hasta primera línea de playa, algo que en el Mediterráneo metropolitano ya casi no existe, y unas dunas restauradas que forman parte del primer proyecto de recuperación dunar del área metropolitana de Barcelona.
Junto al paseo, la escultura de La Vela, obra de Antoni Roselló, hace de punto de encuentro tanto para los vecinos de Gavà como para quien llega de fuera buscando algo distinto a Castelldefels, la localidad vecina que absorbe a la mayoría de los visitantes de la zona.
Pero esto no es todo: alrededor del paseo, en un radio de pocos kilómetros, conviven un yacimiento neolítico único en Europa, uno de los humedales más ricos del Mediterráneo y un castillo medieval con mil años de historia.
A apenas 3000 metros de la arena está el argumento patrimonial más potente de todo el municipio, y probablemente el menos conocido fuera de Cataluña.
Las Minas Prehistóricas de Gavà son las galerías de extracción más antiguas de Europa, con más de 6.000 años de antigüedad. Aquí se picaba variscita, un mineral verde semiprecioso con el que las comunidades neolíticas fabricaban joyas y amuletos que después viajaban por rutas comerciales de cientos de kilómetros.
En una de esas galerías apareció la Venus de Gavà, una figura femenina neolítica con ornamentos de variscita que hoy se considera una de las piezas clave del Neolítico peninsular. El yacimiento está declarado Bien Cultural de Interés Nacional desde 1996, y el Parque Arqueológico Minas de Gavà organiza visitas guiadas que permiten bajar a las galerías.
La Vela, obra de Antoni Roselló. Foto: Ayuntamiento de Gavá
Al sur, el Delta del Llobregat añade otra capa completamente distinta al mismo territorio: humedales, lagunas y playas vírgenes protegidos como Zona de Especial Protección para las Aves, con más de 360 especies registradas (flamencos, garzas, cormoranes y limícolas, entre otras). Es uno de los puntos de observación ornitológica más relevantes de toda la península.
Hacia el norte y el noroeste, el Parque Natural del Garraf ofrece el paisaje opuesto: un macizo calcáreo de rocas y areniscas rojizas, cuevas formadas por la erosión del agua y rutas de senderismo y bicicleta de montaña que suben hasta el Castillo de Eramprunyà, documentado desde el siglo X, con la Ermita de Sant Miquel y vistas que abarcan todo el litoral.
Dos pisos, parrilla y gimnasio: la mansión de Ferran Torres en Gavà
Gracias a las numerosas publicaciones que el deportista ha compartido en sus redes sociales, se sabe que su vivienda, ubicada en esta zona, es un chalet unifamiliar de dos plantas y con una amplia zona de jardín.
Lo que más llama la atención, sin duda, es su fachada exterior, con un panel de madera que le otorga ese aire cálido, elegante y moderno.
También cuenta con excelentes instalaciones, entre las que destacan un precioso jardín y una enorme piscina, donde sus perros pasan gran parte del tiempo. Junto a ellos, el futbolista también dispone de una parrilla.
La decoración del interior de la mansión sigue la misma línea estética que el exterior, con tonos en madera y blanco que aportan calidez y luminosidad a cada una de las habitaciones.
El living es una de las zonas más acogedoras. Destaca por su gran sofá gris en forma de U, ubicado junto a la ventana y sobre una alfombra en tonos neutros. Sin embargo, lo más sorprendente es el enorme peluche con forma de perro que reside en este rincón, lo que evidencia el amor del delantero por los animales.
Para acceder a la segunda planta, la casa cuenta con unas amplias escaleras de madera que van a juego con el suelo de toda la vivienda, algo que contrasta a la perfección con el tono negro de la barandilla. En ese piso, el delantero tiene su habitación: un espacio sin exceso de decoración y almacenaje, que mantiene con la misma paleta cromática del resto del hogar.
Como buen deportista, además, Torres dispone de una zona de gimnasio para completar sus entrenamientos diarios y de una sauna, un elemento que se ha convertido en fundamental en su día a día para relajar los músculos y empezar la jornada con energía.
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