Tener un termómetro en casa como un elemento indispensable del botiquín básico hoy parece una obviedad, pero hace 150 años este instrumento de medición de la temperatura corporal estaba en plena transición. Pasó de ser una novedad a convertirse en un estándar de la práctica médica habitual.
Hasta mediados de la década de 1860, los termómetros medían alrededor de 30 centímetros de largo, no eran cómodos para trasladar y se recomendaba que el paciente lo sostuviera en su axila durante 20 minutos para obtener una lectura precisa.
En 1866 el médico británico Sir Thomas Clifford Allbutt diseñó el primer termómetro clínico de bolsillo portátil. Redujo el tamaño a la mitad, unos 15 centímetros, y consiguió que el registro de la temperatura corporal se garantizara en cinco minutos.
En simultáneo, el médico alemán Carl Wunderlich publicó su célebre libro "El comportamiento del calor intrínseco en las enfermedades" (1868), basado en un millón de lecturas térmicas, y estableció por primera vez el rango de temperatura normal del cuerpo humano en los 37 °C.
Carl Wunderlich, el médico alemán que investigó las curvas térmicas
En la década de 1860, Wunderlich centró su investigación en una pregunta: "¿La fiebre es una enfermedad en sí misma o un síntoma de una enfermedad subyacente?".
Le llevó 15 años recopilar la temperatura axilar de 25.000 pacientes de todas las edades y ambos sexos. Muchos eran pacientes de clase trabajadora del hospital de Leipzig, donde Wunderlich era director médico.
Carl August Wunderlich, médico alemán. Foto: Wikimedia Commons/Dominio público
Registró más de un millón de mediciones térmicas para analizar la evolución de sus cuadros clínicos. Con ese inmenso conjunto de datos, Wunderlich calculó la temperatura promedio de 37 °C para adultos sanos, que se convirtió en referencia de la temperatura corporal normal.
En contraposición, determinó que si superaba los 38 °C, indicaba fiebre. En algunas traducciones el número exacto para indicar fiebre se estableció en 37,7 °C.
Wunderlich consolidó los conceptos científicos en torno a las curvas térmicas y la afirmación de que la fiebre era un síntoma de enfermedad, y no una enfermedad en sí misma.
"Aunque otros ya habían llegado a la misma conclusión, el conjunto de datos de Wunderlich era tan extenso que su cifra ha gozado desde entonces de un estatus privilegiado como herramienta de diagnóstico universal", comentó en diálogo con la BBC Philip Mackowiak, historiador médico y experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Maryland.
Uno de los detalles que abrió la puerta a nuevas investigaciones que continúan hasta la actualidad es que Wunderlich ya había sugerido en aquel entonces que la temperatura normal del ser humano presenta algunas variaciones.
Observó, por ejemplo, que las mujeres tienen temperaturas más altas que los hombres, y que la temperatura disminuye con la edad y también aumenta con la hora del día.
Pero además, hace 150 años la temperatura corporal promedio de los seres humanos parece haber sido más alta que ahora, y los científicos aún investigan la razón exacta.
El estudio de la Universidad de Stanford sobre la temperatura del cuerpo humano
Un equipo de científicos de la Universidad de Stanford, dirigido por Julie Parsonett, médica especialista en enfermedades infecciosas, analizó cientos de miles de registros médicos desde el siglo XIX hasta una década atrás.
La investigación fue publicada en la prestigiosa revista JAMA Internal Medicine, donde revelaron que arribaron a la conclusión de que la temperatura promedio bajó 0,03 °C por década.
En parte, los expertos creen que al contar con entornos regulados, calefacción en invierno y aire acondicionado en verano, el cuerpo humano no necesita gastar tanta energía metabólica para mantener o regular su temperatura interna.
El equipo de Parsonnet analizó tres grandes conjuntos de datos que incluían múltiples lecturas de temperatura de casi 190.000 personas en Estados Unidos, tomadas entre 1862 y 2017.
El alemán Daniel Fahrenheit creó el termómetro de mercurio con bulbo en el siglo XVIII. Foto: Archivo Clarín
En total recopilaron 677.423 temperaturas de registros médicos. Se estableció que los hombres tienen en la actualidad una temperatura promedio un 0.59 °C menor que aquellos nacidos a principios de 1800, mientras que en las mujeres esta cifra bajó 0.32 °C.
"La nueva normalidad para adultos parece estar más cerca de los 36,39 °C", afirmó Parsonnet. Numerosos estudios arribaron a las mismas conclusiones, basados en que la población general es más sana a nivel mundial.
"En la época de Wunderlich, la esperanza de vida era de 38 años. La gente no llevaba la vida sana que llevamos ahora", sostuvo Parsonnet.
"Padecían muchos problemas de salud: tuberculosis, pésima atención dental, disentería, fiebre reumática y osteomielitis, y cuando tu sistema inmunológico intenta defenderte de todas esas cosas que intentan matarte, consume calorías. Y las calorías son otra forma de decir calor", manifestó Parsonnet.
Debido a que las muestras mayoritarias del estudio viven en Estados Unidos y en el Reino Unido, los científicos contemplaron también las condiciones de vida.
En estos tiempos el aire acondicionado se utiliza en el 88% de los hogares estadounidenses, un porcentaje muy similar al de las viviendas en el Reino Unido que cuentan con calefacción central.
"En al actualidad pasamos la mayor parte de nuestra vida en un clima perfecto, en lo que se denomina una zona térmicamente neutra, donde no tenemos que esforzarnos para mantener nuestra temperatura", indicó Parsonnet.
En el estudio se menciona el caso de los tsimane, una comunidad indígena seminómada que habita en la selva amazónica. Su temperatura corporal solía rondar los 37 °C a principios de la década de 2000, pero en 2018, tras dos décadas de rápidos cambios socioeconómicos, su promedio descendió a 36,5 °C.
"En el caso de los tsimane, las vacunas y la mejora del saneamiento han mejorado la salud", explicó el antropólogo biológico Adrian Jaeggi, de la Universidad de Zúrich.
Aunque algunos especialistas optaron por tomar 36,39°C como nuevo valor de referencia de "temperatura normal" del ser humano, la comunidad científica sigue dividida.
Philip Mackowiak, coautor de un estudio de 1992 sobre temperaturas corporales, le dijo a la BBC que existen una gran cantidad de variables que pueden haber influido en las variaciones de los resultados, incluido el detalle de los diferentes horarios en que se haya tomado la temperatura a lo largo de los siglos.
Si bien tener una cifra de referencia para la temperatura corporal puede ser una guía útil, los médicos coinciden en que ninguna enfermedad se reduce a un solo valor, por lo que considerar todo el cuadro clínico y las particularidades del paciente resultan claves para arribar a un diagnóstico.
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