Paleontólogos han identificado una nueva especie de pequeño dinosaurio oviraptorosaurio que parece ser el primer dinosaurio conocido especializado en el consumo de fruta. La especie, denominada Infernogallus jamesi, se describe en un estudio publicado en Nature Communications por investigadores de la Universidad de Stony Brook, el Museo Real de Ontario y el Servicio Geológico de Dakota del Norte.
Un análisis detallado de sus músculos masticatorios revela una disposición única que actualmente solo se observa en loros frugívoros, lo que sugiere que el animal estaba adaptado para triturar alimentos blandos como la fruta.
Los fósiles, entre los que se incluyen un cráneo articulado casi completo y un esqueleto parcial que actualmente se exhibe en el Museo Real de Ontario, fueron recuperados de la Formación Hell Creek, que se extiende por Montana, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Wyoming, informa bioengineer.
El dinosaurio pesaba 12 kilos (Instagram).
El nombre Infernogallus, que significa "pollo del infierno", hace referencia a esta localidad, donde el animal habría convivido con el T. rex y el Triceratops aproximadamente al final del período Cretácico.
Infernogallus tenía el tamaño aproximado de un pavo y pesaba unos 12 kilogramos, lo que lo convertía en uno de los miembros más pequeños de su grupo incluso en su etapa adulta. Curiosamente, señalan los investigadores, los caenagnátidos evolucionaron a partir de la rama carnívora del árbol genealógico de los dinosaurios, lo que hace que el cambio hacia el procesamiento de frutas sea especialmente inesperado.
Los huesos que demuestran que comían frutas
La evidencia clave proviene de los huesos palatinos del animal, las partes del cráneo que forman el techo de la boca. Mediante tomografías computarizadas para reconstruir el cráneo, el equipo descubrió que estos huesos se arqueaban hacia abajo dentro de la boca, lo que orientaba ciertos músculos masticatorios de adelante hacia atrás en lugar de arriba hacia abajo, indica bioengineer.
Esta configuración habría permitido un movimiento de masticación en el que el pico se deslizaba hacia adelante y hacia atrás, similar a la masticación humana, en lugar de la mordida vertical rígida que se observa en el T. rex y muchos otros dinosaurios.
Estos músculos masticatorios orientados hacia adelante son raros en el reino animal. Se encuentran en mamíferos como los humanos, que presentan una masticación compleja, y en algunas aves que se especializan en comer fruta, como el loro buitre (Psittrichas).
Un análisis detallado de la mecánica de masticación del animal indica que su cráneo estaba especializado para triturar frutos de hueso y extraer la pulpa de la semilla central, dice bioengineer.
Las tomografías realizadas al cráneo del dinosaurio (Nature Communications).
El descubrimiento también podría tener implicaciones ecológicas más amplias. Dado que el consumo especializado de frutas es poco común entre los animales, la identificación de un dinosaurio que procesaba frutas sugiere que los dinosaurios podrían haber desempeñado un papel importante, aunque desconocido, en la evolución de las plantas con flores como dispersoras de semillas, una función que hoy cumplen aves, reptiles y pequeños mamíferos.
Los restos completos de pequeños dinosaurios como el Infernogallus son muy raros en el registro fósil, que durante mucho tiempo ha ocultado el aspecto de los cráneos de estos animales. Según los investigadores, el extraño cráneo revela datos sorprendentes sobre la evolución y la especialización alimentaria de los dinosaurios, y demuestra que aún queda mucho por aprender sobre el mundo del T. rex y sobre los dinosaurios en general.
GML
Todavia no hay comentarios aprobados.