Empleados de Google reaccionaron negativamente al uso de la tecnología de inteligencia artificial (IA) de la empresa con fines militares.
La BBC dialogó con varios de ellos, algunos de los cuales tomaron la decisión de dejar su puesto, para conocer más al respecto.
Esto ocurre en el marco de contratos de la millonaria compañía con distintos gobiernos y ejércitos.
La palabra de exempleados de la empresa: "La gobernanza y la supervisión de Google no son suficientes como para desplegar la IA de forma responsable en entornos militares"
La cadena británica BBC recogió el testimonio de varios trabajadores que renunciaron recientemente de Google DeepMind, la empresa de investigación y desarrollo de inteligencia artificial de Google, o que están en proceso de abandonarla, debido a la preocupación que les generan los contratos militares de la firma tecnológica.
Uno de estos es Sofia Liguori, ingeniera de investigación que vive en Londres, quien dejó la compañía hace algunos días. A pesar de que su contrato se lo prohibía, la mujer explicó los motivos por los cuales decidió dejar su puesto. Dijo que decidió dar su palabra porque cree que "es importante que estas cosas se sepan".
Google es criticado por sus contratos con ejércitos y gobiernos. Foto: Wikipedia (CC BY-SA 4.0)
"Al darme cuenta de que mi empresa está impulsando cada vez más el uso de sistemas de IA en operaciones militares, me avergüenza trabajar en Google", dijo Liguori al portal inglés, según se lee en una nota firmada por Christopher Giles.
En respuesta, ante el mismo sitio, un portavoz de Google expresó: "Trabajamos con organizaciones del sector público en todo el mundo y seguimos un proceso coherente para revisar y formalizar estos contratos, incluido el cumplimiento de nuestras políticas de uso aceptable y los principios de IA".
"También contamos con canales específicos para que los empleados puedan plantear de forma segura cualquier inquietud, desde ética empresarial hasta mala conducta, y tenemos políticas laborales estrictas para evitar represalias de cualquier tipo", añadió.
Google es una de las varias empresas tecnológicas que firmaron contratos con el ejército estadounidense a principios de este año (2026), con el objetivo de implantar la inteligencia artificial en entornos militares clasificados.
Para el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, la integración de la IA en las fuerzas armadas es una prioridad clave.
Hegseth apuesta a la integración de la IA en las fuerzas armadas. Foto: Wikipedia
Sin embargo, la tecnología de IA evoluciona rápidamente y los críticos cuestionan si es lo suficientemente fiable como para ser utilizada en la guerra sin más pruebas, mayores medidas de seguridad y supervisión humana.
Tras trabajar tres años en la empresa, Liguori señaló que decidió dimitir debido al creciente trabajo de Google con los ejércitos de Estados Unidos e Israel.
"No estoy de acuerdo con esta dirección y esto me ha llevado a perder la fe en que mi empresa sea fiel a los valores éticos que declara", apuntó.
Según los Principios de IA de Google, estos valores incluyen la implantación de la IA con "supervisión humana" y el alineamiento de la tecnología con el "derecho internacional y los derechos humanos".
Sin embargo, exempleados y empleados actuales de la compañía, así como expertos consultados por la BBC, expresaron su preocupación por el nivel de supervisión humana en momentos críticos.
Los trabajadores del sector tecnológico afirmaron estar especialmente preocupados por los acuerdos militares sobre inteligencia artificial firmados este año, ya que amplían enormemente el abanico de usos que el Pentágono puede darle a esta tecnología.
Andreas Kirsch, investigador especializado en IA, también dimitió de Google DeepMind recientemente.
Al igual que Liguori, dio su testimonio a la BBC. Dijo que cree que "la gobernanza y la supervisión de Google no son suficientes como para desplegar la IA de forma segura y responsable en entornos militares y clasificados".
"Google parece no tener derecho a controlar ni a vetar cómo el Pentágono utiliza su IA, y además parece tener una visibilidad limitada sobre cómo se está implantando", añadió.
El ejemplo más destacado es Maven Smart Systems, la principal plataforma de software del Pentágono para la organización de inteligencia y datos.
Desarrollado por la empresa de defensa estadounidense Palantir, este sistema utiliza inteligencia artificial para ayudar al personal a seleccionar e identificar objetivos a los que atacar.
Palantir ha integrado en Maven la tecnología de varias empresas líderes en IA, lo que ha permitido acelerar significativamente algunos procesos.
Como se dijo antes, a medida que la tecnología evoluciona rápidamente, crece la preocupación por el uso de la IA en los escenarios de guerra.
"La IA reduce el tiempo que tiene un operador para tomar una decisión, porque trabaja mucho más rápido que una persona, y eso es especialmente arriesgado en un entorno de alto estrés", opinó Sarah Shoker, exdirectora del equipo de Geopolítica de OpenAI.
Shoker está preocupada por el uso de la IA en el sector militar. Foto: LinkedIn (Sarah Shoker, Ph.D.)
"Cuando se tienen cientos de objetivos seleccionados por IA y poco tiempo, es casi imposible para un operador humano revisar de forma significativa los resultados de la IA en busca de errores", agregó.
IA, infraestructura de computación y 1.200 millones de dólares: proyecto Nimbus, el contrato de Google con Israel
Los acuerdos de Google con Israel también han generado controversia.
En 2024, la empresa fue criticada por muchos de sus empleados debido a un contrato conjunto con Amazon por valor de 1.200 millones de dólares, por el que proporciona al gobierno y al ejército israelíes tecnología de IA e infraestructura de computación en la nube.
Google afirmó entonces que el proyecto, llamado Nimbus, "no está dirigido a cargas de trabajo altamente sensibles, clasificadas o militares relacionadas con armamento o servicios de inteligencia".
Además, las capacidades de inteligencia artificial de Israel en la guerra han sido objeto de debate tras el reciente documental Naza, que analiza el papel de los sistemas de puntería basados en IA en el bombardeo de la Franja de Gaza, con el consiguiente elevado número de víctimas civiles.
Sin embargo, un ministro israelí sostuvo que las afirmaciones presentadas en la película son falsas.
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