Vivir con la cabeza “a mil” puede estar valorado. Sin embargo, cuando esta rumiación cognitiva se instala y cuesta bajar la velocidad de la mente puede afectar el día a día, volverse una traba para un buen descanso y ser el desencadenante de situaciones de salud mental.
Para entender un poco más de qué se trata, la destacada psiquiatra y escritora española Marian Rojas Estapé explica que el pensamiento acelerado se da cuando “la mente produce ideas de forma constante, rápidas y difícil de detener”.
Además, como amplía una nota del sitio Vanitatis, no implica solo "pensar mucho". También abarca tener en "modo on" las 24 horas una alarma interna que lleva indefectiblemente al desgaste o, en los niveles más extremos, al burnout o "sentirse quemado" física, mental y emocionalmente.
Como diferenciación, la nota de Vanitatis, indica que el foco no está tanto en el contenido del pensamiento sino en la relación que la persona establece con esas ideas. Es decir, cuando al intentar frenar, la cabeza genera pensamientos con más y más fuerza e intensidad.
El sinfín de pensamientos
Este bucle suele notarse en varios ámbitos. A nivel mental, detalla la nota de Vanitatis, aparece la rumiación, la anticipación de escenarios -siempre catastróficos- y la dificultad para concentrarse en una sola cosa.
Para reducir la sobrecarga mental, Marían Rojas Estapé propone volcar en papel la lista de actividades o tareas pendientes Foto Lupe de la Vallina, gentileza Planeta.
A nivel emocional, puede traducirse en irritabilidad, saturación o frustración por no conseguir “apagar” la cabeza.
Mientras que en el plano físico, la psiquiatra recuerda que mente y cuerpo van de la mano. Con lo cual, no es raro que ante esta situación surja tensión, cansancio, problemas de sueño o sensación de agotamiento, incluso en días sin demasiada actividad.
Por qué surge esta rumiación cognitiva
Rojas Estapé apunta a una combinación de factores muy reconocibles. Por un lado, estamos atravesados por una cantidad inabarcable de estímulos que llegan especialmente del mundo digital y que obligan al multitasking y a estar siempre disponible.
A esto se suman distintos rasgos de personalidad afines. Uno de ellos es el perfeccionismo y la autoexigencia. También puede entrar en juego la tendencia a la ansiedad, ya que refuerza el mecanismo por el cual la mente busca certezas, repasa conversaciones, intenta “resolver lo imposible” y vaticina escenarios adversos.
Cómo frenar la velocidad de la mente
¿Se puede salir de este loop? Rojas Estapé es optimista. Aunque aclara que uno de los requisitos es no “obligarse” a dejar de pensar ni pretender un estado de “mente en blanco”.
Por el contrario, la psiquiatra insiste en que pensar mucho no es el problema, sino no poder parar cuando se desea.
El exceso de pensamientos conduce al burnout Foto ilustración Adobe Stock.
Con lo cual, su estrategia es aprender a tomar distancia de los pensamientos y no creer todo lo que pasa por la cabeza.
¿Algunas estrategias para lograrlo?
- Realizar una respiración más lenta o practicar alguna técnica de relajación.
- Caminar con calma.
- Buscar situarse en el presente, tratando de registrar los sonidos, las texturas, los colores y los olores que circundan.
- Reducir los estímulos de las pantallas.
- Otro recurso útil y fácil de cumplir: escribir lo pendiente en la agenda o una libreta. De esta forma, quedará reducida la carga mental.
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