Amanda Mortimer, una enfermera británica de 54 años, viajó a Pefkos, pueblo situado en la costa este de la isla de Rodas, en el archipiélago del Dodecaneso, Grecia. Durante las vacaciones empezó a sentirse mal y días más tarde fue diagnosticada con la enfermedad del legionario.
Amanda, y su pareja, Estelle Mattravers, de 51 años, se alojaron en un hotel de cuatro estrellas al que ya habían ido dos veces antes. Pero esta vez notaron que el establecimiento estaba un tanto deteriorado.
"Escuché a otros huéspedes hablar de problemas con el agua en las habitaciones y había muchísimas algas alrededor de la piscina. El lugar donde se servía la comida tampoco parecía muy limpio, pero ni por un segundo pensé que iba a enfermarme", detalló en diálogo con el Daily Mail.
Una vista panorámica de Pefkos, pueblo costero en Grecia. Foto: Wikimedia Commons/Dominio público
Un mes en terapia intensiva, coma inducido y una lenta recuperación
La mujer, que es madre de un hijo, regresó de sus breves vacaciones, que le costaron 1.000 dólares, y empezó a sufrir vómitos, diarrea y fiebre. "Al principio pensé que tal vez era una gastroenteritis, pero enseguida me sentí fatal", comentó.
"Nunca me había sentido tan mal en mi vida. Cuando empecé a tener dificultades para respirar, supe que algo andaba muy mal", aseguró. Acudió a un hospital cerca de su casa en Llantwit Major, el sur de Gales, donde le diagnosticaron la enfermedad del legionario.
Su estado empeoró rápidamente y sufrió dificultades respiratorias, además de desarrollar neumonía y sepsis. Fue trasladada a la unidad de cuidados intensivos antes de ser evacuada en avión a Londres para recibir un tratamiento especializado.
Fue inducida a un coma medicamentoso y permaneció hospitalizada durante un mes antes de ser dada de alta. "Todo sucedió muy rápido y yo estaba aterrorizada porque no entendía lo que estaba pasando; solo después de despertar del coma supe lo peligrosa que era mi condición", lamentó.
Qué es la legionelosis o enfermedad del legionario
La enfermedad del legionario o legionelosis es un tipo de neumonía grave causada por la bacteria Legionella, específicamente la Legionella pneumophila, que se transmite al inhalar vapor de agua contaminada.
La legionelosis supone un mayor riesgo en edificios grandes como hoteles, hospitales o balnearios con sistemas de agua más complejos. Por lo tanto, es fundamental que se mantengan los estándares de limpieza e higiene en todo momento para garantizar la seguridad de los turistas.
Amanda es enfermera de salud mental y su pareja es asistente social. Foto: Facebook/IrwinMitchellSolicitors
"Existía una posibilidad real de que no lo lograra y mi recuperación fue lenta en cuanto a movilidad y capacidad para funcionar con normalidad. Intento aceptar que mi vida es muy diferente desde que me enfermé, pero aún me preocupa", confesó Amanda sobre las secuelas con las que convive.
"Al mismo tiempo, estoy muy agradecida por la atención y el apoyo que he recibido, y espero que al compartir mi experiencia pueda ayudar a otros", sostuvo.
La indemnización de cinco cifras
Las vacaciones de Amanda fueron en junio de 2022, y poco después inició acciones legales para determinar responsabilidades. Tras cuatro años de litigio obtuvo un veredicto a su favor y recibió una indemnización de cinco cifras.
Amanda contrató al bufete de abogados Irwin Mitchell, que compartió su historia en un posteo de Facebook. Se recopilaron pruebas de que otros huéspedes también se habían enfermado durante su estancia en el mismo hotel en el momento en que ella se había alojado.
Amanda aún tiene problemas respiratorios y secuelas, cuatro años después de sus vacaciones. Foto: Facebook/IrwinMitchellSolicitors
Como la pareja había reservado su estancia través del turoperador LoveHolidays, la compañía tuvo que dar explicaciones y le ofreció un acuerdo extrajudicial con Amanda a cambio de negar toda responsabilidad durante el proceso judicial.
Nadhia Akthar, la letrada que representó a Amanda, manifestó: "Es comprensible que nuestra cliente siga disgustada y enfadada por las circunstancias que rodean su enfermedad".
Amanda ratificó que sigue sufriendo secuelas físicas y mentales. "Incluso ahora, más de cuatro años después, sigo viviendo con las consecuencias. Me quedo sin aliento con mucha más facilidad, me canso rápidamente, sufro infecciones respiratorias frecuentes y desarrollé mucha ansiedad en torno a mi salud, ya que sigo teniendo recuerdos recurrentes de mi estancia en el hospital", reveló.
"Antes de que esto sucediera, trabajaba horas extras con regularidad, viajaba y disfrutaba de estar activa. Estelle y yo solíamos hacer muchas cosas de forma espontánea, pero ahora solo salimos a caminar y quizás paramos a tomar algo", relató.
"Si bien nada puede compensar su sufrimiento ni el impacto que la enfermedad ha tenido en ella, tanto física como psicológicamente, nos complace haber logrado un acuerdo para Amanda y una indemnización de cinco cifras. Esperamos que esto le brinde cierto consuelo y la ayude a seguir adelante", proyectó el bufete de abogados.
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