Una ex médica clínica del condado de Durham, Inglaterra, quedó inhabilitada para tener perros y gatos durante dos años después de que inspectores de bienestar animal encontraron a sus mascotas en condiciones deplorables.
Nicola Stirk, de 62 años, admitió ante el Tribunal de Magistrados de Teesside no haber satisfecho las necesidades de los animales ni haberles provisto un entorno adecuado.
La condena también incluyó una orden comunitaria de 15 meses, el pago de 900 libras en costas y una contribución adicional de 114 libras, según detalló la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA) en un comunicado.
Pisos cubiertos de excrementos y una bañera negra de mugre
La inspectora de la RSPCA Rowena Proctor visitó la casa el 3 de febrero tras recibir una denuncia. Lo que encontró al cruzar la puerta fue, según sus propias palabras, "espantoso".
"Al entrar por la puerta principal, el pasillo estaba lleno de excrementos y basura. Los pisos, salvo un pequeño rincón del living, estaban completamente cubiertos de basura, excrementos y orina", declaró Proctor ante el tribunal.
Anya necesitó meses de rehabilitación para recuperar la confianza y encontrar un nuevo hogar. Foto: RSPCA.
El sofá había sido destrozado a mordidas por los perros hasta quedar inutilizable. La cocina presentaba el mismo estado que el resto de la casa.
"Había excrementos en casi cada lugar donde uno pudiera mirar y cada superficie estaba simplemente inmunda. El olor era espantoso", afirmó la inspectora.
El baño tampoco escapaba al cuadro general: la bañera estaba negra y marrón de suciedad, aparentemente sin uso desde hacía mucho tiempo, y el inodoro, según sospechó Proctor, no tenía descarga.
Los perros vivían en la planta baja, separados por una reja de bebé. Las dos gatas habitaban el piso superior, donde el dormitorio de invitados tenía basura acumulada hasta casi un metro de altura
El tribunal supo que la organización ya había alertado a Stirk cuando las condiciones comenzaron a deteriorarse. Una visita de seguimiento mostró mejoras: la mujer aseguró que había contratado personal de limpieza.
Mabel logró recuperarse del abandono y fue adoptada por una nueva familia. Foto: RSPCA.
Sin embargo, la entidad recibió nuevas denuncias que indicaban que la situación había empeorado. Un veterinario que examinó a los animales y revisó imágenes y videos del inmueble concluyó que los animales sufrían o estaban en riesgo de sufrir daño si sus condiciones no cambiaban.
Ante ese dictamen, los cuatro animales fueron retirados de la propiedad y cedidos al cuidado de la RSPCA.
Los animales lograron recuperarse y fueron reubicados
Las gatas Maddy y Charlie se recuperaron en el centro de la RSPCA de la rama Coventry y Distrito, y fueron adoptadas rápidamente.
La doberman Mabel y la borzoi Anya fueron trasladadas al Centro Animal de Felledge, cerca de Chester-le-Street. Mabel se adaptó sin mayores dificultades y encontró una nueva familia en poco tiempo.
Anya, en cambio, requirió una rehabilitación extensa. "Estaba muy apagada cuando llegó y claramente había sufrido por el entorno en el que vivía", declaró Luka Atkinson, subdirector del centro. "Nuestro equipo pasó meses construyendo su confianza para que se sintiera cómoda al ser manejada, salir a pasear y relacionarse con otros perros".
El proceso incluyó el trabajo de etólogos clínicos y medicación especializada. "Estamos felicísimos de lo lejos que llegó Anya. Tiene un hogar maravilloso esperándola junto a un borzoi macho con quien ya se conoce y se llevan de maravilla", agregó Atkinson.
En la instancia de atenuantes, el tribunal tomó conocimiento de que Stirk atravesaba problemas de salud mental y buscaba asistencia. Los magistrados señalaron que su objetivo era acompañarla para que pudiera acceder a los servicios de apoyo necesarios y mejorar su calidad de vida.
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