La inteligencia artificial (IA) avanza incansablemente sobre tareas hasta hace poco asociadas exclusivamente a la actividad humana. De ello da prueba un experimento realizado por el asesor de empresas José Elías Navarro.
Este creador digital utilizó una herramienta capaz de mantener una conversación telefónica para hacer una venta. Como conclusión, dejó una advertencia para quienes tienen un negocio: tal tecnología ya puede asumir algunas funciones comerciales con una inversión mínima.
Si bien cometió un error grave, la herramienta no solo intentó concretar una venta, sino que también sostuvo la conversación cuando su interlocutor quiso postergar la decisión y, después, evaluó el desempeño comercial de la llamada. "Si tenéis una empresa, empezad a pensar qué parte de vuestro trabajo podría hacer algo así", señaló Navarro en su cuenta de X.
El llamado con IA que sorprendió al experto
Elías contó en sus redes sociales que había puesto a prueba un sistema de inteligencia artificial al pedirle que lo llamara para ofrecerle la tarifa de luz de su propia empresa.
"Acabo de ver el futuro de mi call center. Una máquina me ha llamado para venderme mi propia luz y me ha toreado”, escribió a sus seguidores.
El experto en servicios empresariales esperaba encontrarse con una voz artificial que siguiera un guion rígido, como ocurre con los contestadores automáticos tradicionales. Sin embargo, se sorprendió por la capacidad de la herramienta para mantener el intercambio y desarrollar una estrategia comercial.
Poner el sistema en funcionamiento costó alrededor de 10 euros y demandó apenas diez minutos de configuración. "Yo me esperaba el típico contestador robótico, pero al descolgar me encontré con una vendedora con más labia que muchos humanos", aseguró.
Acabo de ver el futuro de mi call center. Una máquina me ha llamado para venderme mi propia luz y me ha toreado.
— Jose Elías Navarro (@jose_elias_nvr) October 5, 2026
Hace unas semanas hicimos una prueba en directo.
Le pedimos a una Inteligencia Artificial que me llamara por teléfono para ofrecerme la Tarifa Marmota de Audax.…
El experimento no terminó cuando finalizó la llamada. Después, Elías pidió al sistema que analizara la conversación y preparara un informe en formato de audio sobre su desempeño comercial.
La respuesta llegó en menos de un minuto. Según relató, la herramienta le asignó una puntuación de conversión de 9 sobre 10, concluyó que era un comprador nato que no había ofrecido resistencia y afirmó que habría podido venderle prácticamente cualquier cosa.
"En menos de un minuto nos devolvió esto: me dio una puntuación de conversión de 9 sobre 10, concluyó que soy un comprador nato que no opuso resistencia y aseguró que me habría vendido hasta una granja de pollos", sostuvo.
Cómo reaccionó la IA cuando el empresario intentó postergar la venta
Durante la llamada, Elías decidió poner a prueba las capacidades comerciales del sistema. Le preguntó por los precios y trató de aplazar la contratación con una petición habitual en este tipo de conversaciones: que le enviaran la información por correo electrónico.
El asesor invirtió 10 euros para la prueba con IA. Foto: Shutterstock
La herramienta no abandonó su objetivo. Mantuvo la estrategia de venta, recogió los datos del interlocutor y le aseguró que volvería a ponerse en contacto con él para intentar cerrar el contrato.
El resultado sorprendió al empresario, que resumió su experiencia con una frase: "Me toreó como quiso".
No obstante, que una IA pueda sostener una conversación de venta no significa que interprete correctamente toda la información que recibe ni que pueda reemplazar sin dificultades a un comercial experimentado.
El error que reveló los límites de la inteligencia artificial
Pese a la impresión que le causó la llamada, Elías también detectó una falla durante el experimento.
En un momento de la conversación, la IA le preguntó cuánto consumía de electricidad al mes. El empresario decidió responder deliberadamente que consumía "tres kilovatios", una contestación que no tenía sentido como dato de consumo mensual en ese contexto.
La herramienta aceptó la respuesta sin advertir la inconsistencia.
Un comercial con experiencia habría podido detectar que la información necesitaba una aclaración antes de continuar con la oferta. La reacción de la IA, en cambio, dejó en evidencia que su capacidad para mantener una conversación fluida no garantiza que pueda comprobar la coherencia de todos los datos que recibe.
La IA cometió un error al recibir una respuesta engañosa por parte del humano. Shutterstock
La diferencia es importante para las empresas que evalúan incorporar estos sistemas. Una voz convincente y una estrategia comercial sostenida pueden resultar útiles, pero no necesariamente equivalen a un conocimiento profundo del producto ni a la capacidad de identificar errores en tiempo real.
Por eso, aunque el experimento de Elías muestra el potencial de automatización de las llamadas comerciales, también señala la necesidad de establecer controles para evitar que la herramienta acepte información incorrecta o continúe una operación sin verificar datos relevantes.
La trayectoria de José Elías en el rubro empresarial
José Elías es ingeniero técnico industrial y fundador y gestor de diversas empresas. Según comunicó en su perfil de la red social X, actualmente dirige 200 compañías.
“En 2009 me arruiné hasta el punto de solo tener 3.000€ en mi cuenta. Con ese dinero empecé una empresa de energía que ahora factura 2.800.000.000€ al año. Vengo a contar lo que me hubiera gustado saber en 2009”, relata en su cuenta de Youtube, donde tiene casi medio millón de seguidores.
Su visión del mundo empresarial también aparece reflejada en su página web, donde sostiene: “Creo que las empresas tienen alma, tienen espíritu”.
Vale destacar que un asesor de empresas ayuda a negocios y emprendedores a cumplir sus obligaciones legales, administrativas y fiscales, además de ofrecer recomendaciones para mejorar la toma de decisiones y la organización de sus recursos.
Su trabajo puede abarcar desde la preparación de declaraciones tributarias y la gestión de contratos hasta el análisis de las cuentas, la planificación financiera y la resolución de cuestiones jurídicas.
Para desempeñarse en esta actividad, suele ser necesario combinar formación académica, experiencia práctica y habilidades personales. Los conocimientos requeridos dependen, en buena medida, del área en la que se especialice cada profesional.
Qué formación necesita un asesor empresarial
Es habitual que los asesores de empresas tengan estudios universitarios en disciplinas como Derecho, Ciencias Empresariales, Economía, Contabilidad o Administración y Dirección de Empresas.
También se valora la especialización en cuestiones fiscales, laborales o financieras, ya que permite ofrecer un acompañamiento más preciso en áreas que tienen normas y procedimientos específicos.
La formación, sin embargo, no es el único componente del perfil. La experiencia en el sector empresarial, ya sea en otras asesorías o en departamentos financieros y de gestión, resulta fundamental para comprender los problemas cotidianos de una compañía y proponer soluciones adecuadas.
A esto se suman habilidades como la capacidad de análisis, la comunicación clara, la resolución de problemas y la empatía, necesarias para interpretar las necesidades de cada cliente y explicar las alternativas disponibles.
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