La escritora, filósofa y divulgadora española Elsa Punset es reconocida por su trabajo sobre la inteligencia emocional, las relaciones personales y el bienestar.
En sus libros, entrevistas y redes sociales, suele compartir reflexiones sobre la felicidad, la soledad, el amor y los vínculos que construimos.
En una de sus últimas publicaciones, la experta recuperó una entrevista con El Hormiguero en la que habló sobre el desamor y las separaciones.
“El amor romántico aparece en prácticamente todas las culturas que conocemos. Y con el amor viene también la posibilidad de perderlo", señala.
Elsa Punset, filosofa española, sobre el desamor
Punset explica que el desamor es una pérdida que atraviesa distintas fases. La primera es la negación, cuando todavía cuesta aceptar que la relación terminó y está la esperanza de una reconciliación.
“Al principio, lo que haces es negar que tu amor se ha ido. En el fondo, crees que volverás, que él va a volver, y es una forma básicamente de protegerte. El cerebro está como en estado de susto, de shock”, describe.
Después llega la ira y más adelante también aparecen la culpa y los reproches, una etapa en la que es habitual repasar los errores propios y pensar en lo que podría haber sido diferente.
Elsa Punset, escritora y filósofa española. FB/ElsaPunset
Frente a esa angustia, Punset recomienda no intentar reprimir lo que uno siente. “Lo que tienes que hacer es hablarlo, aunque te duela. Resistirte al dolor lo va a empeorar”, aconseja.
La tristeza también forma parte del proceso y puede venir acompañada de la sensación de soledad, falta de motivación y, en algunos casos, malestar físico.
“El rechazo y la pérdida afectiva activan algunos de los mismos sistemas cerebrales implicados en el dolor físico. Cuando decimos que nos han 'roto el corazón', nuestro cuerpo también sabe de qué estamos hablando”, explica y remarca que si los síntomas físicos se agudizan se debe consultar con un profesional.
Pero una ruptura no significa solamente perder a la persona con la que se compartía la vida. También implica dejar atrás los planes y las expectativas que se habían construido en pareja.
“Cuando una relación termina no perdemos solamente a una persona, perdemos también una parte del futuro que habíamos imaginado”, reflexiona Punset.
Aun así, la experta sostiene que la experiencia puede servir para revisar la forma en que nos relacionamos. “Muchas de las cosas que buscamos, tememos o repetimos en nuestras relaciones tienen raíces en lo que aprendimos sobre el amor cuando éramos pequeños”, expone.
Por eso, propone mirar en retrospectiva para reconocer qué patrones se repiten y qué se puede cambiar. “Quizá uno de los mayores favores que podemos hacernos después de un tropiezo sea intentar comprenderlo: qué elegimos, qué toleramos, qué repetimos y qué podemos hacer diferente la próxima vez”, analiza.
Ese aprendizaje no elimina la tristeza de un día para otro. Aunque haya momentos de nostalgia, comprender lo ocurrido puede ayudar a recuperar la ilusión y mirar hacia adelante.
“Las personas que logran comprender sus lecciones y sacar partido de ellas son las que superan rápido el desamor. Tenemos que lograr entender lo ocurrido, aceptarlo y sacarle partido”, concluye.
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