¿Seguirán teniendo las casas una cocina como la conocemos hoy? Santiago Niño Becerra volvió a plantear esta pregunta al compartir en su perfil de X una anécdota que le llevó a recordar una predicción de Juan Roig, presidente de Mercadona, sobre la evolución de los hogares.
El economista explicó que una antigua alumna le había contado que la hermana de su pareja se mudará en diciembre a un piso de obra nueva y que, antes de instalarse, la pareja se planteó si merecía la pena colocar un horno.
A partir de esa conversación, Niño Becerra escribió: "Probablemente el Sr. Juan Roig tiene razón y las cocinas acabarán desapareciendo de las viviendas". La reflexión parte de una decisión doméstica aparentemente menor, pero conecta con una transformación más amplia: la manera en que las familias compran alimentos, organizan las comidas y distribuyen el tiempo entre el trabajo y las tareas del hogar.
Me dice una exalumna y amiga que la hermana de su pareja "en diciembre se va a vivir junto a su pareja a un piso de obra nueva, y hubo dilema si ponían horno o no". Probablemente el Sr. Juan Roig tiene razón y las cocinas acabarán desapareciendo de las viviendas.
— Santiago Niño (@sninobecerra) October 18, 2026
No obstante, el episodio no demuestra que las cocinas vayan a desaparecer de las viviendas. Se trata de una predicción sobre posibles cambios en los hábitos de consumo, vinculada a una anécdota particular.
Qué dijo Juan Roig sobre la desaparición de las cocinas
La idea que recupera Niño Becerra procede de las declaraciones que Roig ha realizado en distintas ocasiones sobre el futuro de la alimentación.
El presidente de Mercadona sostiene que los cambios en los hábitos de consumo y el crecimiento de la comida preparada pueden modificar la forma en que las personas utilizan sus cocinas.
En marzo de 2025, durante la presentación de los resultados de la compañía, Roig planteó que hacia 2050 las cocinas podrían desaparecer tal como se conocen actualmente. La previsión estaba vinculada a la expansión de la comida lista para consumir y a una menor necesidad de preparar platos desde cero.
En marzo de 2026, el empresario matizó su planteamiento al referirse a la cocina "como hoy la conocemos" y añadió: "Habrá cosas que enfriemos o calentemos, será un hobby".
La diferencia es importante: su pronóstico no implica necesariamente que las viviendas vayan a quedarse sin un espacio para conservar, calentar o manipular alimentos. Más bien apunta a una posible transformación de la función que cumple la cocina dentro del hogar.
El auge de la comida preparada cambia los hábitos de consumo
Uno de los factores que explican esta discusión es el crecimiento de la oferta de platos preparados en los supermercados. Las comidas listas para consumir permiten reducir el tiempo dedicado a cocinar y pueden resultar atractivas para quienes tienen jornadas laborales extensas o buscan soluciones rápidas para organizar sus comidas.
Juan Roig junto a su hermano. Foto: -jose Jordan/AFP
Mercadona ha impulsado esta tendencia mediante su sección "Listo para Comer", con una oferta de platos preparados que se ha ampliado en sus establecimientos.
El fenómeno no significa que todos los consumidores estén abandonando la cocina doméstica. Las decisiones dependen de los ingresos, los horarios, las preferencias alimentarias, la composición familiar y el coste de las alternativas disponibles.
Además, cocinar en casa puede seguir siendo una forma de controlar los ingredientes, adaptar las comidas a las necesidades personales y compartir tiempo con familiares o amigos.
Por eso, el escenario que plantea Roig debe entenderse como una previsión empresarial sobre la evolución del consumo, no como una certeza sobre el diseño de las viviendas del futuro.
Por qué una pareja duda si instalar un horno en un piso nuevo
La anécdota que compartió Niño Becerra resulta ilustrativa porque traslada el debate a una decisión concreta. Cuando una pareja estrena una vivienda, debe determinar qué electrodomésticos necesita y cuáles utilizará realmente.
El horno puede ser prescindible para quienes consumen habitualmente platos preparados, cocinan poco o prefieren otras formas de preparación. Para otros hogares, en cambio, continúa siendo un aparato esencial.
La elección también puede depender del espacio disponible, el presupuesto de la reforma y el equipamiento que incluya la vivienda de obra nueva.
En cualquier caso, decidir no instalar un horno no equivale a renunciar a una cocina completa. La anécdota muestra una posible modificación de las prioridades domésticas, pero no permite anticipar por sí sola cómo serán las viviendas dentro de 25 años.
¿Cómo serán las viviendas en 2050?
El debate sobre las cocinas se relaciona con otros cambios en la organización de los hogares: el tamaño de las viviendas, el precio de los alquileres, el coste de la energía y el tiempo disponible para las tareas domésticas.
La evolución de estos factores puede influir en el diseño de los pisos y en la elección de sus equipamientos. También puede favorecer soluciones más flexibles, electrodomésticos compactos y una mayor presencia de servicios de alimentación preparada.
ENTREVISTA 2026 SANTIAGO NIÑO BECERRA ESPAÑA EL ECONOMISTA SISTEMA DE PENSIONES
Sin embargo, la transformación no será necesariamente igual para todos. Las diferencias económicas, culturales y geográficas condicionan la forma en que las familias organizan su alimentación.
La cuestión, por tanto, no es únicamente si desaparecerán las cocinas, sino qué funciones conservarán y cuánto espacio ocuparán en las viviendas del futuro.
La reflexión de Niño Becerra pone sobre la mesa una posibilidad que hoy puede parecer lejana, pero que ya se relaciona con decisiones cotidianas: desde la compra de un horno hasta la elección entre cocinar en casa o recurrir a platos preparados.
Nota creada con asistencia IA y editada por periodistas de Clarín
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