"Cuando escribimos a mano automáticamente empezamos a regular nuestras ideas y nuestras emociones", asegura la doctora Sara Marín Berbell.
Pero vayamos de a poco. Todos sabemos que el estrés, la ansiedad y los pensamientos rumiantes son parte -casi- infaltable de nuestra cotidianeidad. Es que si a los problemas personales les sumamos las incertidumbres y preocupaciones laborales, nuestra mente entra en una espiral de angustia de la que le resulta muy difícil salir.
Sin embargo, detalla la especialista, existen pequeños hábitos cotidianos que pueden ayudarnos a gestionar mejor estas emociones negativas y estimular nuestro bienestar mental: uno de ellos es tan sencillo como escribir a mano. Sí, nada de tomar notas en el teléfono o la tablet, lo mejor es lápiz y papel.
Cerebro, estrés y emociones
Para explicar este proceso, la doctora apela a una comparación muy simple y propone pensar al cerebro como un grupo de WhatsApp en el que están los sentidos y las distintas regiones encargadas de procesar nuestras experiencias.
Si nos enfrentamos a una situación que nos genera miedo o preocupación, nuestros sentidos envían señales que pueden encender diversos mecanismos de alarma.
Uno de los protagonistas de todo este proceso es la amígdala, una estructura cerebral que participa en el procesamiento de las emociones, especialmente aquellas que se conectan con la detección de posibles amenazas.
La doctora Sara Marín Berbell. Foto: Archivo
Sara Marín Berbell describe esta región como "la intensa del grupo", ya que interviene cuando percibimos una situación como peligrosa y contribuye a poner al organismo en estado de alerta, describe un artículo de El Confidencial sobre el tema.
Aunque esta respuesta cumple una función esencial para nuestra supervivencia, también puede activarse frente a preocupaciones cotidianas que no representan una amenaza inmediata.
En esos casos, algunas veces podemos quedar atrapados en pensamientos recurrentes, anticipar escenarios negativos o experimentar dificultades para dejar de pensar en aquello que nos genera inquietud.
La médica especialista recurre a la imagen de un hámster que corre sin parar dentro de una rueda para ilustrar cómo podemos quedar atrapados en pensamientos que se repiten una y otra vez, sin lograr avanzar hacia una solución.
Para romper con esa dinámica, destaca el papel del lóbulo frontal y, en particular, de las regiones prefrontales, que intervienen en funciones como la planificación, la atención y la regulación emocional.
Estas áreas del cerebro nos ayudan a analizar lo que sucede, considerar distintas alternativas y adoptar una mirada más reflexiva, de modo que nuestras reacciones no estén determinadas exclusivamente por las emociones del momento.
Para romper con esa dinámica, Marín Berbell subraya el papel del lóbulo frontal y, en particular, de las regiones prefrontales, que intervienen en funciones como la planificación, la atención y la regulación emocional.
Estas áreas del cerebro nos ayudan a analizar lo que sucede, considerar distintas alternativas y adoptar una mirada más reflexiva, de modo que nuestras reacciones no estén determinadas exclusivamente por las emociones del momento.
Escribir a mano es una buena manera de estimular la reflexión. Foto: Shutterstock
Cuáles son los beneficios de escribir a mano para bajar la ansiedad
Según la doctora, una de las maneras de estimular estos procesos de reflexión es escribir a mano. Esta práctica nos invita a ordenar la información, elegir las palabras adecuadas y concentrarnos en aquello que queremos expresar.
Al poner por escrito nuestras preocupaciones, podemos tomar distancia de lo que nos inquieta y analizarlo con mayor claridad. Así, los pensamientos que en un principio parecen confusos o desordenados pueden transformarse en ideas más organizadas, que nos permitan comprender mejor lo que nos sucede.
En este sentido, Marín Berbell destaca que escribir a mano pone en funcionamiento distintas áreas del cerebro vinculadas con la atención, la memoria y el aprendizaje. También destaca que esta práctica puede contribuir a regular las emociones y disminuir la sensación de estrés.
También es importante destacar que diversas investigaciones científicas identificaron posibles beneficios de la escritura expresiva, especialmente cuando se utiliza para poner en palabras experiencias personales y explorar lo que sentimos.
Sin embargo, sus efectos varían de una persona a otra y no existe evidencia suficiente para asegurar que permita resolver una proporción determinada de los problemas emocionales.
Por otra parte, aunque la escritura manual involucra procesos motores y cognitivos diferentes de los que intervienen al utilizar un teclado, todavía no se ha demostrado que sea sistemáticamente más eficaz que la escritura digital para aliviar la ansiedad.
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Los beneficios de escribir a mano.
Un hábito simple y poco pretencioso
Una de las ventajas de esta práctica es que no requiere conocimientos especiales ni demasiado tiempo. Basta con dedicar unos minutos a escribir aquello que nos preocupa, identificar qué situaciones nos generan malestar y pensar en pequeñas acciones para afrontarlas, sin preocuparnos por la redacción.
¿Y cuándo ponerla en marcha? Por ejemplo, cuando nos sentimos desbordados por las obligaciones cotidianas, podemos poner por escrito qué situaciones nos generan malestar, cuáles están bajo nuestro control y qué pequeñas acciones podemos emprender para afrontarlas.
También puede ser útil registrar cómo nos hemos sentido a lo largo del día, reconocer qué desencadenó una determinada emoción o expresar esos pensamientos recurrentes que nos cuesta dejar atrás.
La finalidad no es necesariamente encontrar respuestas inmediatas, sino ordenar las ideas, comprender mejor lo que nos sucede y abordar las preocupaciones con mayor claridad.
Por eso, la doctora Marín Berbell recomienda incorporar la escritura a nuestra rutina, especialmente cuando una situación nos inquieta y nos resulta difícil dejar de darle vueltas. En este sentido, describe esta práctica como "una terapia natural para tu cerebro".
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