Si llevas años ahorrando para dar la entrada de un piso y sientes que la meta se aleja diez metros por cada paso que das, no estás ante una ilusión óptica. Comprar una vivienda en España se ha convertido en una carrera de obstáculos casi imposible para jóvenes y familias.
Sin embargo, el diagnóstico que escuchas a diario en tertulias o redes sociales, pueden que no muestre la fotografía entera del contexto.Durante su intervención en el podcast Tengo un Plan, Cava desmonta uno de los grandes dogmas económicos de la calle: “Los pisos no están caros; ¿sabes por qué parecen caros? Porque el dinero con el que los pagas es moneda fiat. Pero un piso vale ahora lo mismo que valía hace 20 años si en vez de tener dinero fiat hubieras tenido oro”.
Experto en Inversión #1: “Estamos al Borde de la Caída, Debes Hacer Esto antes de 2027!”
Más allá de hablar de una burbuja de ladrillo o de falta de suelo, la cruda realidad es que el billete con el que pretendes pagar tu casa pierde valor a un ritmo endiablado. Así de tajante se muestra José Luis Cava, analista financiero con más de tres décadas de trayectoria en los mercados internacionales y exinspector de Hacienda.
Durante su intervención en el podcast Tengo un Plan, Cava desmonta uno de los grandes dogmas económicos de la calle: “Los pisos no están caros; ¿sabes por qué parecen caros? Porque el dinero con el que los pagas es moneda fiat. Pero un piso vale ahora lo mismo que valía hace 20 años si en vez de tener dinero fiat hubieras tenido oro”.
El espejismo de los precios. Foto: TengoUnPlan
El espejismo de los precios
Para entender por qué el esfuerzo financiero para comprar casa no deja de escalar, basta con mirar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios frente a la masa monetaria en circulación.
Según los informes sobre el mercado residencial del Banco de España, las familias españolas necesitan destinar ya más de 7,5 años de su sueldo bruto íntegro para adquirir una vivienda tipo, una cifra inflada por la brecha entre el coste de la vida y los sueldos reales que registra el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Cava señala que el problema no es el activo tangible (el piso en sí), sino la degradación del papel moneda que emiten los bancos centrales para financiar los déficits públicos. “La inversión más arriesgada es el dinero que tienes en la cuenta corriente porque es moneda basura. Detrás del euro o del dólar no hay absolutamente nada, solo la confianza que tú tengas en el sistema”, advierte.
“Nos han engañado en los colegios” Foto: TengoUnPlan
Frente a una devaluación media de la moneda fiduciaria cercana al 8% anual frente a activos de refugio como el oro, mantener el ahorro líquido en el banco es visto como una pérdida irremediable del poder adquisitivo para especialistas financieros como él.
“Nos han engañado en los colegios”
El experto lamenta la falta de educación financiera básica en la sociedad, asegurando que la clase media se queda atrapada en el “lado perdedor” por no entender la diferencia entre activos duros (inmuebles, oro o renta variable) y dinero de papel. “Nos han timado en los colegios; si esto nos lo enseñaran de jóvenes, no tendríamos el dinero guardado en cuentas bancarias”, afirma con rotundidad.
A la hora de tomar la decisión de comprar una vivienda habitual, Cava reta a la contraintuición con un consejo que no casa con el comportamiento habitual del comprador medio. En lugar de lanzarse al mercado cuando las entidades financieras abren el grifo y ofrecen facilidades crediticias, el analista sugiere esperar a los momentos de restricción: “No se deben comprar pisos cuando la oferta de crédito hipotecario es creciente. El verdadero momento para comprar es cuando los bancos restrinjan el crédito hipotecario y los tipos estén altos”.
El verdadero momento para comprar es cuando los bancos restrinjan el crédito hipotecario y los tipos estén altos. Foto: TengoUnPlan
Es en esa fase de sequía de financiación, según el experto, cuando los precios se ajustan y el comprador con capacidad de ahorro obtiene verdadero margen de negociación.
Marc Mestres
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