Que un físico les recomiende a sus alumnos leer menos libros es raro. Mucho más si se trata de un Nobel de Física, como el belga Francis Halzen, que lo obtuvo hace algunos días. Pero detrás de su frase hay un fundamento.
En una entrevista para la revista Jot Down, en la que hablaba de uno de sus estudios, Halzen reconoció que antes de hacer determinada propuesta científica no había leído todos los libros que “teóricamente debía conocer”. Una decisión que a la larga encontró positiva. Sostuvo que fue un afortunado por no haber leído el texto de referencia de la época, ya que si lo hubiera hecho “jamás habría comenzado el experimento”.
“De hecho, desde entonces siempre aconsejo a mis alumnos que no lean demasiados libros, que hagan cosas”. Tenía unos cincuenta años y, al ser un recién llegado al campo, era “ingenuo e ignorante”, agregó el físico.
“De repente era como si tuviera nuevamente veinte años, porque estaba trabajando en un tema del que no sabía nada, y es por eso que la gente joven tiene éxito. Cuando te haces mayor y crees que lo sabes todo acerca de tu especialidad, entonces tu reacción a un problema difícil es ir a confirmar en un libro que el asunto es intratable y generalmente te convences de que ese es el caso”, explico Halzen.
Y finalizó: “El libro al que me refiero habría confirmado que la propagación de la luz en el hielo era tan mala que no podría hacer el experimento de ninguna manera. Si lo hubiera leído me habría convencido a mí mismo de que todo el concepto era imposible. Pero afortunadamente no lo hice, porque luego resultó que varios conceptos claves en el libro eran erróneos”.
El Nobel de Francis Halzen
El físico belga Francis Halzen ganó el Nobel de Física 2026 “por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico”.
Halzen desde Turín, donde dio una conferencia tras ganar el Nobel. Foto: AP
Impulsó el observatorio de neutrinos IceCube, compuesto por 5.484 detectores ópticos instalados en las profundidades del hielo de la Antártida. El neutrino, una partícula elemental abundante en el universo pero difícil de detectar, carece de carga eléctrica, tiene una masa ínfima y atraviesa, casi sin interactuar, todo lo que se interpone en su camino.
Cada segundo, unos 65.000 millones de neutrinos procedentes del Sol atraviesan la uña del meñique de cada uno de nosotros. Los que provienen de las profundidades del espacio esconden pistas sobre ciertos misterios cósmicos, como los agujeros negros supermasivos situados en el corazón de las galaxias.
"Lo que supondría un enorme impulso para la astronomía de neutrinos sería observar una explosión de supernova en nuestra propia galaxia", destacó Halzen en una conferencia en Turín, Italia.
El comité Nobel de física, Eva Olsson, Ellen Moons y Mark Pearce anuncian a Halzen como ganador. Foto: EFE
Su investigación, que duró 35 años y costó 250 millones de dólares, fue financiada por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos (NSF).
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