Una mujer de 58 años descubrió que intentaron envenenarla mientras comía en su lugar de trabajo en los suburbios de Oldbury, al sur de Perth en Australia.
Tras probar un bocado del plato que ella misma había preparado sintió que se le adormeció la lengua por completo y sospechó que la comida estaba contaminada o contenía alguna sustancia tóxica.
Su denuncia y reporte de situación desembocó en una investigación policial que ya lleva ocho meses en curso. El caso se elevó a la Justicia australiana, se realizaron análisis toxicológicos y se hizo una reconstrucción minuciosa de los hechos.
El veneno hallado en la comida de la mujer se suele utilizar como cebo para caracoles. Foto: Archivo
Con todos los datos recopilados los oficiales le ofrecieron a la víctima y a la comunidad local una hipótesis concreta de lo que pasó aquella mañana del 12 de febrero.
La policía del estado de Australia Occidental brindó una conferencia de prensa donde informó que el día de los hechos la víctima había preparado una cazuela de curry para compartir con sus compañeros de trabajo y todos se sentaron a degustarla durante el break matutino.
Curry contaminado con veneno para matar caracoles
A la hora del almuerzo la mujer fue a buscar el recipiente con las sobras a la heladera y se sirvió otro plato. Comió apenas una cucharada y sintió una textura extraña segundos antes de que se le entumeciera la lengua.
Luego revisó con más detenimiento la comida y encontró pequeños gránulos verdes brillantes esparcidos y mezclados con la preparación, que a simple vista se mimetizaban con la salsa.
El veneno para caracoles suele esparcirse en los cultivos cuando hay infestaciones. Captura de video YouTube @verduravital
Dio aviso de que nadie más comiera los restos ante la sospecha de que estaban contaminados, sin imaginar que la preparación había sido alternada por otra compañera de trabajo.
Según consigna la BBC, el comisario de policía Col Blanch afirmó que los detectives analizaron los restos de curry e identificaron metaldehído, un compuesto químico orgánico utilizado principalmente como ingrediente activo en plaguicidas para combatir babosas y caracoles en huertos, jardines y cultivos agrícolas.
Suele usarse en forma de pastillas o gránulos, de color verde o turquesa brillante, como cebo para caracoles en espacios exteriores. El veneno incluso se conoce como "mata-caracoles" en el rubro de plaguicidas.
Para atraer a los moluscos, los fabricantes mezclan este compuesto químico con ingredientes atractivos como salvado o melaza, dándole un sabor y olor muy dulce.
En Australia abundan una gran variedad de especies de caracoles e incluso disponen de la atracción turística Shell Beach, una playa en la región de Shark Bay donde no hay arena y el suelo está compuesto por una capa de millones de pequeños caracoles blancos acumulados durante miles de años.
Aunque son poco frecuentes, hay reportes de casos por intoxicación por metaldehído en niños pequeños que confunden las pastillas con caramelos y animales domésticos que las ingieren por accidente. Los síntomas iniciales incluyen vómitos, diarrea y convulsiones.
"Estamos muy agradecidos de que la persona que probó el curry se diera cuenta de que algo no estaba del todo bien porque la sustancia utilizada puede provocar lesiones graves e incluso la muerte", indicó Blanch.
Col Blanch, comisario de la Policía de Australia Occidental, durante la conferencia de prensa.
Tras revisar las cámaras de seguridad del negocio donde todo ocurrió, identificaron a una mujer de 43 años, compañera de trabajo de la víctima como principal sospechosa.
"La acusada habría ido a un depósito de almacenamiento de productos químicos antes de regresar a la sala de empleados, donde encontró metaldehído, un compuesto venenoso y lo colocó en el curry", detalló el comisario Blanch.
Luego reveló que se presume que la acusada mantenía una relación sentimental con la víctima. La sospechosa fue arrestada la semana pasada e imputada por poner en riesgo la vida, la salud o la seguridad de otra persona, que en la legislación australiana se enmarca en el cargo de acto u omisión ilícita con intención de causar daño.
La acusación, que tiene un rango general de prisión que va desde los 6 meses hasta los 25 años de cárcel, será analizada por la justicia en base a toda la evidencia disponible, la gravedad y las consecuencias del acto. La mujer de 43 años deberá comparecer ante el tribunal el próximo 5 de noviembre.
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