La secadora puede convertirse en uno de los electrodomésticos con mayor peso en el consumo de electricidad cuando se utiliza varias veces por semana. Sin embargo, el gasto no depende solamente del modelo o de la duración indicada en cada programa.
Álvaro Navarrete, consultor especializado en ahorro, mostró una pieza que suele acumular restos después de cada ciclo y explicó por qué descuidarla puede modificar considerablemente el consumo del aparato.
Álvaro, experto en ahorro, advierte del error con la secadora que puede disparar el consumo: "Un filtro sucio en la secadora evita que circule el aire y hace que consuma hasta un 50% más"
“Siempre procura que tu filtro esté lo más limpio posible”, explicó Navarrete mientras retiraba la pieza de una secadora y mostraba la cantidad de pelusa acumulada.
“¿Ves toda esta borrilla? Esto lo que hace es evitar que circule el aire y te consumirá un 50% más”, advirtió el especialista.
El filtro recoge fibras y pelusas que se desprenden de las prendas mientras gira el tambor. Cuando esa capa aumenta, queda menos superficie disponible para que pase el aire utilizado durante el secado.
Álvaro advierte del error con la secadora que puede costar caro.
Por eso, limpiar el filtro de la secadora es una de las tareas básicas de mantenimiento. Además de afectar el rendimiento, dejar que se acumule pelusa durante numerosos ciclos puede generar otro problema: el sobrecalentamiento.
La Administración de Incendios de Estados Unidos (USFA) recomienda limpiar el filtro después de cada carga y retirar periódicamente la pelusa que pueda quedar en la parte posterior del electrodoméstico.
La advertencia tiene una razón concreta. Según ese organismo, entre 2018 y 2020 los departamentos de bomberos estadounidenses respondieron a un promedio estimado de 2.900 incendios domésticos de secadoras por año.
El programa “extra seco” no siempre es necesario
El filtro no fue la única recomendación de Álvaro Navarrete. El especialista también puso la mirada sobre el botón que se elige antes de comenzar cada carga.
“Sobre todo utiliza el programa seco en lugar del extra seco”, recomendó. La diferencia está en el nivel de humedad que el aparato intenta retirar antes de dar por terminado el ciclo.
El programa extra seco está pensado para dejar las prendas con un nivel mínimo de humedad y puede necesitar más tiempo para conseguirlo. Utilizarlo sistemáticamente, incluso cuando la ropa no lo requiere, suma minutos de funcionamiento.
El programa “extra seco” no siempre es necesario.
Los programas automáticos ofrecen otra posibilidad. Los modelos equipados con sensores de humedad pueden detectar cuándo la ropa alcanzó el nivel seleccionado y finalizar el proceso sin depender únicamente de un tiempo previamente establecido.
Cuánta electricidad consume una secadora y qué influye en cada ciclo
El gasto cambia considerablemente según la tecnología. Las secadoras con bomba de calor reutilizan parte del calor generado y necesitan menos energía que tecnologías tradicionales para realizar el mismo trabajo.
La etiqueta energética permite comparar modelos antes de comprarlos. Allí aparece información sobre eficiencia y consumo que sirve para estimar cuánto puede representar su utilización a lo largo del año.
Pero una parte del trabajo comienza incluso antes de pasar la ropa de una máquina a otra. La cantidad de agua que permanece en las prendas después del lavado determina cuánto tendrá que retirar posteriormente la secadora.
Cuánta electricidad consume una secadora y qué influye en cada ciclo.
Un centrifugado eficaz reduce esa humedad inicial. Siempre que el tejido lo permita, la ropa entra menos mojada al tambor y el aparato tiene menos agua que eliminar mediante calor y circulación de aire.
La carga también debe respetar la capacidad indicada por el fabricante. Llenar el tambor por encima de ese límite dificulta el movimiento de las prendas y puede impedir que el aire circule correctamente entre ellas.
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