Los hallazgos de un equipo internacional de investigadores de la Universidad McGill en Canadá, liderado por Matt Fillingim y Etienne Vachon-Presseau, componen el primer mapamundi de cómo se distribuye el dolor a lo largo de la vida humana.
Los científicos analizaron los reportes de más de 6 millones de personas en 118 países y territorios al combinar 902 bases de datos de 138 programas de encuestas poblacionales realizadas entre 1990 y 2025.
Contrario a lo que solemos pensar, que el cuerpo duele más de forma constante y progresiva a medida que envejecemos, las conclusiones del estudio indican que los picos del dolor no son precisamente al final de la vida.
Un mapa del dolor humano por edad en el mundo
El resultado fue publicado en la revista Nature Medicine y representa el primer mapamundi interactivo del dolor en la vida humana. Los investigadores analizaron 11 regiones anatómicas específicas y descubrieron que en siete de ellas la prevalencia del dolor sigue una curva con forma de "U" invertida.
El dolor de cabeza, el dolor facial, el dolor estomacal y abdominal son algunas de las zonas estudiadas. Una de las preguntas principales que se le hizo de forma directa a los participantes fue si les había dolido el cuerpo en el último mes, al margen de que tuvieran un diagnóstico médico.
El dolor de cabeza fue reportado por jóvenes y personas menores de 55 años. Foto: Pexels.
El dolor de espalda ocupa el título de "rey del sufrimiento físico" a nivel global, ya que lo sufre hasta el 40% de la población, mientras que el dolor facial afecta al 2% de las personas.
Contrario a lo que muchos imaginarían, el análisis de las respuestas indica que los aumentos más bruscos y acelerados de dolor ocurren antes de cumplir los 55 años.
A partir de esa edad, la evolución del sufrimiento físico cambia por completo según la zona del cuerpo afectada. El problema alcanza su punto más alto en la juventud o en la mediana edad.
El momento de alivio o estabilidad de esos dolores sorprendentemente ocurre al entrar en la vejez. En zonas sometidas a una mayor carga mecánica, como la espalda, la cadera y la rodilla, sí continúa aumentando de forma progresiva con el avance de la edad.
"El hallazgo en este trabajo de que algunos tipos de dolor, como las migrañas, se observen en edades más jóvenes, probablemente se debe a que están relacionados con niveles hormonales específicos", indicó Javier Rivera, director de la Unidad de Reumatología y Fibromialgia del Instituto Nacional del Dolor, en diálogo con Science Media Centre (SMC).
El dolor de espalda, rey del sufrimiento global. Foto ilustrativa Adobe Stock.
"Mientras que los localizados en la columna lumbar, caderas y rodillas muestran una trayectoria lineal hasta edades prolongadas porque están más relacionados con el envejecimiento y la sobrecarga, otro mecanismo fisiopatológico diferente que conduce a otras enfermedades y a otros tipos de dolor", agregó Rivera.
A la luz de los nuevos datos, los autores remarcaron que las políticas de prevención del dolor crónico deberían empezar mucho antes en la vida, en lugar de esperar a la tercera edad.
Los investigadores establecieron que uno de cada cinco casos de dolor en el mundo tiene que ver con tres factores de riesgo que se podrían cambiar o prevenir: el tabaquismo, la obesidad y tener bajos ingresos.
Sin embargo, en cada región geográfica cada factor tiene una influencia distinta y se deben considerar los efectos en la población en función de un análisis integral de cada sociedad.
La ciencia lo confirma: las mujeres sufren más dolor que los hombres a lo largo de toda su vida
El estudio también arroja una recomendación contundente tras confirmar que las mujeres reportan de manera constante niveles de dolor más elevados que los hombres en todas las etapas de su vida.
Los dolores de cabeza, el dolor facial y las molestias estomacales o abdominales son marcadamente diferentes en ambos sexos y no depende de la localización geográfica o del nivel cultural; es una brecha matemática que se repitió en las 11 zonas anatómicas estudiadas.
Los factores biológicos, hormonales y psicosociales detrás de esta disparidad siguen siendo objeto de debate científico, pero instan a la medicina moderna a considerar la perspectiva de género y diseñar estrategias de prevención y tratamiento desde ese enfoque.
El estudio revela que las mujeres sufren más frecuencia e intensidad de dolor que los hombres. Foto: Pexels.
En el caso del dolor facial las mujeres presentan un 83% más de probabilidades de declararlo que los hombres, un 74% en el dolor de cabeza y el 60% en el abdominal.
A nivel global las pacientes presentan un 52% más de riesgo de sufrir dolor de alta intensidad que los hombres y un 50% más de probabilidades de experimentar dolor generalizado.
Otro hallazgo revolucionario del estudio devela la relación intrínseca entre el dolor y el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de los países. Hasta ahora los datos sugerían que el dolor prevalecía más en los países ricos, basada en la noción de que en los países del primer mundo hay más médicos y más diagnósticos registrados.
Sin embargo, al preguntarle directamente a las personas en sus casas, el estudio demostró que el sufrimiento físico en los países más desfavorecidos es mayor y se dispara de forma drástica a partir de los 40 años.
A los 80 años la probabilidad de sufrir cualquier dolor corporal es un 31% más alta en los países pobres y presentan un 50% más de probabilidades de sufrir dolor lumbar en la vejez.
Los autores señalaron que hay factores que no suelen medirse en las encuestas occidentales, por ejemplo los trabajos físicos extremos, las secuelas de enfermedades infecciosas mal curadas y la desnutrición crónica.
Los científicos canadienses diseñaron una plataforma digital de acceso abierto llamada Global Pain Benchmarking Tool, para que cualquier equipo médico pueda compartir los datos de sus pacientes y compararlos con las normas globales de dolor obtenidas en el novedoso estudio.
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