Rocío Jurado tenía 12 años cuando murió su padre, Fernando, y la economía familiar cambió de golpe. La cantante, que era la mayor de tres hermanos, empezó a trabajar mientras su madre, Rosario Jurado, intentaba sostener la casa en Chipiona.
Años después, Rocío volvió sobre la persona que había permanecido a su lado desde aquellos primeros trabajos hasta su llegada a Madrid. La relación con Rosario quedó marcada por decisiones concretas: salir adelante tras la muerte de Fernando, reunir dinero para viajar y acompañarla cuando todavía no existían contratos ni grandes escenarios.
Rocío Jurado dejó una de sus declaraciones más personales sobre la persona más importante de su vida
“Yo hubiese elegido a mi madre como madre. Mi madre es lo más grande que he tenido en mi vida”, contó Rocío Jurado en una entrevista recuperada posteriormente en el documental La más grande.
La cantante también definió a Rosario como su compañera, su ayuda, su confidente y su consuelo. Era la persona que había estado a su lado durante los años en que su carrera todavía era apenas una posibilidad.
Rosario intentaba además mantenerla alejada de la soberbia. Rocío recordaba que su madre le repetía que no debía creerse superior por tener una gran voz, porque siempre aparecerían nuevos talentos.
Rocío Jurado dejó una declaración muy personal sobre la persona más importante de su vida: su madre.
Ese vínculo se hizo especialmente fuerte después de la muerte de Fernando Jurado. Rocío tenía apenas 12 años y tuvo que asumir responsabilidades que hasta entonces no formaban parte de su vida.
Su padre había sido zapatero y llevaba buena parte del sustento de la familia. Tras su muerte, Rocío intentó continuar con ese oficio y también comenzó a trabajar en el campo.
De trabajar en el campo a viajar a Madrid con 8.000 pesetas
La adolescencia de Rocío Jurado estuvo lejos de los grandes escenarios. Volvía de algunas jornadas con las manos lastimadas y herramientas de trabajo, mientras su familia sabía que su verdadero objetivo estaba en el canto.
La oportunidad apareció después de una actuación. Un abogado de Madrid la escuchó, la grabó y más tarde envió una carta en la que comunicaba que Televisión Española quería hacerle una prueba.
Viajar era el problema. La familia no tenía dinero suficiente para que Rocío y Rosario pudieran instalarse en Madrid, mientras Amador y Gloria, los hermanos menores, permanecían en Chipiona.
De trabajar en el campo a viajar a Madrid con 8.000 pesetas.
La abuela decidió entonces aportar sus ahorros y hacerse cargo de los dos chicos. Con 8.000 pesetas, madre e hija salieron rumbo a la capital española.
La prueba nunca llegó a realizarse. Rocío y Rosario enfermaron poco después de llegar y el contacto que había organizado el encuentro desapareció.
El dinero empezó a agotarse. Rocío recordaría después que llegaron a alimentarse con Avecrem y fideos y que tenían problemas incluso para pagar la pensión donde se alojaban.
De palmera por 300 pesetas al día a sus primeros pasos como cantante
La salida apareció gracias a Concha, una mujer que conocía a la familia porque veraneaba en Chipiona. Después de escuchar cantar a Rocío, decidió llevarla a un tablao.
Con 16 años, Rocío Jurado comenzó a trabajar en el Tablao El Duende como palmera. Ganaba unas 300 pesetas por día y trataba de ahorrar para volver a reunir a su familia en Madrid.
De palmera por 300 pesetas al día a sus primeros pasos como cantante.
Ese trabajo la acercó por primera vez a un circuito profesional. Poco después, Manolo Caracol se fijó en ella, la contrató y ayudó a darle continuidad a una carrera que empezaba a crecer.
Cuando Rocío recordaba a su madre, por eso, no hablaba sólo del afecto familiar. Rosario había estado en Chipiona después de la muerte de Fernando, en el viaje hecho con 8.000 pesetas y en aquellos primeros meses de incertidumbre en Madrid.
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