El gato ya no espera junto a la puerta ni ocupa su rincón habitual del sofá. Su muerte deja un vacío en las rutinas de la casa y obliga a tomar decisiones en un momento de tristeza. Después de años de convivencia, algunas familias necesitan disponer de un espacio y de tiempo para despedirse del animal que las ha acompañado.
Jordi Mas, gerente de la funeraria de mascotas Cel Amic, explica cómo organizan ese último adiós en una conversación en El matí de Ràdio 4, con Xavi Freixas. El proyecto comenzó en 2019, tiene sus instalaciones en Sant Fruitós de Bages y, según cuenta, presta servicio en toda Catalunya. Su trabajo incluye la recogida del animal, la incineración y la posibilidad de que la familia acuda al tanatorio.
Un espacio para despedirse
Mas sitúa el servicio en el vínculo que se establece durante los años de convivencia. “Las mascotas, hoy en día, ya hace muchos años que son un miembro más de la familia”, señalaba. Desde esa perspectiva, explica que el propósito de la funeraria es “poderles dar un final como merecen”.
Un espacio para despedirse. Foto: celamic.cat
Las instalaciones cuentan con espacios donde quienes lo deseen pueden acompañar al animal antes de la incineración. “Tenemos unas salas de despedida donde las familias ven por última vez a su compañero de vida y lo acompañan hasta el último momento”, explicaba.
El gerente sostiene que ha aumentado la demanda de incineraciones individuales y que más familias quieren disponer de un tiempo para despedirse. “Cada vez la gente nos pide poder escoger este servicio y poder tener estos momentos con su compañero”.
Incineración individual o comunitaria
El negocio de Mas ofrece dos modalidades. En la individual, el animal se incinera por separado y la familia recibe una urna con sus cenizas, además de un conjunto de recuerdos.
La alternativa es la incineración comunitaria, que tiene un precio inferior y se realiza de forma conjunta. En este caso, se entrega un certificado que acredita la incineración, sin devolución de cenizas individuales. La elección depende, entre otras cuestiones, de si la familia desea conservarlas.
Recogida y entrega de las cenizas
El servicio comienza con la recogida del animal y su traslado a las instalaciones. La asistencia al tanatorio es opcional. Si la familia no se desplaza hasta allí y ha elegido la incineración individual, la funeraria se ocupa de entregar las cenizas. “En el caso de que no asistan, nosotros en persona les devolvemos las cenizas a casa. O al centro veterinario”, detallaba Mas.
El gerente subraya que los integrantes del equipo también conviven con animales y han pasado por pérdidas similares. Foto: celamic.cat
El gerente subraya que los integrantes del equipo también conviven con animales y han pasado por pérdidas similares. Esa experiencia forma parte de la atención que ofrecen. “La premisa más importante es que los tratamos a todos los animales como si fueran nuestros”, sostenía.
Durante la entrevista también habla del precio. “El servicio de incineración individual ronda los 300 euros”, explicaba. Concreta que oscila entre 280 y 330 euros, en función del peso del animal, y que incluye la recogida, la posibilidad de acudir a la sala de despedida y la devolución de las cenizas.
El servicio no se limita a perros y gatos. “Incineramos animales de compañía”, aclaraba. Entre los casos que han atendido, menciona tortugas, aves y conejos, animales que también pueden haber ocupado un lugar importante en la vida familiar.
Poder acompañar el proceso
Una de las dudas que se plantea durante la conversación es cómo puede una familia tener la seguridad de que recibe las cenizas de su propio animal. Mas explica que quienes lo soliciten pueden acompañar el proceso y, si lo desean, ver cómo se retiran las cenizas. “Somos lo más transparentes posible”, terminaba diciendo. Su intención, añade, es que las familias se queden tranquilas respecto al servicio que han elegido.
Poder acompañar el proceso. Foto: celamic.cat
La Ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece, en su artículo 26, que la baja por fallecimiento de un animal de compañía debe acompañarse de un documento que acredite su incineración o enterramiento por una empresa reconocida oficialmente para estas actividades, o quedar registrada en la base de datos de la empresa que se ocupó del cuerpo. La norma contempla también que se documente la imposibilidad de recuperarlo. Este trámite es independiente de que la familia decida celebrar una despedida o conservar las cenizas.
Christian Jiménez
Todavia no hay comentarios aprobados.