Un grupo de científicos halló una nueva especie de rana venenosa en la cuenca del río Paute y al norte de la Cordillera del Cóndor, en el sur de Ecuador. El equipo de expertos la nombró en honor al desconcierto que causan sus características.
La bautizaron con el nombre científico "Excidobates perplexus". La variedad que presenta el color de su piel se refleja en la elección de "perplexus", un adjetivo en latín que significa "desconcertante", "confuso" o "perplejo".
Las poblaciones que detectaron muestran patrones de color distintos a pesar de pertenecer a la misma línea evolutiva. Algunas presentan una coloración dorsal roja y marrón con patas negras, mientras que otras tienen una coloración dorsal verde con manchas amarillas y verdes y patas rojas.
Al principio las diferencias y los diferentes patrones escarlata los hicieron pensar que se trataba de especies distintas, pero análisis genéticos lo descartaron.
,Las variantes de color de la "Excidobates perplexus", la rana venenosa recién descubierta. Foto: Zootaxa/Sánchez-Nivicela et al
"La nueva especie pertenece al género Excidobates, un grupo de ranas venenosas cuya diversidad todavía no se conoce completamente", señalaron a través de un comunicado.
"Joyas del bosque": ranas milimétricas con características únicas
En el hallazgo participaron científicos del Jungle Dave's Science Foundation, el Inabio, la Universidad San Francisco de Quito, la Universidad del Azuay, la Fundación Nukamp, University of Central Florida y la Universidad Católica del Ecuador.
El descubrimiento fue publicado en la revista científica Zootaxa, donde revelaron las características de la especie. Son verdaderamente diminutas: miden entre 15,1 y 18,3 milímetros de longitud.
Viven en bosques bien conservados, con árboles que superan los 15 metros de altura y cuyas raíces son uno de los lugares elegidos por los machos de la especie para emitir su canto, que funciona como llamada de apareamiento.
"Son pequeños joyas del bosque que se encuentra en peligro de extinción, amenazada por la minería, el desarrollo hidroeléctrico y el comercio ilegal de vida silvestre en Ecuador", informó el viernes el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio).
Un compilado de las ranas que pertenecen al mismo género de la especie "Excidobates perplexus". Foto: Zootaxa/Sánchez-Nivicela et al
"Esta nueva especie enfrenta serias amenazas, la población del Cóndor se encuentra dentro de grandes concesiones mineras destinadas a la extracción de cobre, oro y molibdeno", indicó el Inabio.
"Este tipo de ranas son codiciadas en mercados ilegales por su atractivo como animales de colección", agregaron.
El estudio de las "ranas venenosas"
Las ranas venenosas son uno de los grupos de anfibios más estudiados y carismáticos, pero la diversidad dentro de géneros pequeños y geográficamente restringidos como Excidobates aún no se comprende del todo.
Hasta hace poco, se sabía que este género comprendía solo tres especies distribuidas en las sierras orientales del sur de Ecuador y el norte de Perú.
Todos los miembros de este género poseen toxinas en la piel como mecanismo de defensa contra depredadores, pero estas criaturas no producen su propio veneno, sino que lo acumulan en su piel en forma de alcaloides a partir de los pequeños insectos que consumen en su hábitat natural, como hormigas y ácaros.
A excepción de la famosa rana dardo dorada, Phyllobates terribilis, que posee una toxina mortal, el veneno de este tipo de anfibios no suele ser altamente dañino para los seres humanos.
El contacto directo con su piel puede provocar irritación, entumecimiento o ardor. Si las toxinas entran al torrente sanguíneo a través de una herida abierta o de las mucosas, por ejemplo a través de los ojos o por la boca, os síntomas pueden agravarse.
La nueva especie continúa bajo investigación en cuanto a los efectos que puede generar en los humanos. Están estrechamente relacionadas con Excidobates mysteriosus, especie de la cual difiere por una distancia genética que no supera el 4% y una morfología marcadamente distintiva por su piel fuertemente granulada.
"Proponemos asignarla a la Lista Roja en la categoría de 'En Peligro Crítico'. Nuestros hallazgos ponen de relieve la rica, aunque todavía subestimada, diversidad de anfibios de los Andes del sureste ecuatoriano y subrayan la urgente necesidad de acciones de conservación en estas regiones", indicaron los especialistas.
Pequeño pero megadiverso, Ecuador dispone de 703 especies de anfibios. Sólo Colombia y Brasil tienen más variedades en un territorio mucho más extenso.
Con información de AFP.
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