Una empresa de robótica decidió que la mejor forma de dar de baja a su flota de robots humanoides era fundirlos en un horno de arco eléctrico en Finlandia. El evento, protagonizado por Arnold Schwarzenegger, no fue un golpe de marketing improvisado: respondió a un problema técnico y de propiedad intelectual sin solución sencilla.
Figure anunció el retiro del F.02, su robot humanoide de segunda generación, para dar lugar al crecimiento de la flota F.03 y al desarrollo del F.04. La decisión de discontinuar el modelo no fue lo difícil; lo difícil fue deshacerse de él.
Los robots F.02 están cargados de actuadores de fabricación propia y otro hardware propietario. Desensamblar cada unidad habría demandado tanto tiempo del equipo técnico que, según la empresa, hubiera retrasado el lanzamiento del F.04.
Desarmarlos era costoso y podía exponer tecnología y propiedad intelectual de la empresa. Captura de pantalla: Figure Robot.
Figure necesitaba un método que protegiera esa propiedad intelectual sin consumir recursos críticos. La solución que encontraron fue radical: la fusión total del hardware en acero fundido.
Arnold Schwarzenegger y un horno en Finlandia
La compañía abrió la pregunta a internet. La respuesta más resonante llegó de una fuente inesperada: Schwarzenegger les dijo que los fundieran. Figure lo contactó, él quiso participar, y el plan tomó forma.
El siguiente obstáculo fue logístico. Ninguna fundición en Estados Unidos ni México aceptó el proyecto: el riesgo de introducir baterías de litio en equipos de alto valor era demasiado.
La empresa llegó a consultar a ex integrantes de MythBusters para ampliar la búsqueda. La única fundición dispuesta a tomar el trabajo estaba en Imatra, Finlandia.
Arnold Schwarzenegger sugirió fundirlos y una fundición de Finlandia aceptó el desafío. Captura de pantalla: X.
El equipo de Figure montó grandes bolsas de aire en su campus de San José y entrenó a los robots para saltar desde el segundo piso de uno de sus edificios. Los movimientos de artistas de escenas de riesgo sirvieron como referencia para construir un nuevo modelo de IA en simulación.
El objetivo: que los robots saltaran con precisión dentro de un balde de acero fundido, en una instalación que nunca habían visitado.
En la fundición, tres electrodos de grafita alimentan un horno de arco eléctrico de 75 toneladas. El equipo tuvo 24 horas y seis coladas para completar el proceso. Cada colada ofrecía apenas una ventana de 20 minutos antes de que el acero se enfriara y formara una costra sólida.
A pesar del calor extremo y los campos electromagnéticos que inutilizaron cámaras y otros equipos electrónicos, los robots ejecutaron sus políticas de IA sin interrupciones.
Los robots fueron entrenados para saltar al acero fundido y terminaron convertidos en metal. Captura de pantalla: Figure Robot.
La mayor parte de la flota ya no existe. Solo algunos ejemplares permanecen almacenados en la sede de la empresa.
Las barras de metal resultantes de la fusión en Finlandia fueron enviadas de vuelta a Estados Unidos. Con ese material, Figure produce una serie limitada de objetos conmemorativos mecanizados a partir del acero del F.02, disponibles para el público.
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