Erich Seligmann Fromm nació el 23 de marzo de 1900 en Frankfurt, Alemania, en el seno de una familia heterodoxa judía.
Estudió Derecho en la Universidad de Heidelberg y posteriormente se orientó hacia la Sociología, obteniendo su doctorado en 1922.
A finales de la década de 1920, comenzó su formación como psicoanalista en el Instituto Psicoanalítico de Berlín y, luego de la llegada del nazismo al poder en Alemania, emigró hacia Nueva York donde abrió una consulta clínica y comenzó a popularizar un psicoanálisis con una fuerte influencia en la filosofía humanista.
La idea equivocada acerca del amor
A lo largo de su vida, llegó a escribir cerca de 20 libros. Entre los más conocidos, se encuentra El Arte de Amar
Fromm creía que saber amar era una facultad. Foto: Archivo/Clarín
Publicado en el año 1956, la obra destaca por sus reflexiones acerca del amor y crítica a quienes piensan que amar es fácil.
“La gente cree que amar es sencillo y que lo difícil es encontrar un objeto apropiado para amar”, escribía en las primeras páginas del libro.
Uno de los cuestionamientos que realizaba el psicoanalista a la sociedad era que muchos creían que, para amar, solo había que esperar a la persona indicada.
"Es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no el de una facultad", sostenía
"Esa actitud, que no hay nada más fácil que amar, sigue siendo la idea prevaleciente sobre el amor, a pesar de las abrumadoras pruebas de lo contrario", señalaba.
El Arte de Amar fue best seller. Foto: ArchivoClarín
"Quien es capaz de dar de sí es rico"
Fromm era crítico de la sociedad contemporánea materialista y, sobre todo, de las personas que acumulaban riqueza y objetos de los cuales les costaba desprenderse.
Él reconocía que, en la esfera de las cosas materiales, dar significa ser rico.
"No es rico quien tiene mucho, sino quien da mucho", detallaba en el primer capítulo de su obra.
"El avaro que se preocupa angustiosamente por la posible pérdida de algo es, desde el punto de vista psicológico, un hombre indigente, empobrecido, por mucho que posea", escribía.
Erich Fromm criticaba el materialismo: Arturo Espinosa CC BY-SA 2.0
Uno de los motivos por los que Fromm ponía tanto énfasis en el acto de dar era porque podía generar una felicidad incluso mayor que la de recibir.
En el acto de dar hacia el otro, sin esperar nada a cambio, está la expresión de nuestra vitalidad.
Sin embargo, muchas personas no lo ven así. "El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero solo a cambio de recibir. Para él, dar sin recibir nada significa una estafa", apuntaba.
Dar lo que está vivo en nosotros
Entre las cosas más preciadas que una persona podía dar no estaba lo material, sino nuestra propia vida.
Erich Fromm murió en 1980. Foto: Müller-May CC BY-SA 3.0
Con ello, Fromm no se refería a sacrificar la vida por el otro, sino en dar de lo que está vivo en nosotros: nuestra alegría, tristeza, curiosidad, conocimiento, comprensión y nuestro sentido del humor, entre muchas cosas más.
"Tal experiencia de vitalidad y potencia exaltadas me llena de dicha. Me experimento a mí mismo como desbordante, pródigo, vivo, y, por tanto, dichoso", reflexionaba.
Erich Fromm murió el 18 de marzo de 1980, a pocos días de cumplir 80 años.
A más de 46 años de su muerte, sus obras y contribuciones sobre el amor, la libertad y la relación del ser humano en el acto de dar nos invitan a mirar de otro modo las "riquezas" que tenemos y a pensar que es lo que tenemos para dar a los demás.
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