Uno de los principales referentes en habla hispana sobre el vínculo humano-animal, el Dr. en Psicología Marcos Díaz Videla, analiza cómo la antrozoología —la disciplina que estudia científicamente la relación entre humanos y animales— permite entender de qué manera nos vinculamos con los animales que comparten nuestra vida. El autor de Antrozoología y la relación humano-perro y de No te metas con los perrihijos, combina la investigación académica con la divulgación —participando en el programa Data Animal— para acercar al público una mirada rigurosa sobre cuestiones que atraviesan la vida diaria de millones de personas con los animales.
Díaz Videla explora hasta dónde puede llegar el amor por un animal, qué hay detrás de la llamada “humanización”, por qué se convierten en un refugio frente a la discriminación y por qué la sociedad todavía tiene dificultades a la hora de validar el duelo por su pérdida. Analiza así cómo han cambiado el lazo y las dinámicas que se forman en las familias multiespecie.
En su libro cita estudios donde el 96% de personas con animales afirma que arriesgaría su vida para salvar a su perro en una evacuación
Esos datos surgen de una investigación de 2016 mediante encuestas a tutores de perros responsables en la ciudad de Buenos Aires, donde no hay antecedentes recientes de evacuaciones; de modo que pueden no ser tan realistas ni generalizables, pero, de cualquier modo, reflejan este impulso parental por proteger y cuidar.
¿En qué momento el valor de otra especie superó a nuestro propio instinto de supervivencia?
El impulso que pudo surgir para preservar a nuestra propia descendencia —que deberíamos procurar que nos trascienda—, pero que también se activa en el vínculo de apego que establecemos con nuestros animales de compañía.
El impulso que pudo surgir para preservar a nuestra propia descendencia. Foto: IG/marcosdiazvidela
Tratar al perro como a un hijo es cada vez más común. ¿En qué punto la humanización empieza a perjudicar su bienestar?
No es una cuestión de grados, sino de formas. La llamada “humanización”, técnicamente antropomorfismo, no es unidimensional. Eso quiere decir que no se dirime solo en términos de cantidades. Incluye aspectos ligados al cuidado, a la comunicación, al respeto por la vida, etc. Y sí puede incluir errores de traducción de una forma humana a la de otra especie, y viceversa, pero también incluye aciertos y muchos más que errores cuando hay amor de por medio.
¿Algún error muy habitual?
Un error sería cuando la estrategia del modelo humano más o menos preciso aplicado al perro o gato deja de operar como metáfora simbólica y se transforma en literalidad. Eso implica fallas simbólicas que excederán el vínculo con animales de compañía y no es lo que sucede típicamente en el vínculo con animales. Los tutores suelen usar modelos humanos (por ejemplo, le preparan un pastel de cumpleaños a sus animales), pero no se olvidan de que son de otra especie (de modo que la receta incluye pollo y no chocolate).
Se vinculan con sus tutores con independencia de su nivel socioeconómico, belleza hegemónica u orientación sexual. Foto: IG/marcosdiazvidela
En sus investigaciones sobre diversidad sexual y animales de compañía, ¿por qué el vínculo con las mascotas se vuelve un refugio tan potente contra la discriminación y exclusión social?
Sí, porque ellos no juzgan con los parámetros socioculturales humanos. Se vinculan con sus tutores con independencia de su nivel socioeconómico, belleza hegemónica u orientación sexual. Al estudiar población de minorías sexuales y de género, encontramos justamente eso, que tenían un efecto amortiguador frente a estresores como la discriminación. Nosotros hubiéramos esperado encontrar también un aspecto diferencial entre estos tutores y los más heteronormados respecto a mayor integración de los animales en las familias.
¿Cómo se aplica eso hoy en día?
Hoy la diversidad familiar es la norma, y las personas, con independencia de género y orientación sexual, priorizamos la elección de nuestras familias por encima de los modelos tradicionales. Seas cisgénero, heterosexual o no, hoy hay mayor valoración de la familia por elección, y las personas tendemos a elegir cómo y con quién queremos formar nuestras familias.
Seas cisgénero, heterosexual o no, hoy hay mayor valoración de la familia por elección, y las personas tendemos a elegir cómo y con quién queremos formar nuestras familias. Foto: IG/marcosdiazvidela
La muerte de un animal de compañía puede causar un dolor devastador, pero la sociedad suele minimizar este duelo. ¿Qué impacto tiene esa falta de validación y qué papel cumplen los rituales de despedida, tanto para los humanos como para los animales que quedan en casa?
La falta de validación puede profundizar el dolor, generar aislamiento y hacer que la persona sienta que su sufrimiento es exagerado o injustificado. Cuando muere un animal de compañía, se pierde un vínculo significativo, que no solo está presente en la vida cotidiana, sino que también hace al equilibrio de nuestras dinámicas familiares y emociones. Entonces perderlos nos desestabilizará y activará el sistema de duelo, el cual es el mismo que se activa ante la pérdida de humanos significativos. Los rituales de despedida ayudan a reconocer esa pérdida, darle un lugar y comenzar a procesarla. Para los animales que quedan, es importante que el tutor a cargo pueda gestionar su duelo de manera sana, así como también sostener sus rutinas puede ayudarlos a transitar también esa pérdida.
Gastamos cada vez más en nuestras mascotas, pero no siempre en su verdadero bienestar. ¿Qué contradicciones revela esto?
Creo que es una lógica similar a la que aplicamos a nosotros mismos cuando confundimos bienestar con consumo. El bienestar no se mide por cuánto compramos, sino por cuánto nos comprometemos con la calidad de vida. El desafío es pasar de una lógica consumista a una cultura de comprensión, respeto y cuidado; y ojalá hacerlo con ellos nos inspire.
El desafío es pasar de una lógica consumista a una cultura de comprensión, respeto y cuidado. Foto: IG/marcosdiazvidela
Forma parte del programa de stream Data Animal. ¿Qué importancia tiene que profesionales con formación especializada sean también divulgadores y acerquen información rigurosa sobre los animales a la sociedad?
Creo que es fundamental para hacer llegar a la gente información más rigurosa. Los profesionales tenemos la responsabilidad no solamente de investigar e intervenir, sino también de comunicar de manera amigable para la gente. Data Animal es un programa de streaming con un formato más bien televisivo que incluye la voz de Mel, una reconocida cantante proteccionista, Fausto, un comediante que ama a su perro y quiere aprender a cuidarlo mejor, y la mía, que oficio de profesora en el grupo. Incluimos entrevistas a especialistas y animales de refugio para promover adopciones, pero sin perder de vista que la gente solo prestará atención en la medida en que el contenido sea ameno y llevadero.
De modo que debemos apelar a múltiples recursos para eso, como juegos, música o desafíos. Me divierto mucho y creo que la divulgación es maravillosa: permite cuestionar mitos, prevenir prácticas que pueden afectar el bienestar y, sobre todo, ayudar a construir una mirada más respetuosa hacia los animales. Formar profesionales que también sepan comunicar es, en definitiva, una forma de generar un impacto que trasciende la consulta o el ámbito académico.
María Paz Deleris
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