Posiblemente, el cirujano inglés Joseph Henry Green fue el hombre que dijo las mejores últimas palabras de la historia. Fue su amigo John Simon quien las documentó en 1865 en el prólogo del libro “Filosofía espiritual”.
Después de una larga introducción que pinta de pies a cabeza al cirujano y albaceas del poeta Samuel Taylor Coleridge, Simon se despide con una anécdota que describe el carácter "sereno" del filantrópico personaje.
Era diciembre de 1863 en The Mount, la casa del médico en Hadley. Green atravesaba un complicado momento de salud. Tenía 82 años y había pasado los últimos enfermo de gota. Las secuelas de una convulsión que sufrió el 1 de noviembre de ese año fueron fatales.
Según Simon, el día 13 de ese mes su amigo se despidió amablemente de sus asistentes, agradeciéndoles por “su amabilidad” y “atención” antes de indicarle a su médico que sentía una “congestión” en el pecho. Sobre lo que siguió, el prologuista escribió: “Después, en silencio, se puso un dedo sobre la muñeca y fue observando visiblemente para sí los sucesivos y débiles latidos que apenas lo separaban ya de la muerte. Al poco rato dijo: ‘Se detuvo.’”.
“Y ese fue el final. Fue como si incluso morir fuera un acto de su extraordinario dominio de sí mismo. De inmediato, cuando aquella palabra de advertencia apenas había abandonado sus labios, su majestuosa cabeza cayó repentinamente hacia un lado, inerte y sin vida, para siempre”, finalizó la anécdota Simon.
Joseph Henry Green, cirujano y filósofo británico.
El último gesto de Green fue mencionado en varias recopilaciones de historias extraordinarias sobre médicos célebres.
Más de un siglo después, la historiadora de la medicina Wendy Morre escribió un artículo en el que mencionó varias últimas palabras de profesionales de la salud y mencionó su comentario como “el más conmovedor de todos”. BBC History Revealed destacó que Green “mantuvo su mente médica hasta el mismísimo final”, mientras que Bill Bryson explicó que se inspiró en él para titular un capítulo de su libro "The Body".
A su vez, el autor australiano Dan Schreiber lo citó en su libro de rarezas "La teoría de todo lo demás": “Creo que Green logró algo absolutamente original con su última palabra: se convirtió en la primera persona de la historia en declararse muerto a sí mismo”.
¿Quién fue Joseph Henry Green?
Green fue uno de los cirujanos y anatomistas británicos más importantes del siglo XIX. Trabajó durante más de tres décadas como cirujano del Hospital St. Thomas de Londres y se especializaba en la extracción de cálculos de la vejiga.
También fue profesor de anatomía del Real Colegio de Cirujanos y de la Real Academia, así como también presidente, desde 1860 hasta su muerte, del organismo que antecedió al actual sistema británico de regulación médica.
Green era médico, pero también filósofo. Estudió en Alemania y debido a su férrea amistad con el poeta y pensador Samuel T. Coleridge llegó a ser su albacea literario. Justamente, el libro donde aparece el prólogo de Simon es uno de sus intentos de ordenar y sistematizar su pensamiento.
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