Hay personas que, pese a cepillarse los dientes a diario y cuidar su higiene bucodental, tienen una especial tendencia a desarrollar caries. Otras, en cambio, parecen tener un esmalte más resistente y apenas sufren este problema, incluso cuando sus hábitos de higiene no son tan buenos.
¿Por qué ocurre esto? La aparición de una caries no depende únicamente de cuánto y cómo nos lavamos los dientes. También influyen factores como la alimentación, la frecuencia con la que picamos entre horas, el estado del esmalte, la saliva, el microbioma de la boca e incluso la genética, según los especialistas.
Simón Pardiñas, odontólogo, cirujano oral, periodoncista y doctor en Ciencias de la Salud, le explica a La Vanguardia qué factores hacen que algunas personas sean más susceptibles a desarrollar caries y qué hábitos cotidianos pueden favorecer su aparición.
Pardiñas es profesor del Departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial de la Universidad de Nueva York, investigador del Grupo de Terapia Celular y Medicina Regenerativa de la Universidade da Coruña y del Hospital Universitario de A Coruña, y autor del libro "Cuida tu boca" (Zenith).
"Las caries no solo dependen de las bacterias"
-¿Por qué hay personas que apenas se cuidan los dientes y no tienen caries, mientras que otras, pese a tener una buena higiene bucodental, sí las desarrollan?
-Las caries no solo dependen de las bacterias, sino que hay una serie de factores que también influyen: el estilo de vida, la dieta que consumimos... Si tenemos una dieta muy cariogénica, es decir, si comemos muchos azúcares, comidas procesadas o hidratos de carbono, esto es gasolina para las bacterias, que empiezan a acampar a sus anchas y pueden desarrollar esas caries.
También influye el equilibrio del microbioma, es decir, el equilibrio entre las bacterias buenas y malas que hay en nuestra boca. Hay muchísimos factores que influyen en la aparición de las caries, no solo la higiene, aunque esta es la principal. Ahora bien, si tenemos mala higiene, no cuidamos nuestro estilo de vida, comemos mal, etcétera, son más factores que influyen para poder desarrollar este tipo de caries.
El Dr. Simón Pardiñas explica el origen de las caries. Foto: Clínica Pardiñas
-¿Qué papel juega la genética?
-Hay esmaltes más densos y resistentes que otros y hay gente que lo tiene más poroso o más frágil. Obviamente, en estos casos la caries puede progresar con más facilidad. Y luego está lo que comentábamos de la inmunidad.
La parte genética, la respuesta defensiva local de cada persona, también varía y esto influye en cómo se controla esa acumulación de placa y restos de alimentos en los dientes y el efecto que puede tener sobre ellos.
No solo sobre el diente, sino también sobre las encías. La inmunidad es general de todo el cuerpo. Por eso hay gente que tiene más tendencia a enfermar, a tener infecciones o a acatarrarse que otras. Con las caries y con los problemas de encías puede ocurrir lo mismo.
-Más allá del azúcar, ¿qué hábitos relacionados con la alimentación aumentan especialmente el riesgo de desarrollar caries?
-Sobre todo los azúcares fermentables y ciertos hábitos. Lo típico es picar entre horas, especialmente cosas dulces, y luego no lavarse los dientes. Si picamos entre horas o comemos dulces y nos lavamos los dientes, no tiene por qué ocurrir nada.
El problema es que esos restos de alimentos, esos azúcares y esos hidratos se queden en las fosas de los dientes o entre los dientes. Eso es la gasolina de las bacterias para que empiecen a desarrollar su metabolismo y esos ácidos que desmineralizan el esmalte.
-¿Qué importancia tiene lavarse los dientes después de picar entre horas?
-Sobre todo con alimentos pegajosos, lo típico: galletas, caramelos... que se puedan quedar adheridos a la superficie del diente, sobre todo en esas fosas de las muelas. Eso se queda ahí durante horas y, a veces, hasta el día siguiente sin eliminar.
Hay gente que no se lava los dientes y ese es uno de los hábitos que más pueden influir en el desarrollo de caries. Y, sobre todo, lo más importante es no olvidarse del cepillado de la noche, que es el más importante.
-¿Por qué es tan importante el cepillado nocturno?
-Porque durante la noche disminuye de forma natural en todos nosotros la producción de saliva, y esa saliva es la principal arma que tenemos frente a las bacterias y las infecciones en la boca.
Si no hay saliva durante la noche, las bacterias montan su fiesta y empiezan a generar esos ácidos que producen no solo caries, sino también inflamación de encías y mal aliento. Por eso nos levantamos también con mal aliento por la mañana, porque disminuye la producción de saliva y esas bacterias generan esos compuestos de mal olor.
No lavarse los dientes es uno de los hábitos que más pueden influir en el desarrollo de caries. Foto: Archivo
"La saliva es la principal arma defensiva que tenemos"
-¿Cómo protege la saliva nuestros dientes y frente a qué?
-Es la principal arma defensiva que tenemos. Contiene una serie de elementos protectores y, por un lado, también lubrica la superficie de las mucosas, lo que ayuda a protegerlas. Por eso, en gente que tiene la boca seca, hay mucha tendencia a padecer llagas, heridas o úlceras.
También es muy importante porque participa en la digestión. Con la saliva comienza la digestión, con diversos elementos que nos ayudan a procesar aminoácidos y proteínas y a romper esos carbohidratos que luego se juntan con el bolo y pasan al sistema digestivo para continuar la digestión.
Judit González Pernías, La Vanguardia
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