La actividad física es fundamental en todas las etapas de la vida, pero en los adultos mayores, en particular, puede ayudar a conservar la movilidad, fortalecer los músculos, caminar con seguridad, prevenir caídas e incluso aportar beneficios a nivel mental.
Aunque algunos creen que el entrenamiento de musculación no es apropiado después de los 60 años, el entrenador Javier Abreu señala que las máquinas pueden ser una buena alternativa para fortalecer los músculos, especialmente en quienes recién empiezan.
Según explica, “las máquinas estabilizan el cuerpo y guían el movimiento”. Esto permite que la persona se concentre en producir fuerza con la musculatura sin tener que preocuparse tanto por mantener la estabilidad y puede ser un buen primer paso para trabajar la técnica.
“Una persona de 70 años puede tener suficiente fuerza en los cuádriceps para realizar una extensión de rodilla con una determinada carga, pero quizá no tenga todavía suficiente estabilidad o confianza para hacer una sentadilla pesada con una barra”, ejemplifica.
Javier Abreu, entrenador, sobre entrenamientos de musculación en adultos de 60 y 70 años
Abreu advierte que tanto el equilibrio como la coordinación pueden influir en la forma de hacer un ejercicio.
El miedo a caerse o la necesidad de mantener la estabilidad pueden hacer que, en lugar de concentrarse en el músculo que se quiere trabajar, la persona esté pendiente de no perder el equilibrio.
Por eso, para alguien con poca estabilidad, una sentadilla libre con barra puede resultar más complicada que una prensa.
Si esto sucede, la serie podría terminar por una cuestión de equilibrio antes de que el músculo llegue realmente al límite.
Entrenamiento de fuerza después de los 60. Foto: Matías Martin Campaya.
Para el experto, las máquinas pueden ser una buena alternativa para quienes nunca hicieron entrenamiento de fuerza y necesitan empezar de manera progresiva.
“Una persona que nunca ha entrenado fuerza puede ser uno de los perfiles que más se beneficie inicialmente de las máquinas”, sostiene Abreu en diálogo con Telva.
A los que se siente condicionados por la edad, el entrenador les dice que cumplir 60 o 70 años no significa que haya que evitar este tipo de ejercicios por considerarlos peligrosos.
“La edad por sí sola no convierte una máquina en peligrosa”, remarca.
Lo importante, plantea, es tener en cuenta la capacidad de cada persona y adaptar el entrenamiento con supervisión de un profesional para evitar lesiones.
En ese sentido, explica el propósito no debería ser levantar cada vez más peso, sino avanzar de forma progresiva y con buena técnica.
“El objetivo no debería ser demostrar cuánto peso puede mover esa persona ese día, sino conseguir que dentro de seis meses pueda mover más peso con seguridad y control que al principio”, indica en una entrevista con la revista española.
A la hora de organizar el entrenamiento, el especialista recomienda trabajar la fuerza al menos dos veces por semana y utilizar las máquinas como una de las principales herramientas para ejercitar los grandes grupos musculares, siempre con una progresión gradual de las cargas.
Abreu sostiene que la edad no es un limitante para hacer entrenamiento de fuerza. Foto Shutterstock.
"Entre los 60 y los 70 años, las máquinas pueden ser una excelente puerta de entrada al entrenamiento de fuerza", afirma.
Para quienes ya tienen experiencia, en cambio, pueden combinarse con pesos libres y ejercicios funcionales.
“No debemos entrenar a una persona mayor como si fuera frágil simplemente por haber cumplido 60 años. Debemos hacerlo según su capacidad actual y utilizar la progresión para conseguir que esa capacidad sea cada vez mayor”, concluye.
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