Amaia Salamanca pasó buena parte de su infancia y juventud lejos de Madrid, en un municipio vasco ligado directamente a la familia de su madre. A los 40 años, la actriz sigue regresando allí cada vez que puede y mantiene ese vínculo también a través de sus hijos.
La relación de Amaia Salamanca con Abadiño empezó durante los veranos de su infancia y continuó con visitas familiares incluso después de consolidar su carrera.
Amaia Salamanca, a los 40 años: “Tengo corazón abadino, es donde he pasado mis veranos”
“El País Vasco lo tengo en el corazón”, contó Amaia Salamanca al recordar la relación que mantiene con Abadiño, el municipio de Vizcaya donde nació su madre.
La actriz explicó que allí pasó los veranos de su infancia y juventud, una etapa que terminó dejando recuerdos muy asociados con su familia.
Amaia Salamanca, a los 40 años: “Tengo corazón abadino, es donde he pasado mis veranos”.
“Siempre que tengo una oportunidad, sobre todo en verano, me voy para allá”, señaló en declaraciones a Noticias de Álava.
Ese vínculo no se interrumpió con los años. Salamanca sigue visitando Abadiño para encontrarse con su madre y con otros integrantes de su familia.
Ahora también lleva a sus hijos. La intención, según contó, es que conozcan esa parte de la familia y el lugar del que proviene su abuela materna.
Abadiño, el municipio vizcaíno donde pasó sus veranos
Abadiño se encuentra en la comarca del Duranguesado, en Vizcaya, y está situado junto al Parque Natural de Urkiola.
El paisaje combina montañas, bosques y caminos que forman parte de una de las zonas naturales más conocidas del interior del País Vasco.
Entre sus puntos de referencia aparece el Santuario de Urkiola, ubicado en un entorno de montaña y utilizado también como punto de partida para distintos recorridos por el parque.
Abadiño, el municipio vizcaíno donde pasó sus veranos.
Otro de los edificios conocidos es la Torre de Muntsaratz, una construcción histórica ligada al pasado del municipio.
También se encuentra la Casa de Juntas de Gerediaga, vinculada a la historia institucional y política de la Merindad de Durango.
Ese entorno es el que Amaia Salamanca conoció desde chica durante sus vacaciones y al que sigue regresando después de décadas de trabajo entre rodajes y promociones.
La feria de San Blas y los sabores tradicionales de Abadiño
La vida del municipio también está marcada por algunas celebraciones tradicionales. Una de las más conocidas es la feria de San Blas, que reúne productos locales y actividades vinculadas al campo. En sus puestos aparecen quesos, panes, miel, verduras, embutidos, conservas y txakoli, además de productos elaborados en caseríos de la zona.
El queso Idiazabal ocupa un lugar destacado dentro de la gastronomía vasca y suele aparecer junto con platos de cuchara, carnes y pescados. Durante San Blas también se preparan dulces tradicionales, entre ellos rosquillas y los llamados macarrones de Bilbao.
Para Salamanca, sin embargo, el atractivo de Abadiño no se reduce al paisaje o a la comida. El componente familiar sigue siendo el principal motivo para volver. La actriz nació en Madrid, pero reconoce esa parte del País Vasco como una referencia personal construida desde la infancia.
De SMS y Sin tetas no hay paraíso a volver cada verano
Amaia Salamanca empezó a trabajar en televisión cuando tenía 20 años. Uno de sus primeros papeles importantes llegó con SMS, donde compartió elenco con otros actores jóvenes que después consolidaron sus carreras.
Más tarde interpretó a Catalina en Sin tetas no hay paraíso, uno de los personajes que amplió notablemente su popularidad. Después llegaron producciones como Gran Hotel, Velvet, Tiempos de guerra y distintos trabajos en cine y televisión.
En 2026 continuó vinculada a nuevos proyectos y promociones, pero mantuvo la costumbre de regresar al norte cuando el calendario se lo permite.
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