Con tanta información al alcance y una avalancha constante de vídeos en redes sociales sobre qué alimentos son “buenos” y cuáles deberíamos evitar, cada vez resulta más difícil distinguir entre una recomendación nutricional con fundamento y una simple tendencia.
Además, productos que durante años han formado parte de nuestra alimentación han sido demonizados o han quedado relegados frente a otros productos convertidos en supuestos “superalimentos”.
Para poner orden entre tanta información y recuperar algunos alimentos que quizá estamos infravalorando, desde La Vanguardia se comunicaron con el nutricionista Juan Bola, técnico en Actividad Física y Deporte.
El especialista reivindica el valor nutricional de algunos productos tradicionales y recuerda que la alimentación no puede entenderse de forma aislada del ejercicio físico y de nuestros hábitos diarios.
"Estamos olvidando uno de los grandes tesoros de nuestra propia cultura mediterránea: la aceituna"
-¿Qué alimento de toda la vida está injustamente infravalorado y es más saludable de lo que pensamos?
-Creo que uno de los grupos de alimentos más injustamente infravalorados son las vísceras. Han formado parte de la gastronomía española desde hace generaciones: el hígado encebollado, los callos (o mondongo), el corazón o recetas tradicionales como la tortilla del Sacromonte, elaborada tradicionalmente con sesos y otros ingredientes.
Sin embargo, hemos ido perdiendo esa cultura. Muchas personas rechazan las vísceras por puro prejuicio; incluso es habitual preguntar a alguien si le gusta el hígado y que responda que no para, acto seguido, reconocer que nunca lo ha probado.
Juan Bola: "Uno de los primeros errores es eliminar los alimentos naturales grasos". Foto: Web
-¿Qué alimento evitamos y, sin embargo, puede formar parte de una dieta saludable?
-Cuando queremos perder peso, uno de los primeros errores que solemos cometer es tener miedo a la grasa y eliminar los alimentos naturales grasos. Y la grasa es un nutriente esencial para nuestro organismo: participa en la síntesis hormonal, forma parte de nuestras membranas celulares y permite absorber vitaminas liposolubles como la A, D, E y K, importantísimas para tener salud.
Y hay otro factor fundamental, que es movernos más. Las decisiones del día a día, como ir caminando a los sitios, subir por las escaleras en lugar de utilizar siempre el ascensor y, especialmente, entrenar fuerza, ayudan a mejorar nuestra composición corporal y nuestra salud metabólica.
-¿Hay algún “superalimento” que esté sobrevalorado?
-Sinceramente, uno de los alimentos que considero más sobrevalorados actualmente, especialmente viviendo en España, es el aguacate (o palta).
Y no porque sea un mal alimento, todo lo contrario, nutricionalmente es fantástico, sino porque hemos convertido un alimento importado y de moda en casi imprescindible mientras estamos olvidando uno de los grandes tesoros de nuestra propia cultura mediterránea: la aceituna y, por extensión, el aceite de oliva virgen extra.
-¿Por qué alimento lo sustituiría?
-La aceituna no tiene nada que envidiar al aguacate. Nos aporta principalmente ácido oleico, además de vitamina E, numerosos compuestos fenólicos bioactivos y otros muchos nutrientes esenciales. El aceite de oliva virgen extra, además, es probablemente uno de los alimentos de nuestra gastronomía con mayor respaldo científico dentro del patrón de dieta mediterránea.
"Uno de los alimentos que considero más injustamente demonizados es el huevo"
-¿Qué alimento convencional puede ser mejor opción que muchas barritas, batidos o productos “fitness”?
-Una opción que me parece mucho más interesante que muchas barritas, batidos o productos etiquetados como “fitness” son los buenos curados tradicionales. Durante los últimos años también han sido injustamente castigados, cuando algunos tienen una densidad nutricional elevada y, sobre todo, una enorme concentración de proteína.
Por ejemplo, por lo general, el jamón serrano puede rondar los 30 gramos de proteína por cada 100 gramos, mientras que un buen lomo curado o una cecina (un producto cárnico curado y ahumado, similar al jamón pero elaborado con carne vacuna u otros animales) pueden acercarse incluso a los 40-50 gramos de proteína por cada 100 gramos.
Es decir, con relativamente poca cantidad podemos incorporar una dosis considerable de proteína, además de hierro, zinc, vitamina B12 y otros micronutrientes.
No hay que dejar de incluir platos tradicionales en la dieta. Foto: Shutterstock
-¿Hay algún alimento que considere injustamente demonizado? ¿Por qué?
-Uno de los alimentos que considero más injustamente demonizados es el huevo, aunque afortunadamente ese estigma empieza a desaparecer. Durante décadas se recomendó limitarlo principalmente por su contenido en colesterol, cuando basta analizar su composición para comprobar que estamos ante uno de los alimentos con mayor densidad nutricional de nuestra dieta diaria.
-¿Qué plato sencillo y económico de toda la vida recomendaría antes que muchos productos que hoy compramos como saludables?
-Para mí, algunos de los platos más interesantes de nuestra gastronomía son, precisamente, los platos tradicionales que incorporan vísceras y cortes que hoy hemos dejado de consumir.
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La mejor forma de comer huevos
Ya he mencionado los callos o el hígado encebollado, pero podríamos añadir el cocido madrileño (un guiso cuyo ingrediente principal son los garbanzos acompañados de diversas verduras, carnes y embutidos), la casquería tradicional y muchas otras recetas que durante generaciones formaron parte de nuestra alimentación.
Judit González Pernías, La Vanguardia
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