Andreas Nikolaus Lauda no fue solamente tres veces campeón de la Fórmula 1 sino, también, un ejemplo de resiliencia y de cómo mantenerse firme en los momentos más duros.
En el Gran Premio de Nürburgring disputado el primero de agosto de 1976, el por aquel entonces piloto de Ferrari sufrió un brutal accidente que lo dejó al borde de la muerte, con múltiples quemaduras que le quedarían para siempre en su rostro.
Esa carrera fue un punto de inflexión en la vida del austríaco, quien comenzó a tomar decisiones con más calma, le ayudó a pensar con claridad y a superar sus crisis personales
"Sé más rápido que los demás y no cometas errores"
En una entrevista para la revista TopGear, le preguntaron a Niki si era igual de frio y calculador de cómo se veía en la película Rush, pasión y gloria, dedicada a la rivalidad entre él y James Hunt en la temporada 1976.
Niki Lauda volvió a correr a 42 días de su accidente en Nürburgring. Foto: ArchivoClarín
"Soy emocional, pero también tengo todo bien controlado y puedo analizar las cosas correctamente", decía el austríaco.
"Me gusta hacer la vida sencilla y voy directo al grano. Si es mi error, es mi error", admitía diciendo que no le gustaban muchos los diálogos que mostraban en la pelicula.
El automovilismo puede ser un deporte muy cruel para quien no consigue resultados rápidos. Los equipos buscan al mejor y, sin por algún motivo no alcanzas los objetivos propuestos, puedes ser reemplazado por otro piloto al poco tiempo.
Lauda entendía esto a la perfección ya que, durante su etapa hospitalizado, sufrió todo tipo de rumores sobre su posible reemplazo en Ferrari. Además, veía como su rival James Hunt tomaba el liderazgo del campeonato.
"En el automovilismo, aprendes a lograr el mejor resultado en el menor tiempo posible. También se aplica en la vida. Sé más rápido que los demás y no cometas errores", afirmaba.
Lauda se retiró definitivamente en 1985. Foto: AFP
Y sugería: "Aunque las cosas fallen, ten la disciplina para encontrar un nuevo camino, en lugar de embarcarte en un viaje emocional sin sentido".
El conflicto con su abuelo por ser piloto
El austriaco sostenía que cada persona debía seguir su propio camino y realizar el esfuerzo que sea necesario
El entendía muy bien que, para cumplir su sueño, debía hacer un enorme sacrificio. A pesar de que su familia estaba en una acomodada posición económica, se negaban a financiarle su carrera de piloto.
Ellos le sugerían que se anotara en la universidad para continuar con el negocio familiar, algo que el austríaco no estaba dispuesto a hacer.
El MP4 2B que condujo de Niki Lauda en 1985. Foto: ArchivoClarín
Él sabía que su destino era ser piloto de carreras y no le importó pelearse con su familia con tal de seguir ese sueño.
Llegó incluso a reconocer que su mayor lucha fue contra su abuelo, con quien directamente rompió relaciones.
"No creo que hubiera luchado tanto si mi abuelo hubiera sido una persona razonable. Seguí mi propio camino y decidí convertirme en piloto de carreras", comentó.
Un hecho insólito ocurrió cuando, durante su estadía en el equipo March y ya teniendo cerrado un patrocinio con un banco para la temporada 1972 de Fórmula 1, su abuelo intervino para que se cayera el acuerdo.
"Llegó al consejo de supervisión, ¡y mi abuelo evitó que sucediera!", recordó.
Nunca pudo hacer las paces con su abuelo. Este se murió antes de que su nieto se volviera uno de los mejores pilotos del momento.
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