Es habitual tener ibuprofeno o paracetamol en casa y pensar que puede ayudar a una mascota cuando presenta dolor, fiebre o malestar. Sin embargo, los medicamentos de uso humano figuran entre las causas habituales de intoxicación accidental en perros y gatos, y los veterinarios insisten en que no deben administrarse sin indicación profesional.
El problema no está únicamente en que la dosis para un animal sea diferente. Los perros y los gatos, además, digieren algunos fármacos de otra manera, por lo que administrarles una dosis humana o calcularla por intuición puede causar una intoxicación.
El veterinario Andrés Santiago lo explica en el podcast Bendita Madurez: “Lo de automedicar sin haber hablado con el veterinario hay que tener un poco de cuidado”, asegura.
¿Por qué el ibuprofeno puede ser peligroso para un perro?
El profesional explica que es relativamente habitual recibir llamadas de propietarios que, antes de consultar, ya le han administrado al animal una pastilla destinada a personas y “está prohibidísimo”.
En este sentido, detalla: "La dosis tóxica para un perro es muy pequeña, son 10 mg/kg una pastilla, se carga a un perro. A un gato, mucho más".
La exposición repetida a dosis de entre 8 y 16 mg/kg ya se ha relacionado con erosiones y úlceras gástricas; con intoxicaciones agudas mayores pueden aparecer vómitos, dolor abdominal, hemorragia gastrointestinal y, conforme aumenta la dosis, daño renal y síntomas neurológicos.
Si el animal ingirió ibuprofeno o paracetamol hay que consultar al veterinario.Foto: Shutterstock
¿Qué ocurre con los gatos?
Los gatos son todavía más vulnerables a varios medicamentos humanos. Su organismo dispone de menor capacidad digestiva lo que hace que algunas sustancias permanezcan más tiempo o generen metabolitos tóxicos.
Con el ibuprofeno, el Manual Veterinario Merck estima que los gatos pueden desarrollar toxicidad aproximadamente con la mitad de la dosis necesaria para provocar problemas en perros.
El paracetamol es especialmente problemático en gatos
El otro error que menciona Santiago es recurrir al paracetamol pensando que, al ser uno de los analgésicos más utilizados en humanos, será igualmente inocuo para una mascota.
El paracetamol es muy problemático en gatos. Foto: Unsplash
Los gatos tienen una capacidad muy limitada para metabolizar correctamente el paracetamol, favoreciendo la acumulación de sustancias tóxicas que afectan tanto al hígado como a los glóbulos rojos. Puede producirse metahemoglobinemia, una alteración que dificulta que la sangre transporte adecuadamente el oxígeno.
Según el manual, una dosis oral única de aproximadamente 95-150 mg/kg en un gato puede provocar intoxicación grave, con dificultad respiratoria, coloración azulada de las mucosas, letargo y otros síntomas potencialmente mortales.
Santiago explica que en su práctica puede utilizarse paracetamol en perros hospitalizados, incluso por vía intravenosa, pero con la cantidad calculada “al milímetro” para conseguir el efecto buscado sin acercarse a un rango peligroso.
¿Qué hago si mi mascota se tragó una pastilla?
Si un perro o un gato ingirió accidentalmente ibuprofeno, paracetamol u otro medicamento, no conviene esperar a que aparezcan síntomas para consultar a tu veterinario.
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Un paracetamol puede poner en grave peligro la vida de tu mascota.
La recomendación es contactar inmediatamente con el profesional y facilitar la mayor cantidad posible de información: nombre del medicamento, concentración de cada comprimido, número aproximado de pastillas ingeridas, hora del accidente y peso del animal.
Tampoco debe provocarse el vómito ni administrarse carbón activado por iniciativa propia sin que el veterinario valore antes el caso, porque la actuación correcta depende del tóxico y de las circunstancias.
Casandra Maggio, La Vanguardia
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