En plena cosecha, transportistas de granos piden otro aumento del 15% en los fletes

El campo cordobés recibió en los últimos días una buena noticia: la Bolsa de Cereales de Córdoba elevó su proyección de producción de soja y maíz en 1,2 millones de toneladas.

Esto significa no sólo una mejora en los ingresos de los productores, sino también más trabajo para los contratistas encargados de la cosecha y para los transportistas.

Como para tomar dimensión, ese volumen extra significa 40 mil viajes en camión más.

Sin embargo, tener una gran demanda de trabajo no necesariamente significa una mejora en las condiciones del negocio.

En lo que va del año, por ejemplo, el precio de referencia por kilómetro y tonelada transportada se actualizó dos veces: 24 por ciento en febrero y 12 por ciento en abril.

Sin embargo, de la mano de la fuerte suba que tuvieron el gasoil y otros insumos, como los neumáticos, esa cifra ya quedó nuevamente desactualizada, según interpretan en la Federación Cordobesa del Transporte Automotor de Cargas (Fecotac).

“Tenemos pendiente una reunión para debatir una nueva actualización, que tendría que ser del 15 por ciento”, señaló a Agrovoz el presidente de Fecotac, Pablo Trapani.

Trabas

El problema adicional es que, en la mayoría de los casos, los transportistas no logran pactar con los dadores de carga estos valores, sino entre un cinco por ciento y hasta 30 por ciento menos. “El resultado de trabajar por debajo de los costos es que seguimos deteriorando la flota. Hay muchos reclamos de nuestros socios para defender el trabajo de la competencia desleal y que se respete la tarifa”, lamentó Trapani.

En el transporte de lácteos, la situación es similar, según reconoció Leandro Escurra, vocal de la Cámara Empresaria del Autotransporte de Cargas (Cedac).

El sistema estadístico de costos elaborado por la consultora Economic Trends arrojó en mayo una suba interanual del 47,8 por ciento para el rubro recolección de leche, y del 46,1 por ciento para el transporte de cereales Córdoba-Rosario.

Escurra valoró que las industrias lácteas vienen reconociendo estos incrementos, pero advirtió que los aumentos se otorgan sobre una base de referencia más baja. “Los ajustes que están dando están más o menos de acuerdo con estos índices; el problema es que el precio de los fletes viene muy retrasado en relación a los costos reales”, enfatizó.

El indicador de Economic Trends muestra que los transportistas de lácteos necesitan un precio de 122,7 pesos por kilómetro para cubrir la totalidad de sus costos, incluyendo algo de rentabilidad. Según Escurra, en la realidad están cobrando entre 70 y 80 pesos.

“Hace tiempo que el flete no cubre los costos. El problema arrancó en 2018 y se fue acentuando. Cada año quedamos más atrás. Y a eso hay que sumarle una presión impositiva insoportable, los aumentos de combustibles que las últimas tandas de subas fueron caóticas, las cubiertas que cuestan en dólares el doble que lo normal. Y la lechería es una actividad continua, no se puede parar cuando no da el número”, señaló.

Escurra insistió en que las industrias en general van acompañando las subas de costos, pero que también están inmersas en el contexto inflacionario y muchas veces no pueden dar los aumentos al ritmo que se necesitan.

Como corolario, el sindicato de camioneros acaba de cerrar la paritaria con una recomposición del 45 por ciento. “Haciendo números rápidos, incide en la tarifa mínima en otro seis por ciento”, evaluó Escurra.

La Cedac, por medio de un comunicado, aseguró que la suba salarial se trasladará a las tarifas porque, ante la coyuntura crítica actual, “las empresas no pueden absorber mayores costos sin trasladarlos a los precios”, aun cuando el mercado se resista a convalidarlos.

Cosecha

“En esta campaña, en promedio, estamos trabajando con precios que están entre 20 por ciento y 30 por ciento por debajo de los sugeridos. Son valores que sólo nos permiten subsistir, mantenernos, pero no proyectar inversiones. Hoy no da la ecuación para comprar maquinaria”, coincidió Enio Ferrero, referente en Córdoba de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma).

Aunque el contexto indica muy buenos precios para la soja y el maíz, los productores no son ajenos al contexto inflacionario que impacta en fuertes subas en muchos insumos, como el combustible, los fertilizantes y los agroquímicos, a lo que se suma la fuerte presión impositiva.

“Empezamos la campaña con mucha expectativa por los rindes y los precios de los granos. Pero el productor hace números, dice que la realidad no es tan holgada y negocia al máximo y ajusta el valor que nos paga por el servicio”, admite Ferrero.