31/08/2026 09:46
Boom de Noticias - Villa Carlos Paz
Espectaculos

Nicolás Furtado: sus orígenes teatrales en Uruguay, su pasado como basquetbolista y atleta, su hit como "Diosito", su nueva serie y su resistencia a exponer su intimidad

Nicolás Furtado: sus orígenes teatrales en Uruguay, su pasado como basquetbolista y atleta, su hit como "Diosito", su nueva serie y su resistencia a exponer su intimidad

En charla con Clarín, habla de "Juan se alquila", la serie que estrenará Flow y en la que trabajará junto a Gimena Accardi y Mónica RaiolaLejos de su rol icónico de "El marginal",

En sus respuestas no hay urgencia de ping pong. Ni tiempos tiranos que, aún entre baches de rodaje, dominen el ritmo que el mismo Nicolás Furtado propone para la conversación. Y en ese timing pausado que invita más a pensarse que a pisar el acelerador, el ex El marginal y protagonista de Juan se alquila, la futura serie original de Flow y la productora FRAME, subraya: “Acá no tengo máscaras ni me meto en ningún rol”.

Sin bigote, peluca o decolorado trash que spoilee su nueva encarnación, Furtado es el único de traje en llegar a locación. Que en realidad no llega porque desde la mañana -y por un par de horas más- completa la recta final de un rodaje todavía sin fecha para ver el sol. “Ya estuve grabando temprano y ahora sigo”, aclara desde una oficina que “pertenece a uno de los personajes que contrata a Juan, mi papel, para usar sus servicios”.

Que, lejos del orden convencional, apuntan a una manera poco ortodoxa de salir de deudas: alquilar sus dotes para actuar y resolver conflictos cotidianos de abanico amplio. “Mi personaje lo llama acompañamiento empático”, anticipa el uruguayo abonado a la transformación.

Y mientras se infiltra como novio sustituto o empleado corpo, en la semana final de la comedia dirigida por Fernando Alcalde, el actor que ya fue bandido, delincuente, cabecilla, policía hosco y guía de museo con asperger, además de deportista retirado, señala: “La realidad es que los encargos de alguna forma le terminan saliendo bien, pero siempre con algún tropezón. Juan se va confundiendo y metiendo en problemas”.

Nico dice que en su oficio hay cosas buenas y malas. Y en las segundas coloca "la exposición pública" hablando de cosas privadas. Foto: Tomás Cuesta

La palabra de "Diosito" en la tierra

-¿Al antihéroe ya sos abonado?

-Puede ser. Son más divertidos los antihéroes. El antihéroe es un personaje un poco más tridimensional. Con otros costados, otras características y que no están pintados de un color. Como somos los seres humanos. Y tienen más posibilidad de jugar porque se les puede dar otra profundidad, trabajar con las inseguridades, con lo que no tienes resuelto, los miedos, la torpeza, la incertidumbre. Y, como actor, para mí eso es mucho más rico de interpretar.

-¿Componer a un actor te queda cercano o es más un riesgo camuflado?

-En realidad son más las situaciones que tiene que atravesar Juan. No es que para interpretar a un actor tengo que hacerlo de una forma u otra, un actor puede tener cualquier personalidad. Tiene que ver más con las aventuras que tiene que atravesar.

Compactas en 7 episodios donde además de jugar con fuego, el ex Diosito (o no tan ex, luego ampliará) deberá maniobrar su arte para salir ileso. “Hay transformación física, pero trato de que siempre se vea a Juan. Parte del humor es que la gente lo vea haciendo malabares. Desde otro género tal vez se podría haber sacado adelante pero tiene mucho más jugo enfocado en comedia porque las situaciones son bastante desopilantes y el guión aprovecha muy bien cada aventura en la que se tiene que embarcar”.

-¿Todos actuamos un poco en la vida?

-Totalmente. Vos no sos la misma persona que sos en una entrevista de trabajo, en casa con tu familia o en la cancha. Lo hacés inconscientemente, pero tiene que ver con las circunstancias, los lugares y las personas con las que estás compartiendo. Ahí uno cambia, se adapta.

Furtado en la piel de Juan, un actor que ofece sus servicios para resolverle problemas a la gene. Y cobra por eso, obvio.

Y aunque su personaje “en alquiler” convive con la necesidad de ser visto, al actor de La Teja (Montevideo) lo enciende otro fuego. “En este oficio siempre hay cosas buenas y malas, como en todo. Pero son muchas más las buenas. Tampoco puede ser todo ideal. Entonces si hay alguna que de repente no me hace tanta gracia, como la exposición, qué se yo, está bien”.

-¿Tampoco se aprende a domar?

-Sí, pero nunca te lo enseñan, a diferencia de lo que aprendés cuando vas a una escuela de actuación. No te enseñan a ser famoso o a lidiar con el reconocimiento. Y no es timidez, no pasa por ahí. Pasa por no querer renunciar a la vida que uno siempre tuvo antes de esto. Pero sólo te lo puede enseñar alguien que lo vivió. Y cada uno tiene su propio camino, que no deja de ser raro porque hay un entorno que cambia para con vos. Entonces tampoco podemos pretender que esa persona no cambie para con el entorno.

-¿Acudís a otras máscaras para lidiar con eso?

-No sé si acudo a otras máscaras. Ahora estoy hablando así con vos y no intento que esta entrevista tenga un ritmo particular o que no se caiga el rating ni ser gracioso. A veces se espera eso cuando te invitan a un programa y por eso tampoco voy. No me meto en ese juego.

-Pero, de pronto, te toca caminar una alfombra o presentar algún premio.

-Presentar un premio o una alfombra tal vez no es tan grave, pero ir a un programa para que te pregunten 5 minutos del proyecto que estás haciendo y los otros 20 hablar de otras cosas... No me gusta hablar de lo que no sé.

El mundo de Furtado se parece a una ficción. Donde conviven las permanentes luces, la rotación de escenarios y desde hace rato, los volantazos públicos de geografía y locación. “Extrañaba muchísimo grabar acá. Me encanta Argentina, donde viví 10 años y tengo a mi gente y amigos. Además me encanta cómo se trabaja”, dice el actor de Vencer o morir (Prime Video) y Olympo (Netflix) que hoy pisa fuerte en el exterior.

Nico Furtado en el rodaje de "Juan se alquila", que este año estrenará Flow.

Un uruguayo en las callecitas españolas

-¿En España encontraste esa solidez que acá no abunda o se estancó por falta de ficción?

-En España es verdad que hay una industria mucho más grande y, por supuesto, por el momento que está pasando Argentina el trabajo escasea. Esperemos que pase pronto esa etapa. Pero los proyectos que se siguen haciendo acá no me dejan de sorprender porque se las rebuscan para producir igual. Y cuando no hay un valor de producción alto, la parte artística tiene que estar muy bien, entonces eso hace que el producto final sea mejor. A veces tenés presupuesto gigante, descansás en eso y flaquean otras áreas. Yo prefiero lo otro.

-¿Sos difícil de conformar?

-(Hace pausa larga) Sí, soy difícil. Cada vez un poco más. Porque hay cosas que ya hice y no quiero hacer. Estoy buscando siempre cosas nuevas o no tanto, pero que me atraigan. Ya no hago nada por hacer.

-¿En tus inicios ya buscabas romper moldes aunque pagaras derecho de piso para despegar?

-En mis inicios nos remontamos a Uruguay, cuando hacía teatro. Sí, siempre trataba de buscar personajes que tuvieran alguna vuelta de rosca distinta a los que normalmente me ofrecían. Mejor dicho, me ofrecían ciertos personajes y yo les encontraba algún otro costado.

-¿Así fuera mozo 3?

-Totalmente. Creo que es un poco eso. Un instinto de supervivencia que siempre tuve como actor. Me dan algo y tengo que convertirlo en algo más grande de lo que parece ser. Sobre todo al principio, que me daban personajes chiquitos. Porque ya estaba el bueno, el malo, el galán, el tercero en discordia y pensaba: tengo que hacer otra cosa. Voy a ser el gracioso porque gracioso no hay. A veces hay que hacer magia...

-¿Más en la época de la tira diaria?

-Claro, cuando yo me vine a Argentina al principio entré en algunos bolitos y mi objetivo principal era que me siguieran llamando para poder pagar el alquiler.

-¿Te bancabas solo?

-Al principio vivía en hostels. Compartía habitaciones con gente, varios turistas. Y en casas de compañeros de teatro y vivía un poco de prestado. Hasta que me fui acomodando y pude alquilar algo. Siempre el objetivo era tener constancia para poder vivir de esto. Entonces el motor pasa a ser otro, mucho más esencial que es vivir, sobrevivir.

-¿Y la música nunca creció?

-(Sonríe) No, a mis 18 años tenía mi bandita y tocábamos en Uruguay. Después, como me metí de lleno en esto, ahí quedó. Como quedaron tantas cosas que alguna vez empecé.

-¿Tipo?

-Yo jugaba al básquet en Uruguay, competía en su momento en un equipo cerca de mi barrio. También hice atletismo. Muchas actividades. Era muy inquieto y, hasta que concentré las energías en esto, tenía que estar todo el tiempo haciendo muchas cosas.

"Yo soy fanático de la gente, de estudiarla, observarla, de saber de sus clases sociales", confiesa el uruguayo, ahora instalado en España. Foto: Tomás Cuesta

-Sonreís cuando hablas de “esas cosas”.

-Porque me encantaba. Yo vivía en la calle, disfrutaba mucho del contacto con la gente. Los distintos lugares y actividades que tenía involucraba tipos de personas distintas. Y yo soy fanático de la gente, de estudiarla, observarla, de saber de sus clases sociales. Me fascina cómo se comunican, cómo hablan, se relacionan. Somos todos muy distintos y por suerte donde nací y estudié siempre tuve un espectro grande de la sociedad. Que como actor agradezco no haber tenido tanta distancia con ninguno de los dos extremos.

-¿Seguís tan conectado con los Ortega? ¿”En el barro” dejó alguna puerta abierta para vos?

-No sé si En el barro -serie de Netflix, spin-off de El marginal-, pero sí estoy muy conectado últimamente porque hay una posibilidad de que hagamos algo juntos. Que tiene que ver con lo que ya todos conocen.

Diosito, el personaje de "El marginal" que lo volvió mundialmente popular. La serie se estrenó en TV abierta y luego llegó a Netflix.

-¿Mismo personaje?

-El mismo. (Diosito, su personaje hit en El marginal). Así que no puedo decir mucho porque es algo muy reciente, jaja. Algo que está pendiente y estamos con reuniones para ver si se concreta algo que los fanáticos del universo Marginal van a estar contentos.

-Con el antecedente de FRAME, pionera en serie vertical y tu colega Gimena Accardi dirigiendo algunas. ¿Te tentaron? ¿Te interesa? ¿Te queda corta?

-Lo que me muestra Gime y también Ale Ciancio, director de El Marginal que también dirige estas series verticales (cortas, con episodios de un par de minutos, para consumo voraz)), la verdad se ve muy bien, muy profesional. Se ve igual que una serie horizontal. Así que no descarto en algún momento participar. Obviamente me tiene que gustar lo que se esté contando, que para mí es lo que define todo.

Comentarios

Debes iniciar sesion o registrarte con una cuenta de lector para comentar.

Todavia no hay comentarios aprobados.

Boom FM
Boom FM En vivo