Después de un tiempo fuera de la pantalla, Andy Kusnetzoff vuelve a ponerse al frente de PH, Podemos hablar, el ciclo que instaló una forma distinta de entrevistar a las figuras más populares del país y que ahora regresa a Telefe con nuevas secciones y la misma premisa que lo convirtió en un clásico: generar conversaciones que vayan más allá de los títulos.
La cita con Clarín fue en las oficinas de Kuarzo, el mismo lugar donde el programa empezó a tomar forma hace casi una década y que hoy vuelve a ser el centro de operaciones de este regreso. En una jornada cargada de entrevistas con distintos medios, Kusnetzoff preparó un mate y se sentó a conversar sin apuro.
"Tirá con todo", fue la invitación con la que abrió la charla. El conductor se mostró dispuesto a hablar de esta nueva etapa de PH, de los cambios que tendrá el formato, del presente de la televisión y también de los momentos personales y profesionales que atravesó en los últimos años. Una conversación que, como su ciclo, pasó por distintos climas y dejó lugar para la reflexión, el humor y alguna que otra confesión.
Kusnetzoff, de irreverente a serio
-Tuviste muchos perfiles en la televisión, arrancando con un Andy más irreverente en "CQC" y luego pasando a una versión más seria para "PH". ¿Con qué Andy se va a encontrar la gente en esta nueva temporada?
Andy Kusnetzoff vuelve como conductor de "PH" por Telefe.
-Del Andy CQC al Andy de hoy pasaron 30 años. Ahí obviamente hay una transformación. Soy creyente de que todo el tiempo nos estamos transformando. Esta semana cumplo 10 años de padre. Eso sí fue una transformación real. Cada experiencia que tenés en la vida te marca. Cada año aprendo un poco más y siento que soy una mejor versión, incluso como conductor de PH. En cada cosa trato de ver qué no haría de vuelta.
-¿Todavía te reconocés en el Andy de "CQC"?
-No sólo me reconozco, sino que siento que ese notero que fui es una herramienta enorme. Y cuando lo necesito le echo mano. Vengo del Mundial, tuve que hacer zona mixta. Fui microfonista, cámara y notero a la vez. Saqué todo eso del placard y me sentí espectacular.
-¿Cómo fue la preparación para eso?
-Llamé a mis productores de CQC y me ayudaron a aggiornar esa versión mía, lo que me hizo crear momentos muy divertidos. Un día Messi me vio después de quejarse de que éramos un montón, frenó y yo le dije “sos Messi, obvio que todos quieren hablar con vos”. Y me respondió “sí, pero es que cada uno quiere su nota”. Ahí me hice traer un talonario de rifa y al siguiente partido le dije “Leo, tomá, para que repartas números”. Y ahí está la clave. En ese reflejo para generar un momento divertido.
Andy Kusnetzoff siente que sacó de la galera al notero de "CQC" para cubrir el Mundial 2026.
Cuestión de contenidos
-Estamos en un momento en el que abunda el contenido. Ya no hay que diferenciarse sólo de lo que hacen otros en TV, sino que también hay que estar atento al streaming y a las redes…
-Antes la competencia era para llegar a un medio tradicional. Ahora todo el mundo llega, porque todos pueden tener su canal de YouTube. La pelea no es llegar, sino que tu contenido se vea. Actualmente tengo muy claro el mapa. Pero en el 2021, post pandemia, veía que llenaban dos Movistar Arena gente que yo no entendía quiénes eran. Ya me acostumbré a que está todo segmentado. Cada uno tiene su público, su nicho y su comunidad. Está bien la democratización del contenido.
-Urbana Play se adaptó muy bien al formato de streaming y mucha gente los ve por YouTube…
-Fuimos la primera radio en hacer streaming. Al principio estábamos en contra de las cámaras porque atenta contra la magia de la radio. Martín Kweller, el dueño de la radio, es el mismo de la productora que hace Gran Hermano. Entonces teníamos las cámaras del reality a disposición. Y empezamos a hacerlo una sola vez por semana. Acá estamos seis años después. Como lo hicimos antes que los canales de streaming quedó orgánico, no como una radio tradicional que se hizo pasar a lo nuevo.
Andy Kusnetzoff recordó sus primeros días pasando de la radio al formato streaming con cámaras.
-¿Cómo es esa transformación desde adentro?
-Empecé por terrenos que no conocía. En el 2021 me propuse entrevistar a los pibes nuevos. En ese momento eran María Becerra, Rusherking, Lit Killah, Emilia… Toda gente que no tenía idea de quiénes eran. Y ellos me conocían por los padres. De repente empecé a entender quién era el Duki y qué hacía. Muchos de ellos vinieron por primera vez a televisión abierta por PH. Creo que me pude aggiornar a tiempo. A pesar de estar acá hace mucho, todo está en cómo uno vive el cambio. No hay que resistirse.
El nuevo "PH"
-Muchos de esos artistas dicen públicamente que les es más fácil abrirse en el streaming que en las notas de los medios tradicionales. ¿Cómo hacés para seguir sacándolos del cassette en un estudio de TV?
-De a poco el formato fue transformándose en lo que es hoy: un programa emocional y confesional. El que viene sabe que viene a eso. Para mí está muy bueno. Hablamos de distintos temas, pero la gente se abre y se puede ver la humanidad en cada uno. En el streaming lo que pasa es que hablás dos horas sin frenar. Entonces en un momento te relajás y decís cualquier cosa porque te olvidás que estás al aire. Pero mi búsqueda no es ésa. Es llegar a algo más profundo.
Andy Kusnetzoff cree que "PH" todavía tiene la capacidad de hacer que la gente se sincere en un estudio de TV.
-En el “Punto de encuentro” hacés preguntas más íntimas. ¿Vos serías capaz de responder todo eso que preguntás?
-Creo que sí. Algunas respuestas me parecerían más fáciles y otras más difíciles. No iría a un lugar donde no me sienta cómodo. Me cuesta exponerme, pero lo hago. Además creo que no son preguntas tan íntimas. Son enfocadas en historias. Depende de cada uno en qué quiere ir abriendo y qué no. Nosotros generamos una atmósfera para que se sientan contenidos para hablar. Después es algo personal hasta dónde se expresan.
-¿Cómo se sale de los momentos que tienen mucha carga emocional?
-Soy hijo de psicólogos y estudié psicología. Tengo mucha terapia encima y tengo a Rolón de columnista. Me es natural. Nunca me asustaron las charlas sobre cosas fuertes. Mi esencia es PH. Esa naturalidad para hablar de temas que cuestan. Hablar de alguien que ya no está, aunque emocione o duela, a veces es lindo. Es re lindo honrar a alguien que no está trayéndolo. Es como en la película Coco, de Disney. Si no recordás a los que no están, desaparecen. En México el 2 de noviembre se ponen fotos y se habla de los que ya no están. En la Argentina es medio tabú.
Cuando tenía 10 años mi papá daba charlas de sexualidad en el colegio, en plena dictadura. Con él aprendí que no hay tabúes. No hay que tener temas y personas en la oscuridad. Todo lo que tenga luz está bueno. Lo que no va como entrevistador es forzar a alguien a decir algo que no quiere. Jamás haría eso.
-Justamente hace poco con la muerte de tu padre te animaste a ser totalmente vulnerable con tus oyentes de la radio. ¿Por qué decidiste abrirte?
-En la radio es más fácil que en la tele. También porque en la tele no soy el protagonista, soy el conductor. En la radio soy yo al 100%. Nadie puede caretear durante 20 años una personalidad que no tiene. Es difícil hablar de la muerte de tu papá. Pero le di una vuelta y salió como pudo, porque además él era parte del programa. Tengo la suerte de que estaba Rolón ahí y me hizo sentir tranquilo.
Andy Kusnetzoff tiene facilidad para mostrarse vulnerable en la radio, pero se le dificulta esa tarea en la TV.
-Y capaz aunque duele y cueste esas palabras sanaron a alguien que necesitaba escucharlas…
-En PH hablamos de abandono, de soledad, del amor, del desamor, de las drogas, de abusos, de perder seres queridos… Una vez vino Nacha Guevara y contó que su papá la abandonó de chica y de grande se reencontró con él. Lo agarró y le dijo “ahora vamos a ir al kiosco y me vas a comprar un helado. Vamos a ir a la plaza y vamos a subir al sube y baja”. Escuchar eso me rompió. Así, mil historias. Todos aprendemos del dolor del otro. Hubo programas hermosos. Poder aportar humanidad a la televisión me parece un privilegio hermoso.
La TV muerta y Mario Pergolini
-Hace un tiempo Mario Pergolini dijo que la TV estaba muerta, aunque ahora ya volvió. ¿Alguna vez llegaste a creer en esa frase?
-No. Nunca sentí que la tele estaba muerta. Mario si no está laburando en un cementerio no sé qué está haciendo. Creo que está súper viva. En el momento que lo dijo estaba en un momento de transición que yo también lo tuve. Tuve que entender que toda una generación que vio tele ahora está en otro lado. Costó como todo. No quería cámaras en la radio y ahora no me imagino una radio sin cámaras. Eso no quiere decir que algo se muere. Como dijo Drexler: todo se transforma.
Para mí pifió. Sí es cierto que no existen los medios tradicionales como los conocíamos. Antes sólo estaba la televisión, ahora convive con otras opciones. Pero si algo tremendo pasa en PH y vos lo ves en el celular, ¿a quién le adjudicamos el gol? Si pasó en TV. Está todo integrado, pero lo vas a ver. Lo que importa es el contenido y las historias. Lo importante es que te llegue.
-¿Te esperabas que Mario volviera a la tele después de eso que dijo o te agarró por sorpresa?
-Hace muchos años me propuse no hablar más de Mario Pergolini y trato de cumplirlo. Es algo a lo que le dediqué muchas horas de mi vida y hoy ya está.
-Te va a tocar competir con Mirtha nuevamente, ¿cómo vivís ese duelo?
-Cuando empezó era un tema, porque hacíamos la mesa y decían que se parecía a lo de Mirtha, aunque para mí no se parece en nada. Soy un conductor al que le gusta decir la verdad. Y la verdad es que mi referencia para hacer PH es Sábado Bus. Nico Repetto y Guinzburg fueron y serán siempre mis referentes. Nunca miré a Mirtha para hacer mi programa. Imaginate, ¿quién le va a copiar a una mujer que tiene su programa firme hace 50 años?. A mí no me molesta competir con ella. Me gusta acompañar a la gente un sábado por la noche en un momento en el que no hay mucha plata para salir a comer o ir al cine. Que tenga calidad es mi objetivo.
POS
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