Hay algo que sucede apenas uno cruza las escalinatas del Grant Park y que cuesta explicar hasta vivirlo. De un lado queda el centro financiero de Chicago, una de las ciudades más importantes de los Estados Unidos; del otro, una ciudad completamente distinta.
Durante cuatro días, el parque se transforma en el epicentro global de la música en vivo con siete escenarios, más de 170 artistas y decenas de miles de personas que llegan desde distintas partes del mundo para ser parte de Lollapalooza Chicago, el festival que desde hace más de tres décadas marca el pulso de la industria.
No es casualidad que cada edición sea seguida de cerca, no sólo en todo el mundo, sino desde la Argentina. Lo que sucede en Chicago durante los últimos días de julio suele anticipar buena parte de las tendencias que meses después desembarcarán en el Hipódromo de San Isidro en marzo.
Artistas que empiezan a ocupar lugares centrales en la programación, géneros que ganan terreno y formatos de show que luego se replican en otras ediciones del mundo. En ese sentido, Lollapalooza Chicago funciona como un enorme laboratorio a cielo abierto.
El escenario donde todo ocurre también explica parte del fenómeno. Ubicado a orillas del lago Michigan, el Grant Park deja de ser uno de los espacios verdes más emblemáticos de la ciudad para convertirse en una verdadera ciudad dentro de otra. Sus once cuadras de extensión obligan a caminar, elegir y, muchas veces, resignar recitales. Llegar de un escenario a otro puede demandar más de media hora en los momentos de mayor circulación.
Esa sensación permanente de que siempre está pasando algo interesante, aunque sea al otro lado del predio, forma parte de la identidad del festival.
Y no cambia sólo el parque. Durante estos cuatro días, Chicago gira alrededor de Lollapalooza. Los hoteles reciben a fanáticos llegados de distintos países, el transporte público multiplica su movimiento y los alrededores del Grant Park se llenan de remeras de bandas, pulseras, colores, moda disruptiva y democrática y mapas del festival. La ciudad acompaña el ritmo del evento como si también fuera parte del lineup.
Lollapalooza Chicago 2026: el festival comenzó su primer día en pleno verano.
El principio, en 1991
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Lollapalooza Chicago: el show de 5 Seconds of Summer
Lollapalooza nació en 1991 de la mano de Perry Farrell como una gira despedida de Jane's Addiction, su banda. Tres décadas después, aquel proyecto se convirtió en una de las marcas culturales más importantes del mundo. Y, como sucede cada año, el primer día del festival tiene algo de mística especial y reconocimiento.
Quienes ya conocen la dinámica vuelven a recorrer sus caminos casi de memoria. Los que llegan por primera vez levantan la vista una y otra vez para intentar dimensionar un predio cuya escala resulta difícil de imaginar antes de pisarlo.
Mientras algunos aprovechan para recorrer activaciones y espacios gastronómicos, otros empiezan la maratón de escenarios desde las primeras horas de la tarde. La lógica del festival es simple: siempre hay algo para ver.
La moda y los colores, un clásico en todas las ediciones de Lollapalooza.
Sombr: la revelación del día
Shane Michael Boose, conocido artísticamente como Sombr, es un cantante, compositor, productor y celebridad de internet estadounidense, que lanzó su primer sencillo, Nothing Left to Say, en 2021 y su primer EP en 2023. Una carrera meteórica construida con talento a la vista y una estética que lo posicionó, ya desde su llegada al escenario, como una de las revelaciones de la jornada.
Con un trago en mano para combatir el calor del verano de Chicago, Sombr irrumpió en el escenario poseído de una seguridad y una pisada escénica digna de alguien que lleva toda la vida haciendo enormes recitales.
Sin embargo, su historia es diferente: pasó de crear música en su habitación de Nueva York a pararse frente a decenas de miles de personas -casi de un momento a otro- con una dosis de confianza que pocos artistas logran conseguir. Lollapalooza Chicago fue, para muchos en el predio, el primer encuentro en vivo con un nombre que, a esta altura, ya no sorprende a nadie pero sigue impactando.
Miles de personas llegan a Chicago para vivir cuatro días de música.
De Sydney al centro del Grant Park
5 Seconds of Summer fue uno de los primeros grandes nombres en romper el hielo del primer día. Empezaron su show cerca de las cinco de la tarde, en pleno rayo de sol pegando de frente. Eso no fue problema para la banda de Sydney: construyeron una puesta en escena divertida, con visuales y videos que recorrieron sus inicios, con momentos para parodiar la fama y con un agradecimiento genuino hacia sus fanáticos que tuvo su punto más alto -y más literal- casi en el cierre.
Todos los 5SOS se subieron a unos ascensores ubicados en la mitad del predio, con la palabra FANS escrita en letras grandes, y desde ahí cantaron abrazados por su público. Un gesto musicalmente poético, de esos que Lollapalooza hace posibles precisamente porque el festival no tiene miedo de romper los formatos establecidos.
Ellos mismos se autoproclamaron "boyband" durante el show, un guiño irónico y afectuoso a su propio recorrido, y le hicieron lugar a un cover de Teenage Dream de Katy Perry que terminó de inclinar la balanza del pop hacia su lado.
Lollapalooza Chicago fue, además, la primera parada de la banda en el continente americano. El 16 de septiembre llegan al Movistar Arena de Buenos Aires con su gira "Everyone's a Star", lo que convierte su presentación del jueves en una especie de anticipo de lo que el público argentino podrá ver en pocas semanas.
El niño prodigio vuelve a casa
Lollapalooza Chicago 2026 pasará a la historia como el año en que la música electrónica ocupó un lugar central en la programación y John Summit fue, en buena medida, el responsable de eso.
El DJ nacido y criado en Naperville, Illinois, actuó en el mismo horario que Lorde, una de las cinco artistas de gran peso entre los ocho cabezas de cartel de esta edición. No fue un detalle menor: Summit, emocionado por estar entre los suyos, sacó su mejor versión y el público respondió.
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Los mejores ooks del Lollapalooza Chicago
En el escenario Bud supo mostrar su habitual energía desbordante al límite. Luces, fuegos artificiales y un sonido que encantó a los miles de fanáticos que lo esperaron durante todo el día.
Abrió el set con Shadows, tema de su último álbum Ctrl Escape, tuvo artistas invitadas y fue uno de los encargados de cerrar la noche del primer día.
La emoción de tocar frente a su gente fue visible desde el primer momento. Chicago lo reconoció como uno de los suyos y Summit devolvió ese afecto con un show que no dejó dudas sobre por qué su nombre está en los escenarios más grandes del mundo.
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Lollapalooza Chicago: el cierre de John Summit
Y hay, también, un vínculo con Argentina que vale la pena mencionar: John Summit se presentará en el país el sábado 12 de septiembre de 2026, en Mandarine Tent. Otro nombre de Lollapalooza Chicago que, en pocas semanas, pisará suelo argentino.
El cierre que nadie quería que terminara
El último detalle de la noche llegó de la mano de Lorde. La cantante neozelandesa cautivó al Grant Park con su magnetismo, sus letras profundas y una voz que suena exactamente igual que en el estudio.
Hay artistas que viven en el estudio y artistas que viven en el escenario. Lorde, curiosamente, hace que esa distinción pierda sentido: lo que grabó es exactamente lo que entregó en vivo, sin concesiones ni artificios.
Vestida con pantalones de cuero negro y un top fucsia con capucha, la artista caminó sola hacia el centro del escenario mientras la puesta en escena se iba armando en vivo a su alrededor.
Arrancó con fuerza interpretando Hammer y Royals, y durante su show de una hora y media conversó con su público en un tono de confesión que convierte cada recital suyo en algo difícil de clasificar: no es un show en el sentido convencional, es algo más cercano a una conversación muy grande entre ella y las decenas de miles de personas que la escuchan.
El momento más comentado de la noche llegó cuando Lorde invitó a Charli XCX al escenario para cantar juntas Girl, So Confusing, uno de los temas del año. El Grant Park explotó. Y quedó flotando en el aire la misma pregunta que empezó a circular en las redes apenas terminó el show: ¿repetirán el viernes, cuando Charli cierre el mismo escenario?
El termómetro argentino
El primer día de Lollapalooza Chicago 2026 dejó una certeza: el festival sigue siendo mucho más que un conjunto de shows. Es un punto de encuentro democrático para entender hacia dónde se mueve la música en vivo y, para el público argentino, una primera ventana para empezar a imaginar qué nombres podrían cruzar el continente y aparecer en la próxima edición de Lollapalooza Argentina.
La respuesta oficial llegará con el tiempo. Mientras tanto, quedan tres días más en Chicago, y en Lollapalooza, cuando el jueves arranca bien, el resto suele mejorar todavía más.
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