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La vida loca de Gustavito, el autor de Tomate un vino y olvidate, papá del influencer Ian Lucas y compinche de Los Auténticos Decadentes

La vida loca de Gustavito, el autor de Tomate un vino y olvidate, papá del influencer Ian Lucas y compinche de Los Auténticos Decadentes

Tuvo su pico de popularidad a principios de los 2000 junto a su banda Los Tulipanes, con quien lleva 30 años de actividad. Pero poco se sabe que es el padre del ganador de "Masterc

El sur del conurbano bonaerense, la cumbia, la pachanga, pero también los mensajes serios desde la humorada. Todo esto junto forma parte de la vida y obra de Gustavo Enrique de Mendoça, más conocido por ser líder de Gustavito y los Tulipanes, una agrupación musical que fue furor a principios del milenio, que nunca tiró la toalla y ya cuenta con tres décadas de vida.

Gustavito vivió toda clase de situaciones a lo largo de su vida: desde estrellarse con un “Fitito” (Fiat 600) a los 19 años y salvarse de milagro, hasta codearse con las grandes ligas del rock y la música tropical.

Aunque allí no terminó todo. Además de sus propias hazañas, se trata del padre de una estrella de la televisión y las redes sociales: el joven Ian Lucas, influencer y cantante, quien acaba de cubrir el mundial para Telefe junto a Marley y, antes de eso, triunfó en el último certamen de Masterchef Celebrity, el exitoso programa de cocina conducido por Wanda Nara y que cuenta con integrantes famosos en cada temporada.

De aquella canción que marcó una época ¡Tomate un vino y olvídate!, proponiendo alternativas a los problemas sociales en tiempos del menemismo, a la actualidad en movimiento: Gustavito hoy ya es un señor “juvenil” de 52 años, que se divierte componiendo cumbias a conciencia como, por ejemplo, su reciente canción titulada La Bolita, en cuyo videoclip aparece su hijo menor, Theo, con la novia.

“Chiche, mi papá, era mecánico. Y me regaló ese autito. Yo lo ayudaba en el taller. Y con esa ‘Bolita’ nos íbamos para todos lados con mis amigos. Salíamos jueves, viernes y sábados, siempre de noche, por boliches, conociendo chicas y bebiendo de más”, resume Gustavito, sobre aquella lejana juventud.

Hasta que sucedió una situación en la que casi pierde su vida:

“Como la ventana de mi habitación daba a la calle, me escapé un domingo porque mis amigos me insistieron para que salgamos de nuevo y fuéramos para Costa del Sol, en Quilmes. Después de una noche de alcohol y chicas, regresé. Y cuando volvía, encaré Avenida Pasco, me quedé dormido y choqué: me destrocé una pierna y un brazo”, describe con una marcada sonrisa nerviosa.

A sus jóvenes 52 años, Gustavito tiene dos hijos: Ian Lucas, de 27, y Theo, que a los 19, tiene casi dos millones de seguidores en Instagram.

¿Qué sucedió después? De pronto, en su casa sonó el teléfono y desde el Hospital Gandulfo avisaron a sus padres que estaba internado. “Mi viejo no entendía nada, pensó que era un error, porque él estaba convencido que yo estaba durmiendo, no sabía que me había escapado”, confiesa el cantante.

Sin embargo y pese a la malasangre de sus padres, Gustavito logró salvarse, pero los cirujanos le pusieron placas de titaño con clavos en su pierna y brazo afectados.

“Ahora que soy padre y tengo hijos de 27 y 19 años, mi mensaje es serio acerca de esta canción nueva, que cuenta una situación complicada de mi juventud: no beban si manejan, eso se lo digo a los chicos, de corazón”, aconseja y se pone serio.

Un buscavidas

Antes de hacerse famoso, Gustavito fue una especie de buscavidas en su primera juventud.

“Mi viejo siempre la remó, no nos hizo faltar nada. Yo, a la mañana, iba con uniforme al colegio y por la tarde repartía volantes en la peatonal de Lomas de Zamora. También me "mandaba" a la planta baja de la Estación Constitución, compraba calendarios con signos del zodíaco y se los vendía a las chicas, con el fin de hacerme de unos mangos y levantarme una que otra piba”, revela carcajada mediante.

Para Gustavito, Ian Lucas es el Messi de los influencers. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

En este casi sinfín de anécdotas, el músico hace foco en cuando todo empezó con la música, incluso casi sin proponérselo, pero con una chance que no iba a dejar pasar por nada del mundo.

“Yo solía subirme al colectivo 318 hacia Temperley con mis amigos, algunos fines de semana, y me ponía a cantar canciones conocidas a capella; de hecho, hasta había gente que se subía a los bondis dentro de ese horario y ya me conocía. Me gustaba cantar y todos se enganchaban con mi propuesta. Lo hacía para divertirnos”, asegura, a modo de introducción.

Y sigue: “Por ese entonces, con los pibes parábamos en el Bar de Betty, que quedaba dentro de una galería y frente a la Escuela Normal Antonio Mentruyt de Banfield. Y como conocíamos a las chicas, un día se acercaron a decirme que tocarían los Auténticos Decadentes por el aniversario de la escuela y si quería cantar en esa fiesta”.

Seguidamente, Gustavito narra que retornó a las apuradas a su barrio, se lo comentó a su grupo de amigos y de inmediato consiguieron instrumentos rudimentarios, como para salir del paso, con la ayuda monetaria de sus familiares.

“A los veinte días debutamos en esa fiesta de soportes de los Decadentes. Por vergüenza, bebimos demasiados antes de subir al escenario y estábamos re pasados. Cuando los Decadentes nos vieron, quedaron muy flasheados. Hicimos solo tres canciones, pero esa noche nació la mística. Y, al tiempo, una amistad con Cucho Parisi y el resto del grupo”, confiesa.

La marca de preservativos

Alegría genuina. En la vida y la música de Gustavito. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Al principio, muchos conjeturaban que el nombre los Tulipanes tenía que ver con el de una marca de preservativos: Gustavito lo desmiente, aunque reconoce que sacaron provecho de ese paralelismo.

“Fede Lauría, que hoy es manager de Bizarrap y trabajó con nosotros, cuando sacamos nuestro segundo álbum, consiguió un auspicio de esa marca de preservativos, por eso a ese álbum lo bautizamos Placer seguro. De esa manera conseguimos que nos financien una gira entera”, relata el cantautor de zona sur.

En todo ese tramo de popularidad que los llevó a pasearse por televisión y a girar por gran parte del mundo, Gustavito y los Tulipanes vivieron acontecimientos de toda clase; en principio, consagrándose en la zona que los vio nacer, para luego difundir lo suyo por toda la Argentina y muchos países del exterior.

“En Temperley, por ejemplo, tocábamos seguido el El Borde, que era un clásico, y nuestro público era una mezcla extraña: desde gente con dinero hasta punks. Nos compramos una camioneta Chevrolet para trasladarnos, mis padres siempre nos apoyaron, incluso siempre estaban sentados en primera fila”, rememora.

Y tras un sorbo de café, prosigue: “Además nos fuimos a vivir durante un tiempo a Bariloche porque nos transformamos en la banda estelar del boliche By Pass, donde llegaban los chicos del colegio en sus viajes de egresados. Esos años fueron muy vertiginosos, porque también las giras por el exterior se multiplicaban. Yo estaba en pareja con la madre de mis hijos, pero luego me separé, era demasiado de todo para mí”.

Gustavito tiene muchos músicos amigos, entre ellos los integrantes de Los Auténticos Decadentes y La Bersuit. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Una amistad decadente

Entre tanto trajín, compartir escenarios con otras figuras fue moneda corriente. Y las amistades con colegas de la música algo que al músico lo enaltece.

“Después de habernos presentado en el programa de Tinelli, me crucé con Cucho de los Decadentes en frente al Shopping del Abasto; él me vio y tocó la bocina para saludarme, yo me puse nervioso porque era mi ídolo. Hicimos giras juntos por la Patagonia, Paraguay, México y otros lados”, se acuerda y otra vez desliza una sonrisa.

“Por otro lado, actualmente estoy en pareja con Carilina De Marco, hermana de uno de los integrantes de los Decadentes; o sea, todo es más cercano aún. Con ellos nos hicimos tan amigos que todos los veranos nos juntamos con Cucho en Valeria del Mar y hacemos algunos trabajitos cuando pintan en Año Nuevo: alguna fiesta privada, a la que denominamos ‘changuita’, para gente reducida”, devela

Otros cercanos a Gustavito son Gustavo Novelli, cantante de La Mosca, Rodrigo Tapari (ex cantante de Ráfaga), Mario “Pájaro” Gómez de Vilma Palma y el Mono de Kapanga, con quienes compartió diversos festivales y andanzas.

Aunque lo llamativo es su amistad con Bersuit, que nació luego de que le realizara un trabajo como fletero a la banda cuando aún Gustavo Cordera era su líder.

Ian Lucas y Marley, durante la cobertura del último Mundial.

“Yo tuve un rastrojero, un Dodge 200, e hice fletes durante un tiempito. Y un día me contrató la gente de Bersuit: me acuerdo que cargué los instrumentos y los trasladé. ¡Re buena onda el Pelado! Al tiempo me hice amigo de ellos. Daniel y el Cóndor (cantantes actuales de la banda) van a cantar en un single nuestro”.

Papá corazón

Otro factor llamativo es su paternidad y la fama paralela de sus descendientes: además de Theo (influencer, que ya cuenta con una agencia propia), Ian Lucas es popular y exitoso: a decir suyo, la relación entre ambos es “excelente, nos escribimos por whatsapp todo el tiempo, él me envía fotos de donde está, ayer me envió una foto y me contó que estaba en Budapest realizando una entrevista”.

Y suma lo siguiente: “Yo le llevaba a Late Corazones, el programa televisivo, lo impulsaba, lo apoyaba y acompañaba, incluso hemos cantado juntos. Sucede que él de pequeño creció en mi ambiente. Cuando vivíamos en Bariloche, Iancito tenía seis años y ya estaba arriba del escenario con nosotros; después, en 2004, grabó en la canción Pinocho, y de grande hasta participó del video Mejor me voy”.

-¿Acompañaste el proceso de crecimiento laboral de Ian?

-Él de chico arrancó en redes sociales. Yo me separé de su mamá porque éramos el agua y el aceite. Durante un tiempo Ian vivió con sus abuelos. A mí no me gustaba mucho cuando en Masterchef le pedían que ventilara cosas personales, incluso hasta hemos discutido alguna vez por esas razones, pero no más que eso. Cuando está en Buenos Aires, él viene a casa a comer asados. O bien yo voy a visitarlo: vive en un departamento hermoso que hasta tiene pileta. Cuando graba una canción, me envía la maqueta para preguntarme qué opino.

Gustavito. Su nueva canción el "La Bolita", dedicado al Fiat 600 en el que aprendió a manejar y con el que tuvo un gran accidente. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Respecto de cómo vive la fama de su hijo, Gustavito es categórico y aflora lo sentimental: “Es jodido lo que yo siento ahora. Por un lado, es buenísimo que sea famoso, por otro lado, me pone mal no verlo seguido. Me ha mandado fotos en las que estaba con Messi, por ejemplo, y eso me enorgullece”, esclarece.

-¿En qué se parecen y en qué no con Ian Lucas?

-Fan es el Messi de las redes sociales. Fui a visitarlo a México cuando cumplí 50 años. Y de ahí nos fuimos juntos de vacaciones a Cancún. Nos asemejamos en la simpatía. Los dos somos rigurosos con los nuestro y tenemos perfil bajo. Aunque él tiene más personalidad que yo, es más seguro y, además de tener carácter y querer ganarlo todo, tiene más facha. ¡Eso ni se discute!

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