12/10/2026 08:20
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Tony Kamo, el hipnotizador de la TV que decía "duro, duro", está de regreso: “Ya no tengo que dormir a la gente, tengo que despertarla”

Tony Kamo, el hipnotizador de la TV que decía "duro, duro", está de regreso: “Ya no tengo que dormir a la gente, tengo que despertarla”

A los 62 años, vuelve a la Argentina para presentar su nuevo espectáculo, diferente al que hacía cuando no se vivía tomado por una pantalla. En diciembre estrenará en el Astral "La

Estamos en enero de 1995. Mar del Plata, Argentina. La movida del verano, el programa de TV de Juan Alberto Mateyko, con toda la potencia de la convertibilidad del menemismo, lleva cada noche de sábado a los máximos artistas internacionales. Hay luces, flashes, glamour y despilfarro, por donde se lo mire.

Twiggy es la cantante de moda. Sus hits están en todas las radios. A su lado un hombre con un traje muy ancho y brillante le pregunta el nombre un par de veces. Es el reconocido psicólogo conferencista y especialista en mente español Tony Kamo. Ella no termina de contestar del todo y queda dormida ante la potente mirada del mentalista. A los costados, dos de los Midachi (Miguel del Sel y Dady Brieva) observan anonadados. El público delira.

Pasaron 31 años y aquel hombre que podía hacer dormir a estrellas y famosos con unas pocas palabras quedó en el recuerdo colectivo como un símbolo de época.

El “¡duro, duro!” se convirtió en una marca registrada de la televisión de los '90 y Tony Kamo quedó asociado para siempre a la hipnosis, a los voluntarios que caían rendidos sobre un escenario y a una era en la que la televisión todavía podía convertir a un personaje en fenómeno popular.

ESPECTÁCULOS ENTREVISTA A TONY KAMO FOTO GUILLERMO RODRIGUEZ ADAMI - FTP CLARIN GRA01365.jpg Z

En 2026, Kamo vuelve a la Argentina con La máquina del tiempo (3 de diciembre en el teatro Astral), un espectáculo en el que propone un viaje hacia el pasado para revisar miedos, traumas, inseguridades y viejos patrones de comportamiento.

Tony es un showman desde el mismo momento en el que se presenta. Toma las riendas de la charla de forma simpática, pero inevitable. Mira a los ojos, sonríe, hace pausas, cambia el tono cuando está por cerrar una idea. Está igual que hace 30 años. ¿También logró manipular el tiempo?

Hipnotizar en tiempos de pantallas que se roban la atención

Entre ese hombre de 62 años y el periodista que lo entrevista media ahora, un teléfono móvil graba la nota y se transformó también en el hipnotizador de estos tiempos. “Ya no quiere dormir a la gente, sino despertarla”, asegura Kamo en el comienzo de la charla con Clarín para diferenciarse de su digital competidor.

Pero, además, habla de los grandes desafíos para quien intenta captar la atención en estos tiempos. De la “crealidad” -su concepto para explicar cómo las creencias terminan construyendo nuestra realidad- y de un aprendizaje que, dice, le llevó 45 años de profesión: "No existe un público difícil, sino alguien sobre el escenario que no sabe interpretarlo”, señala .

-¿El hipnotizador compite hoy con el celular? ¿Es el primer adversario que tenés para entrar en la cabeza de la gente en 2026?

-Totalmente. Yo he llevado toda la vida, como tú sabes, durmiendo a la gente. Con el paso del tiempo todos vamos creciendo. Algunos más, otros menos, pero en todos hay un crecimiento, dependiendo de las ganas, de la experiencia, de la genética de cada uno.

Y agrega: "Yo me di cuenta de que ya no tenía que seguir durmiendo a la gente: tenía que despertarla. Despertarla de los traumas de la infancia, de los miedos del pasado, del perdón que no te hacés, de tus inseguridades. Ese despertar, que es simbólico, es lo que hoy construyo. Todos nosotros somos el resultado de nuestro pasado y lo que hoy vivamos será lo que nos construirá en el futuro. Depende de cómo lo resuelvas".

"El ser humano cada vez tiene más exigencias, más bloqueadores, más apuros, más estrés. Esos bloqueadores te quitan la posibilidad de pensar, de razonar, de amar, de sonreír", entiende Tony Kamo, que hace de su profesión una puesta teatral. Foto Guillermo rodríguez Adami

-¡Pequeño desafío, con tu Máquina del tiempo!

-Es que el cerebro humano es maravilloso. Somos la única especie que está en tres tiempos a la vez. Podemos estar en el pasado, en nuestros traumas, en nuestros errores; podemos estar en el presente, en esta charla, como estamos ahora; o podemos estar en el futuro, pensando qué vas a hacer con tu hijo esta tarde. Es la única especie que puede hacer eso.

"Entonces, para volver a tu pregunta, lo que planteo en esta venida al país para presentar La máquina del tiempo es llevar a la gente a un viaje. Un viaje hacia ese pasado. El pasado no lo podemos cambiar. Ni el Tony Kamo de antes, ni el 'duro, duro', ni el de ahora. Eso no lo podemos cambiar. Pero sí podemos cambiar la actitud que tuviste", explica.

"¿Para qué? Para generar nuevas experiencias, para que aquello que viviste en el pasado no sea traumático y no te inhabilite ni te quite capacidad de crecimiento. Porque todo eso que no resolviste en el pasado -estima- se va a repetir si no haces algo. Si no superás esa carga emocional, no podrás avanzar. Eso es lo que hago. Yo no vengo a enseñar una técnica, sino nuevas experiencias transformadoras para tener una buena calidad de vida a partir de ese momento".

-“Cada cual tiene un trip en el bocho”, diría Charly García.

-El ser humano cada vez tiene más exigencias, más bloqueadores, más apuros, más estrés. Esos bloqueadores te quitan la posibilidad de pensar, de razonar, de amar, de sonreír, de vivir. Pero ¿qué pasa si algo logra vencer esos bloqueadores? Vos ganás en esencia, volvés a estar en tu aquí y ahora.

-¿Cómo manejaste esa readecuación para aprender a entrar en las mentes de las personas en 2026, con muchos más estímulos que en 1994?

-Lo manejé desde áreas distintas. Mi cabeza de los años '90 estaba a mil con la información que tenía en ese momento. Mi “crealidad” -aquello que creés y que se convierte en tu propia realidad- era ésa. Era el poder entrar en una cabeza, poder dar una serie de órdenes, hacer que una persona dejara de fumar, modificar patrones de comportamiento. Mi crealidad de hoy, como la tuya, es totalmente distinta a la de hace 30 años. Las situaciones nuevas de la vida la van modificando. El Tony Kamo de antes y el de ahora son representantes de dos épocas bien distintas, pero el de hoy tiene nuevas herramientas para poder ayudar a la gente de una manera mucho más eficiente.

Tony Kamo le hizo una "prehipnosis" a Graciela Alfano en TV y ella tuvo una regresión a su infancia, en cámara.

-Ahora, en La Máquina del Tiempo, te vas a encontrar con gente que va a ir a buscar al Tony Kamo de aquellos años. ¿Cómo hacés para sorprenderlos en este nuevo “aquí y ahora”?

-Muy sencillo. Primero, recordarles todo lo que yo hacía y, luego, comenzar ese proceso de transformación. Mostrarles, mediante esta experiencia transformadora, que desde el comienzo vamos a hacer experiencias prácticas para que cada uno de los presentes se dé cuenta de que son el resultado de su propia crealidad. En La máquina del tiempo, cada uno es como es por su propia crealidad. Y mi objetivo será cambiar esa crealidad antes de que salga.

-Crear esa “crealidad” depende principalmente de un pacto, de que el otro quiera participar. ¿Qué pasa cuando el público trata de encontrar los hilos de la marioneta y romper ese pacto?

-Totalmente. Nadie puede ser amigo del que no quiere. Y qué bueno que sea así. Qué malo sería el mundo si perdiéramos nuestra capacidad de elegir y decidir. Eso me parece fantástico.

"Ahora bien, cuando tengo ese tipo de público, ¿sabés cómo lo manejo? Hace 45 que me dedico a esto. Tengo muchísimo público a mis espaldas y, como psicólogo, también mucho conocimiento de los razonamientos. Hay que saber interpretar los patrones, los silencios, las distracciones. Depende de las señales que uno sepa leer.

-¿Se hipnotiza igual en el siglo XXI que en el siglo XX?

-Claramente no. El Tony Kamo de antes, el de Susana (Giménez), el de la televisión, el de la hipnosis, era como: “¡Guau!”. Ése que dormía a la gente, que hacía que dejara de fumar, que deslumbraba... A ese público tengo que volver a “hipnotizarlo”, que sienta aquella fascinación, pero por esta nueva versión. Hay muchas maneras de hipnotizar. Tu hijo con un abrazo, tu padre con un consejo, tu esposa con un beso. Hay muchas maneras de hacerlo. Ya no será el trozo de budín de pan de aquellos años, sino algo mucho más intenso, pero distinto. Mi arte y mi esencia serán borrar muchos de los hackeos que tenés en tu cabeza.

-Pero era más fácil de ver cuando era “duro, duro”.

-Cierto. Pero ahí está mi desafío. Aquel que fuiste a los nueve años, cuando me veías por la televisión, y aquel que fui yo cuando estaba ahí éramos muy distintos. Comparate con tu hijo de nueve años hoy en día. No hay punto de comparación. Hoy los chicos de nueve años piensan lo que alguien de 20 en aquellos años.

"El Tony Kamo de antes, el de Susana (Giménez), el de la televisión, el de la hipnosis, era como: '¡Guau!'. Ése que dormía a la gente, que hacía que dejara de fumar, que deslumbraba", dice sobre su viejo paso por la TV argentina. Ahora promete un cambio. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

-Una charla con vos es una charla con alguien que maneja la conversación todo el tiempo. Tus pausas y tu uso de la oratoria hacen muy difícil “quitarte el timón”. ¿Alguna vez no te pasa eso?

-No, no. Es que para ser ganador no tenés que llevarte el premio. Podés ser ganador aún no siendo el primero. Todo depende de lo que vos quieras hacer. Muchas veces, tener la connotación principal no significa tener la razón ni tenerlo todo. Muchas veces también está el arte de entender las señales y saber: “Aquí procede, aquí no procede”, y saber lo que te corresponde.

El Tony Kamo 2026

-¿Qué fue de tu vida durante todos estos años? No sabemos mucho de la vida de Tony Kamo.

-Mirá, mi vida, desde mi crealidad, la preparé como: “¡Qué bueno!”. Se cayó, se rompió, me quedé solo, siempre pensé: “¡Qué bueno!”. Y no es que niegue el sufrimiento ni el dolor de quien se fue, de que me quedé solo. Sí sufrí, como todos los seres humanos, pero nunca me quedé ahí. Lo que no quiero es que mi pasado me vuelva un amargado, un frustrado, un tipo enojado con todo. Si me duele perder, que me roben, que alguien se vaya, me duele en ese momento. Pero ahí es cuando digo: “Ya aprendí, ya no quiero esto así”. Aquel Tony Kamo del tiempo que pasó tuvo que aprender muchas experiencias. Si yo quería ser un psicólogo para ayudar a la gente, tenía que aprender muy rápidamente. Nadie puede enseñar lo que no puede hacer.

-¿Hoy vivís en España?

-Sí, pero paso gran parte del año dando conferencias por todo el mundo, ahora me espera Colombia y luego la Argentina, una visita que me tiene muy emocionado.

-Cuando hago notas con personajes que tienen un presente y un pasado muy importantes, suelo preguntarles qué le dirían a quienes fueron. Creo que, en tu caso, ya hablaste mucho con el Tony Kamo que fuiste.

-Todos los días (risas). Pero te lo puedo contar. Si estuviese aquí, yo le diría: “Gracias por tu sacrificio. Ese sacrificio que te hizo leer muchos libros cuando podías estar durmiendo, que te hizo salir del área de víctima, que te hizo ayudar a un montón de personas cuando aprendiste a ayudarte”. En definitiva le diría: “Gracias por esa crealidad que te hizo ser quien sos hoy”.

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