"Estaría bueno que pueda contar bien su historia, cómo es que llegó a donde está hoy, porque se han publicado errores por algunos lados".
Antes de ingresar a la redacción de Clarín, todavía en la vereda, Stephen Ramos se muestra bien predispuesto a esta entrevista. Muestra la sonrisa y responde en forma concisa. No se nota en su forma de hablar que nació muy lejos de aquí. Las palabras son de su representante, de la agencia internacional CAA Base Ltd que también maneja las carreras de futbolistas de talla internacional como Cole Palmer y Moisés Caicedo. Es quien lo acompaña junto a un empleado de Prensa de Vélez Sarsfield, su club.
Hace tiempo que en la Villa Olímpica se habla de este chico de 17 años, convocado por Diego Placente para un microciclo de entrenamientos que la Selección Argentina Sub 17 realizó en el predio de Ezeiza a fines de junio. Nació el 3 de abril de 2009 en Puerto Príncipe y su historia no se hizo conocida exclusivamente por ser el primer haitiano en ser elegido para llevar la camiseta albiceleste, sino que también son las cualidades que forjó en La Fábrica y que exhibe fin de semana tras fin de semana en la Sexta División de Vélez, como cuando le marcó cuatro goles en un mismo partido a Atlético Rafaela. Ese es el combo que le hizo adquirir notoriedad.
Juega como extremo izquierdo, es veloz y le dicen Kiki. Sin embargo, él mismo se encargó de desmentir el origen del apodo. "No tiene nada que ver con Mbappé", contó entre risas. "De chiquito decía mucho quí, quí, quí, no sé por qué, y mis papás me pusieron así", explicó. Primera incógnita despejada.
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Kiki Ramos, nacido Haití que juega para Argentina.
-¿Cómo se dio tu llegada a la Argentina?
-Cuando tenía nueve meses, a mí me adoptó una familia argentina junto a mis tres hermanos, todos de distintas familias, y desde ese momento aprendí a hablar en español, todas las costumbres argentinas. No tengo relación con mi familia biológica, nunca la tuve y no se me pasó nunca por la cabeza volver a Haití.
-¿Alguna vez te contaron tus padres sobre el momento de la adopción y todo lo que llevó a que te tuvieras que ir de Haití?
-Para ellos, obviamente, fue un momento muy especial, pero la verdad que no sé mucho porque me fui de muy chico. No hablamos tanto del tema. Sé que mi familia, allá en Haití, no me podía mantener y me dejaron en un orfanato. Por suerte, acá me pudo adoptar una familia muy linda y puedo estar viviendo todo esto.
-Se percibe, al escucharte hablar y también a través de tus expresiones, que estás feliz acá: ¿es así?
-Sí, la verdad que sí. Totalmente. Como dije, me adoptó una familia muy linda y lo que estoy viviendo acá, en Vélez, en mi barrio, con la Selección, es todo muy lindo. Estoy muy, muy contento en Argentina.
El festejo de Stephen Ramos que se inspiró en TikTok. Foto: Alejandro Bar.
Cuando habla de "mi barrio", Stephen Ramos se refiere a Villa Devoto, su refugio luego de sobrevivir ileso al tristemente recordado terremoto de magnitud 7,0 en la escala de Richter que sufrió Haití el 12 de enero de 2010, una de las catástrofes humanitarias más devastadoras de la que se tenga registro, que dejó más de 300.000 fallecidos. Lógicamente, él no recuerda ese traumático episodio. Era bebé, vivía en un orfanato y, a esa altura, sus padres adoptivos ya tenían encaminados los trámites de la adopción. Allí, en Devoto, a poco más de 10 minutos en auto del estadio José Amalfitani, comenzó su nueva vida.
"Mi mamá me llevaba a una placita de ahí de mi barrio a patear la pelota, como todos los chicos, ¿viste? Ahí se encendió mi amor por el fútbol. Entré a Vélez a los 6 o 7 años, si no me equivoco. Fue por un vecino que me consiguió una prueba. Desde ese momento juego en Vélez y no paro de pensar y vivir el fútbol", relató Kiki.
-¿Es cierto que este vecino, hincha de Vélez, te vio jugar y te invitó a una prueba?
-No fue tal cual así. No es hincha del club ni me vio jugar, sino que, de hablar con mis papás, sabía que jugaba al fútbol, también me escuchaba patear la pelota en el patio. No me acuerdo bien porque era chico, pero creo que él tenía un compañero en Vélez o no sé bien cómo fue la movida, pero pude hablar con un técnico de Inferiores para que me lleve.
-¿Cómo te definirías como jugador?
-Me gusta jugar de extremo por izquierda, soy rápido, me gusta encarar uno contra uno. Últimamente pude mejorar mucho la definición, que era lo que más me costaba. Y busco seguir mejorando siempre.
Kiki Ramos con la pelota en un amistoso de la Sub17 ante Independiente, en el predio de Ezeiza.
-¿Te gusta la comparación con Vinicius o te incomoda un poco?
-Incomoda un poco porque, como siempre digo, Vinicius es un jugadorazo y que te comparen con uno de ese nivel es difícil porque a la larga van a esperar mucho de vos y, por ahí, si terminás fallando, es como que desilusionás. Por suerte, acá tenemos al cuerpo técnico con el que podemos hablar de todo y también a las psicólogas del club que te ayudan fuera de lo que es el fútbol. Igual, creo que la comparación va más por el parecido físico que por el juego. Eso sí está bueno.
-¿Cómo llevás la ansiedad por debutar en Primera?
-Normal. Es mi sueño debutar en Vélez. Uno no tiene la seguridad de que va a pasar, pero me encantaría. Repito: es mi sueño. Desde chiquito siempre quise debutar en Vélez, pero ahora estoy enfocado en seguir sumando minutos con mi categoría, poder ir haciendo goles, así que no estoy pensando en si se da o no. Si llega, buenísimo, es un sueño que me encantaría cumplir, pero hoy en día estoy enfocado en seguir levantando mi nivel.
Stephen Ramos, joven talento de Vélez. Foto: Alejandro Bar.
-¿Cómo describirías lo que se vive en La Fábrica?
-Hay muy buena gente en Vélez. Siempre lo dije. Son todos muy copados, hay mucha buena onda. Nunca hubo una falta de respeto hacia mí ni hacia otros compañeros. Nos llevamos todos muy bien, tanto dentro como fuera de la cancha, y eso es muy lindo. Somos una familia. Yo creo que es el mejor club para jugar en Inferiores.
-Contame también de la Selección: ¿el llamado a la Sub 17 fue lo más especial que te tocó vivir hasta ahora en el fútbol?
-Yo creo que los momentos más especiales los viví con Vélez porque siento que el llamado a la Selección llega por lo que hago en mi club. Siempre pienso en eso, poder hacer bien las cosas con mi equipo porque sé que si hago bien las cosas, lo demás va a llegar solo. El llamado me puso muy contento y me sorprendió.
-¿Cómo viviste ese momento?
-Fue un momento muy lindo. Estaba en una clase virtual del colegio y me llegan dos mensajes de mi preparador físico. Leo el último que decía "Felicidades". No entendía mucho y no le di bola porque estaba en clase. Y al rato me empiezan a llegar muchos mensajes de mis compañeros que me decían "Felicidades, amigo, te lo re merecés". Ahí paré la clase y me puse muy contento. Fui corriendo a decirle a mis papás. Fue muy emotivo.
-¿Cómo fue el primer contacto con Placente?
-Juntó a todo el grupo, nos dijo que nos íbamos a preparar de cara al Mundial (NdR: se jugará del 19 de noviembre al 13 de diciembre en Qatar), que estemos tranquilos y que, viajemos o no, si estábamos ahí, es porque ellos nos tenían vistos. Nos dijo que jugáramos como lo hacemos en nuestros clubes.
Stephen Ramos y su primera convocatoria a la Selección Argentina.
-Es inevitable tocar el tema Selección sin hablar del Mundial que se jugó: ¿te tuvo enganchado?
-Sí, obvio, como a todos. No es que haya mirado todos los partidos porque no da el tiempo (risas), pero sí que lo estuve re siguiendo. Los primeros partidos de Argentina, además, los vimos ahí con los chicos de la Selección y también en Vélez se frenaban los entrenamientos. Es una locura todo lo que se generó.
-Y si jugaban Argentina y Haití, ¿qué hacíamos?
-Argentina toda la vida. Me gustó verlo a Haití en el Mundial, que llegó con esfuerzo, pero siempre Argentina.
-¿Soñás con estar ahí algún día?
-¿Quién no sueña eso? (risas). Es el sueño de cualquier pibe cuando arranca a jugar al fútbol. Igual, obviamente, como ya dije, hoy pienso en llegar a Primera y seguir mejorando día a día. Teniendo eso en mente, todo lo demás llegará solo.
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