El lunes 2 de noviembre de 2026 quedará marcado como una de las páginas más tristes en la historia del fútbol. En el minuto 98 de un partido de la Segunda División que se cerraba en un empate 2-2 entre Tenerife y Andorra, una pelota larga desencadenó el horror. Jesús de Miguel, delantero local, corrió hacia el área rival y a su encuentro salió a toda velocidad el arquero visitante, Jesús Owono. El impacto fue brutal: la rodilla del portero oriundo de Guinea Ecuatorial se estrelló de lleno contra el pecho del atacante, quien cayó desplomado sobre el césped del estadio Heliodoro Rodríguez López. El árbitro expulsó a Owono, pero ya no había lugar para el reglamento. El silencio invadió las tribunas y a 21 jugadores que, tomándose la cabeza, exigieron con desesperación el ingreso de los médicos.
En el campo de juego hubo maniobras de reanimación. El delantero sufrió un paro cardiorrespiratorio y la intervención de los profesionales logró recuperar su pulso. Trasladado de urgencia al Hospital Universitario, los primeros partes médicos oficiales encendieron una luz de esperanza al hablar de un estado “estable dentro de la gravedad”. Sin embargo, el cuadro empeoró neurológicamente en el transcurso de la madrugada. El martes a las 8 de la mañana de España, el Tenerife emitió el comunicado que nadie quería leer: “Rotos de dolor, con un nudo en la garganta y sin poder creer que esto sea verdad, comunicamos el trágico fallecimiento de Jesús de Miguel Alameda. No hay palabras de consuelo; no hay absolutamente nada que mitigue este sentimiento repleto de tristeza”. Tenía 30 años.
Rotos de dolor, con un nudo en la garganta y sin poder creer que esto sea verdad, desde el CD Tenerife comunicamos el trágico fallecimiento, este martes, día 3 de noviembre de 2026, a las 8:00 horas, de Jesús de Miguel Alameda.
— CD Tenerife 🏴 (@CDTOficial) November 3, 2026
No hay palabras de consuelo; no hay absolutamente… pic.twitter.com/IbS1dTYP1b
“Demi”, como le decían en la intimidad, era un gigante de 1,90 metros nacido en Madrid que hoy llora su país y el fútbol entero. Forjó un currículum remando desde abajo, lejos de los grandes focos, logrando llegar a la Segunda División recién a los 27 años tras batallar en categorías menores con camisetas como las del Internacional de Madrid y Navalcarnero. En Castellón encontró su consagración: anotó 16 goles para el ascenso en la temporada 2023-24, lo que le valió llegar al Tenerife, club que a mediados del año pasado compró su pase con un contrato hasta 2028.
Más allá de su olfato goleador, dejó una huella por su calidad humana, tal como dejaron ver los testimonios recogidos por el diario AS. Jeremy De León, excompañero en Castellón, lo definió como “de los mejores amigos que me dio el fútbol”, mientras que el delantero Raúl Sánchez le dedicó un sentido mensaje: “Dejas un vacío enorme. ¡No te vamos a olvidar nunca! Cuídanos desde el cielo”. Su extécnico en Unión Adarve, Jorge González ‘Astu’, recordó que “iba todos los días a entrenar con una sonrisa, era un chico luchador, educado y profesional”.
Jesús de Miguel era uno de los goleadores del Tenerife. Foto: Prensa Tenerife.
Este último mercado rechazó ofertas superiores para pelear un puesto en Tenerife y afianzarse en la isla junto a su pareja, María, y su hija Carla, de un año, quienes presenciaron el accidente en vivo desde las tribunas, mientras que los padres del jugador habían viajado de urgencia al hospital. Su excompañero Fernando Román lo resumió con el alma rota: “Le consideraba familia. Era una de las mejores personas que he conocido”.
La onda expansiva de la tragedia rompió fronteras y rivalidades. Cientos de hinchas improvisaron un santuario en la Puerta 9 (el número de su dorsal) del estadio del Tenerife, llenándolo de velas, flores y mensajes de dolor.
Los hinchas del Tenerife despidieron a Jesús de Miguel en la Puerta 9 de su estadio. Foto: REUTERS/Borja Suarez
Desde la vereda de enfrente, Gerard Piqué, máximo accionista del Andorra, expresó estar “con el corazón roto y devastado”. A su voz se sumó la del presidente andorrano, Ferran Vilaseca. “Sabemos que ninguna palabra puede aliviar un dolor así. Lo sucedido ha tenido un gran impacto emocional y estamos facilitando apoyo psicológico a nuestro plantel”, declaró. Clubes de España y del mundo enviaron su pésame y el respeto se multiplicó: la UEFA decretó un minuto de silencio en la Champions League y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, subrayó que “es una auténtica tragedia, y todos los que lo conocían le echarán mucho de menos”.
Villareal vs. PSG tuvo un minuto de silencio en homenaje a Jesús de Miguel. Foto: REUTERS/Pablo Morano.
La conmoción alcanzó también a las máximas leyendas de la era moderna. Lionel Messi subió una foto en blanco y negro del delantero a su Instagram. “No hay palabras... Mis condolencias y mucha fuerza para toda su familia y amigos. Que en paz descanse”, escribió. Cristiano Ronaldo se sumó con la misma consternación: “Una tragedia. Sin palabras... mucho ánimo a la familia”. Ante el estupor, la Federación Española suspendió los partidos de Copa del Rey y los sindicatos exigieron frenar toda la actividad futbolera.
El posteo de Messi tras el fallecimiento de Jesús de Miguel. Foto: Captura de pantalla.
Del otro lado de esta catástrofe, Jesús Owono (25 años) atraviesa su propio calvario. Mientras la Justicia española inicia de oficio una compleja investigación para evaluar las responsabilidades penales de la acción, el juicio público fue veloz. Según el Diario Sport, el guardameta está “en absoluto shock”. Devastado por las consecuencias de su salida, pretendía comunicarse en privado con la familia de “Demi” para pedir disculpas. Pero una ola de agresiones en redes sociales, donde fanáticos llegaron a tildarlo de “asesino”, lo obligó a cerrar sus redes sociales, hundiéndolo en un pozo de silencio.
Jesús Owono, el arquero del FC Andorra que chocó contra Jesús de Miguel y provocó la muerte del delantero de Tenerife.
El fútbol español enfrenta uno de los momentos más desgarradores de su historia reciente. Una pelota dividida terminó arrebatando una vida. Jesús de Miguel, el goleador que fue feliz peleando en el barro del ascenso, se apagó trágicamente en el campo de juego. Hoy, mientras la pelota detiene su marcha por el duelo, su recuerdo vivirá en esa Puerta 9 que lo abrazará para siempre.
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