La despedida de Lionel Messi movió las vísceras del pueblo argentino. Caló hondo. Dolió en los huesos y emocionó hasta las lágrimas a propios y extraños. El público lo lloró en las tribunas del Estadio Monumental. El pueblo argentino en sus casas, de Ushuaia a la Quiaca. Lionel Scaloni no aguantó y ni siquiera pudo entonar el himno. Y Enzo Fernández rompió en llanto cuando escuchaba el alegato final de su ídolo y capitán. Pero, más allá del dolor de los protagonistas, la gente común también sufrió la pérdida del ídolo que los ilusionó y los alegró durante tantos años. Y, la historia de uno de los empleados que estaba de espaldas al gran evento, lo grafica de manera perfecta.
EL día que todos lloraron a Messi
Lionel Messi no pudo contener las lágrimas ni siquiera durante media hora. Ese fue el tiempo que pasó entre la salida del micro de la Selección Argentina del predio de Ezeiza y que un dron de televisión lo enfocó tomando un pañuelo descartable y secándose los ojos. ¿El motivo? La cantidad de fanáticos que durante todo el trayecto se volcaron al costado de la autopista Riccheri y la avenida General Paz.
Ya con el partido a punto de arrancar, el que se quebró fue Lionel Scaloni. El DT le hizo gala a su apodo de "la llorona" y no ocultó lo que sentía. Todavía sonaba la parte instrumental del himno cuando el nacido en Pujato tenía los ojos llenos de lágrimas. Enzo Fernández explotó durante el discurso de Leo. Y Thiago, el hijo mayor de Messi con Antonela Roccuzzo, se quebró sobre el final del evento.
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— TyC Sports (@TyCSports) October 6, 2026
A nadie le pasó por el costado el adiós del 10. Una buena síntesis fue el título del diario Sport, de Barcelona: "El partido de despedida de Messi: lo vemos (y lloramos) juntos".
Sin embargo, otra imagen que conmovió fue la de un hombre común. Un argentino promedio. La imagen del joven de campera amarilla fluor que, por el rol que ocupó en la fiesta, tenía que estar de espaldas al evento y mirando hacia la tribuna.
A unos metros del corralito en el que hablaba Leo, mientras les decía a los casi 90 mil que estuvieron en River que le "encantaría seguir viniendo siempre", un empleado de seguridad no contuvo la emoción y una lágrima empezó a recorrer su rostros desde su lagrimal derecho.
El trabajador de la empresa que custodiaba el evento se mantuvo estoico, sin abandonar su posición ni girar la cabeza ni un segundo hacia el evento. La procesión fue por dentro. Tenía el ambiente del Monumental y a Messi hablando para él. El gesto de su cara denota el esfuerzo que hizo por no romper en llanto. Y lo logró, más allá de esa lágrima "traicionera" que dejó en claro lo que sentía. El chico le podrá contar a sus nietos que estuvo ahí. También mostrarles el video que tomó uno de los espectadores, donde queda claro que aquella noche del 6 de octubre de 2026 todos lloraron a Messi. Incluso, a los que estaban de espaldas.
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