Lionel Messi no pudo contener las lágrimas ni siquiera durante media hora. Ese fue el tiempo que pasó entre la salida del micro de la Selección Argentina del predio de Ezeiza y que un dron de televisión lo enfocó tomando un pañuelo descartable y secándose los ojos. ¿El motivo? La cantidad de fanáticos que durante todo el trayecto se volcaron al costado de la autopista Riccheri y la avenida General Paz.
Messi llorando saluda a la gente. No vas a ver nada más emocionante hoy. pic.twitter.com/3J0z23BN1d
— Sebastián Davidovsky (@vidusky) October 6, 2026
La Pulga bajó por última vez las escaleras de la concentración de la Selección en el complejo 2 del predio de Ezeiza y se subió puntual a las 17:30 al ómnibus especialmente ploteado con colores dorados, a diferencia del habitual celeste y blanco. "Gracias eternas, capitán", decía en uno de los laterales en letra cursiva.
Se sentó en el lateral derecho, en una fila individual, en el penúltimo asiento. En la butaca de adelante estaba Nicolás Tagliafico. En la de atrás Nicolás Otamendi, otro de los que se despide en este encuentro contra Benín de la Albiceleste.
Una sonrisa se le dibujó en el rostro cuando el micro cruzó el portón de acceso al predio que lleva su nombre. Se pasó las manos por el rostro y después, cuando vio a los primeros hinchas que habían hecho guardia durante horas para intentar observarlo de cerca, les levantó el pulga izquierdo agradeciéndoles el gesto.
Al menos 20 motos de la Policía Federal custodiaban el trayecto de los micros, que fueron casi a paso de hombre. Es que una información surgida en redes sociales advirtió que Messi viajaría en un bus descapotable. Entonces, en una imagen similar a la que se vivió en el regreso de la conquista en el Mundial de Qatar 2022, la gente se abalanzó a las calles.
A la vera de la autopista primero y de la General Paz después corrieron a un lado del micro, mientras los efectivos de seguridad intentaban evitar una tragedia.
En ese momento, un dron del canal La Nación entregó la imagen de la tarde: sacó un pañuelo descartable del bolsillo izquierdo y se secó las lágrimas que le corrían por las mejillas. Era solo la antesala de lo que iba a vivir un par de horas más tarde...
Todavia no hay comentarios aprobados.