{"id":47912,"date":"2026-05-19T20:31:49","date_gmt":"2026-05-19T23:31:49","guid":{"rendered":"https:\/\/boomdenoticias.com\/?p=47912"},"modified":"2026-05-19T20:31:49","modified_gmt":"2026-05-19T23:31:49","slug":"maxim-vengerov-y-polina-osetinskaya-en-el-colon-un-concierto-memorable-que-fue-de-la-desintegracion-emocional-a-la-resurreccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/boomdenoticias.com\/?p=47912","title":{"rendered":"Maxim Vengerov y Polina Osetinskaya, en el Col\u00f3n: un concierto memorable que fue de la desintegraci\u00f3n emocional a la resurrecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2026\/05\/19\/kW7ddtJz3_2000x1500__1.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\" \/><\/div>\n<div>\n<p>El <strong>Ciclo Aura<\/strong> abri\u00f3 su temporada en el <a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/especiales\/teatro-colon-joyas-ocultas-detras-telon_0_qUZ0LadoH0.html\" target=\"_blank\" title=\"Teatro Col\u00f3n\">Teatro Col\u00f3n<\/a> con el violinista<strong> Maxim Vengerov<\/strong> y la pianista <strong>Polina Osetinskaya<\/strong> en un programa construido sobre el contraste extremo. La velada<strong> no se organiz\u00f3 como un simple recital de sonatas, sino como un experimento dram\u00e1tico: la coexistencia de tres universos que apenas comparten idioma<\/strong>, atravesando los abismos que separan el lirismo \u00edntimo y melanc\u00f3lico de Franz Schubert, el paisaje terminal y espectral del \u00faltimo Dmitri Shostakovich y la arquitectura volc\u00e1nica de Johannes Brahms. <\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/espectaculos\/maxim-vengerov-mejor-violinista-mundo-visita-argentina-creo-musica-poderosa-futuro-hoy_0_4yXMDqjIK0.html\" target=\"_blank\" title='\"No tienen casi nada en com\u00fan\", advirti\u00f3 Vengerov'>&#8220;No tienen casi nada en com\u00fan&#8221;, advirti\u00f3 Vengerov<\/a>. Precisamente por eso, el trazado geom\u00e9trico que conect\u00f3 la melancol\u00eda del siglo XIX con las ruinas emocionales del siglo XX result\u00f3 tan f\u00e9rtil.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><strong>Vengerov y Osetinskaya piensan en una simbiosis casi telep\u00e1tica<\/strong>. El sonido del violinista, que madur\u00f3 hacia algo m\u00e1s severo y reflexivo, usa el virtuosismo como instrumento expresivo y no como exhibici\u00f3n muscular. Por momentos, crea la ilusi\u00f3n de tocar un hiper viol\u00edn gracias a la infinita variedad de efectos, sonoridades y colores que logra extraer del instrumento, su c\u00e9lebre Stradivarius de 1727. <\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>A su lado, <strong>Osetinskaya ofrece el contrapeso perfecto: una claridad arquitect\u00f3nica implacable<\/strong> capaz de pasar de la acuarela a la densidad tect\u00f3nica de una orquesta sin perder transparencia.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El concierto abri\u00f3 con la <em>Sonata en sol menor<\/em> de Schubert. Colocarla al inicio funcion\u00f3 como una entrada en calor. El Allegro giusto son\u00f3 fresco y Vengerov revel\u00f3 en cada reinterpretaci\u00f3n del tema diversas gamas de colores tan amplias como su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Fue en el Andante donde se revel\u00f3 la alianza: el piano introdujo el tema con calidez religiosa y el viol\u00edn asumi\u00f3 una pureza vocal conmovedora. Pero cuando Schubert introdujo sus giros hacia el modo menor, el d\u00fao oscureci\u00f3 el timbre de manera milim\u00e9trica. No era una sonatina inocente; era el Schubert tard\u00edo y febril camuflado en las formas de su juventud.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El salto hacia la Sonata Op. 134 de Shostakovich (1968) provoc\u00f3 un shock t\u00e9rmico. Es un paisaje calcinado y \u00e1spero, de una emocionalidad despellejada. <\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Antes de comenzar, Vengerov interrumpi\u00f3 la solemnidad al buscar sus lentes, y entre risas, dijo con complicidad: &#8220;A partir de los cincuenta&#8230; ustedes saben, hay que usar lentes&#8221;. Todo con la misma espontaneidad con la que suenan sus interpretaciones: desarmantes y profundamente humanas. <strong>Fue la \u00fanica obra del programa que Vengerov toc\u00f3 con partitura<\/strong>, algo comprensible si se considera que la incorpor\u00f3 recientemente a su repertorio.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Evitando tentaciones expresionistas, Shostakovich fue dicho con una aspereza aterradora. Osetinskaya desgran\u00f3 las doce notas iniciales, de un dodecafonismo sui generis, con distancia meditativa, mientras Vengerov respondi\u00f3 con un <em>sotto voce<\/em> fantasmal. El viol\u00edn se transform\u00f3 en una voz feroz y angustiosa. En el Allegretto, brutal y militar, el piano machac\u00f3 acordes disonantes como maquinaria industrial y el viol\u00edn atac\u00f3 con agresividad seca. El grotesco vals central surgi\u00f3 como una pesadilla de la memoria deforma bajo la presi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La Passacaglia final constituy\u00f3 el punto m\u00e1s alto. Tras unos acordes de gravedad lit\u00fargica, el tiempo se suspendi\u00f3 en la enorme cadenza para viol\u00edn solo. Los exigentes pizzicatos de mano izquierda y registros extremos se sintieron como un cuerpo intentando sostenerse mientras se desmorona. El cierre -acordes espaciados como un reloj biol\u00f3gico extingui\u00e9ndose y el viol\u00edn como un eco remoto- no ofreci\u00f3 consuelo. <strong>Vengerov volvi\u00f3 \u00edntima la tragedia.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>\u00bfC\u00f3mo regresar de ese abismo? La respuesta lleg\u00f3 despu\u00e9s del intervalo con la <em>Sonata n.\u00ba 3, Op. 108<\/em> de Brahms.<strong> Si Shostakovich fue la desintegraci\u00f3n emocional, Brahms fue su reconstrucci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Cada l\u00ednea conserv\u00f3 independencia y ligereza. La sincron\u00eda alcanz\u00f3 una elasticidad compartida, el fraseo parec\u00eda negociarse en tiempo real. El primer movimiento mantuvo esa tensi\u00f3n; durante el obsesivo pedal en el bajo del piano, la m\u00fasica adquiri\u00f3 una cualidad hipn\u00f3tica. <\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Tras un Adagio noble sin sentimentalismos, y un fantasmal tercer movimiento donde Vengerov condujo al oyente sin prepotencia, el Presto agitato final rompi\u00f3 las compuertas.<strong> Surgi\u00f3 all\u00ed la ilusi\u00f3n de una orquesta completa comprimida en dos instrumentos<\/strong>: el piano adquiri\u00f3 peso tect\u00f3nico y el viol\u00edn una ferocidad volc\u00e1nica que jam\u00e1s perdi\u00f3 nitidez.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Tras el cataclismo, el p\u00fablico del Col\u00f3n desat\u00f3 una ovaci\u00f3n ensordecedora que <strong>dispuso a los m\u00fasicos a ofrecer cuatro bises y funcionaron como un segundo espejo l\u00fadico<\/strong>. <\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Primero, la <em>Danza H\u00fangara n.\u00ba 7<\/em> de Brahms. Luego, la<em> Melodie<\/em> de Chaikovski, donde Vengerov extrajo un lirismo suspirado de la vieja escuela rusa. El pulso mec\u00e1nico y el sarcasmo regresaron con la <em>Marcha <\/em>de Prokofiev, interpretada con precisi\u00f3n gran\u00edtica. Finalmente, la <em>Marcha en miniatura vienesa<\/em> de Kreisler devolvi\u00f3 al auditorio a la gracia del siglo XIX. Los m\u00fasicos despidieron la noche con una especie de sonrisa nost\u00e1lgica: incluso despu\u00e9s de mirar al abismo, la m\u00fasica siempre encuentra el camino de regreso.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><strong>Int\u00e9rpretes<\/strong>: Maxim Vengerov (viol\u00edn), Polina Osetinskaya (piano) <strong>Programa<\/strong>: Franz Schubert: Sonata para viol\u00edn y piano en sol menor, D. 408; Dmitri Shostakovich: Sonata para viol\u00edn y piano, op. 134; Johannes Brahms: Sonata para viol\u00edn y piano n.\u00ba 3 en re menor, op. 108 <strong>Funci\u00f3n<\/strong>: Lunes 18 Lugar: Teatro Col\u00f3n, Cerrito 628, CABA. <\/p>\n<\/div>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/blockads.fivefilters.org\/\">Adblock test<\/a><\/strong> <a href=\"https:\/\/blockads.fivefilters.org\/acceptable.html\">(Why?)<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Ciclo Aura abri\u00f3 su temporada en el Teatro Col\u00f3n con el violinista Maxim Vengerov y la pianista Polina Osetinskaya&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":47913,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-47912","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espectaculos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47912","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=47912"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47912\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/47913"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=47912"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=47912"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/boomdenoticias.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=47912"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}