El cerdo tiene ventaja sobre la vaca y lo demuestra con mejores márgenes

Son 23 los productores que crían lechones de manera asociativa a través de la Asociación de Productores de Cerdos (Aprocer), que tiene su granja en la zona de Oncativo.

En total, agrupan a 500 madres y hay 15 de esos ganaderos que se asociaron en Granja Oncativo SRL para engordar los capones también de forma conjunta y venderlos para faena.

El presidente de Aprocer, Francisco Servetto, afirma que 2018, 2019 y 2020 fueron años complicados para la rentabilidad del negocio.

Si bien la producción y la faena estuvieron traccionadas por un consumo interno que mantuvo la tendencia ascendente, a lo que se sumó el fuerte crecimiento de las exportaciones, en los dos primeros ejercicios mencionados hubo fuertes devaluaciones que desequilibraron los costos. El principal insumo de las granjas es el maíz y la soja que se usan para alimentar a los cerdos, y cuyo precio depende del mercado internacional.

El capón viene subiendo de precio semana a semana y se espera que la tendencia continúe hasta fin de año. (LA VOZ / Archivo)

El año pasado, el problema no fue la devaluación, sino que la cotización de ambos granos se disparó de tal manera que llegó a tocar sus máximos históricos. Y también un ajuste de la demanda doméstica por el cierre de parrillas y restaurantes, debido a la pandemia de Covid-19.

Lo bueno es que la producción porcina ya superó esos sacudones y ahora disfruta de un veranito.

“Los números mejoraron de manera importante, debido a que el cerdo tiene alto consumo porque está más barato que la vaca y se empezaron a abrir locales gastronómicos y turísticos, y a que la exportación ha seguido creciendo”, explica Servetto.

A la par, tras alcanzar en mayo pasado los mayores valores en nueve años, la soja y el maíz retrocedieron y se estabilizaron, lo que da más tranquilidad a los productores.

“Hoy de nuevo tenemos rentabilidad positiva. Puede haber granjas de baja eficiencia o productividad que no. Pero con el aumento que tuvo el capón en las últimas semanas, a todas se nos han acomodado los números”, menciona Servetto.

El cálculo del titular de Aprocer es que están obteniendo entre 20 y 25 pesos por kilo producido, lo que significa una rentabilidad de alrededor del 15 por ciento.

En términos históricos, es un margen alto, sólo superado por las épocas en que existían mayores retenciones y los ROE que restringían las exportaciones de maíz y volvían el cereal barato en el mercado interno. “Pero era algo artificial y malo para la producción en general”, reconoce Servetto.

Todavía sin techo

Otro aspecto a tener en cuenta es que la estacionalidad del negocio porcino indica que siempre, en los últimos meses del año, los valores tienen una escalada ascendente.

Mario Aguilar Benítez, director del establecimiento Las Chilcas que tiene 500 madres en producción en el norte cordobés, lo confirma.

“Estamos pasando por un buen momento. El precio se afirmó: ya estamos vendiendo en 147 pesos el kilo, para la semana que viene ya tenemos comercializado a 150. Y creo que el techo puede llegar hasta 180. El capón está muy demandado. Si no pasa nada con los costos que, por algún factor, se disparen, estamos teniendo una rentabilidad muy buena, ganando unos 7.000 pesos por capón vendido”, menciona.

En Las Chilcas también tienen un feedlot y el contraste es elocuente: hoy, cada novillito engordado, deja unos tres mil pesos de pérdida.

La baja del costo de alimentación, producto de la estabilización del precio del maíz y de la soja, es una gran noticia para la rentabilidad de la producción porcina. (Gentileza Mario Aguilar Benítez)

Asimismo, Aguilar Benítez confía en que, si bien en los últimos meses la exportación pisó el freno, a partir de octubre va a volver a activarse. De todos modos, ese segmento representa apenas seis por ciento del negocio porcino argentino.

En el plano interno, el factor que juega a favor es que el cerdo sigue estando muy por debajo del valor de la carne bovina. El costo que se está pagando por la media res porcina es de alrededor de un 60 por ciento de la vacuna. El cálculo histórico que hacen en la cadena es que cuando esa relación llega al 70 por ciento, es cuando el consumidor vuelve a preferir los cortes vacunos.

En Bengolea, David Barnaby Powell es el administrador de una granja con 600 madres de la empresa Saraleal SA. Y también se muestra sorprendido por el empuje que está teniendo la actividad.

“La exportación se frenó, pero el mercado interno está tirando muchísimo. En general pensábamos que el mercado se iba a achicar por la pérdida de poder adquisitivo y más aún ahora que hay sobreoferta de carne bovina. Pero aunque estos cortes no suben y los de cerdo sí, el consumo increíblemente sigue aumentando. No entiendo por qué, pero está buenísimo”, se sincera Powell.

Inversiones

A partir de este escenario, los productores están evaluando ampliar sus granjas. “Para eso necesitamos financiamiento, y desde el Gobierno han lanzado uno que da hasta 250 millones de pesos a siete años, con una tasa del 21 por ciento, muy atractivo. Nuestra idea es llegar a tener 1.000 madres”, afirma Powell.

No obstante, hay un factor que juega en contra: el desacople fiscal entre el IVA que se paga al hacer una inversión (21 por ciento) con el que rige para la venta de un capón (10,5 por ciento). “Eso se pierde y es muy difícil de recuperar”, coincide Servetto.

En Oncativo también se entusiasman con la posibilidad de incrementar la producción, pero temen la coyuntura política: que así como se intervino el mercado de la carne bovina, suceda lo mismo con otros productos, como el cerdo, con el fin de frenar la inflación.

Informe económico

En este contexto, un informe elaborado por los investigadores Juan Manuel Garzón y Lucia Buchaillot, del Ieral-Fundación Mediterránea, confirma que las granjas porcinas, en general, atraviesan una coyuntura de rentabilidad positiva.

A través de una estimación teórica de costos y gastos que tiene un establecimiento promedio, ubicado a 450 kilómetros de Rosario en el sur de Córdoba, y suponiendo tres tipos de eficiencia productiva (baja, media o alta), los economistas llegaron a la conclusión que una granja con eficiencia baja obtuvo, durante los primeros siete meses del año, un margen mensual con amortizaciones negativo de 5,2 pesos por kilo.

En cambio, las de eficiencia media ganaron 14,5 pesos por kilo; y las de mayor tecnología y escala, 27,2 pesos.

Un aspecto a tener en cuenta es que el reporte de Garzón y Buchaillot, que se reproduce completo a continuación, contempló un precio a julio pasado de 127 pesos por kilo. Es probable que en agosto hasta las granjas de eficiencia baja hayan revertido resultados negativos, ya que el valor está superando los 140 pesos, de acuerdo con lo expresado por referentes de la producción porcina.

Informe porcino Ieral by Favio Re on Scribd